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Angiografía de retina

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La angiografía de retina es un procedimiento diagnóstico para el estudio de la vascularización de la retina.

Pruebas Diagnósticas. Pruebas oftalmológicas. Angiografía de retina
Definición

La angiografía de retina es un procedimiento diagnóstico para el estudio de la vascularización de la retina. El árbol vascular de la retina está compuesto por arterias y venas. El vaso arterial principal o arteria central de la retina accede a la misma a través de una zona denominada papila, que se encuentra ubicada en la parte posterior del globo ocular. La arteria se divide en dos ramas, una superior y otra inferior. Cada una de estas ramas se divide a su vez en otras dos ramas, una rama nasal, que se dirige a la parte de la retina más próxima a la nariz, y otra temporal en sentido opuesto a la anterior. Cada una de estas arterias se encuentra acompañada en su trayecto por venas, que reciben respectivamente los siguientes nombres: vena central de la retina, vena nasal superior, vena nasal inferior, vena temporal superior y vena temporal inferior.

 La exploración se inicia con la inyección en una vena del antebrazo de un contraste de fluoresceína. La sangre se mezcla con la fluoresceína y unos 10-15 segundos tras su administración alcanza los vasos de la retina. Al ser estimulada por una luz azul, la fluoresceína tiene la propiedad de emitir una intensa luz que permite el registro fotográfico mediante una cámara especial, denominada angiógrafo. Proporciona excelentes imágenes del árbol vascular. Conociendo los tiempos en los que se llenan las diferentes partes de la red vascular y teniendo fotografías consecutivas, el oftalmólogo logra hacer un mapa del fondo ocular. Permite diferenciar el vaso normal del vaso patológico en función del curso del contraste a través de los vasos. Es capaz de identificar la formación de nuevos vasos patológicos (neovasos), la obstrucción de la circulación arterial o venosa a través de la ausencia de paso del contraste, o bien la rotura de los mismos, objetivando en este caso el escape del contraste fuera del vaso.

Cómo se realiza el estudio

Actualmente existen algunos retinógrafos que no precisan la dilatación pupilar. En otras ocasiones será preciso dilatar la pupila para realizar el examen. Para ello se aplicará un colirio midriático. Se inyecta el contraste endovenoso de fluoresceína sódica en una vena del antebrazo. Una vez que las pupilas estén dilatadas se procederá al examen del fondo de ojo. La barbilla debe colocarse sobre un soporte para apoyar el mentón y la frente contra una barra de soporte para mantener así la cabeza quieta durante la prueba. A medida que la fluoresceína circule por los vasos retinianos se tomará una serie de fotografías del interior del ojo mediante el angiógrafo. Se toman fotografías hasta 20 minutos después de la inyección del contraste.

Preparación para el estudio

Antes de iniciar el examen debe notificar a su oftalmólogo cualquier antecedente médico o reacciones alérgicas previas. Informe a su médico si está embarazada, si está utilizando o ha utilizado recientemente cualquier otro medicamento, incluso los adquiridos sin receta médica. En caso de pacientes con alteración de la función renal la dosis de fluoresceína a administrar deberá ser menor. Si usa lentes de contacto deberán retirarse. No es preciso el ayuno previo a la exploración.

Qué se siente durante y después del estudio

Durante el paso del contraste algunos pacientes experimentan una sensación de calor o náuseas leves, pero estos síntomas son generalmente muy breves. Tras la extracción puede presentarse un discreto dolor en la zona del pinchazo, que tiende a remitir en minutos. Excepcionalmente pueden presentarse mareos, náuseas o desmayo, especialmente en pacientes con aprensión a las extracciones sanguíneas.
 
Una vez finalizado el examen y en aquellos casos en los que se haya precisado colirio midriático, el paciente debe recordar que las pupilas permanecerán dilatadas durante unas 24 horas, aunque este periodo de tiempo puede variar en función del colirio utilizado. Se recomienda usar gafas de sol, sobre todo en verano, y no conducir ni utilizar maquinaria hasta que la visión se haya normalizado. La piel y la orina pueden adquirir un color amarillento intenso, hecho que desaparecerá en 24-36 horas.

Es posible que la fluoresceína pueda influir en algunas pruebas de sangre y orina durante 3 o 4 días después de la administración. Si durante este período ha de realizarse algún análisis de sangre u orina o examen de rayos X, indique a su médico que le han administrado fluoresceína.

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Riesgos del estudio

Los riesgos del estudio están relacionados con el uso de la fluoresceína. Entre los efectos adversos más frecuentes figuran: náuseas, vómitos, prurito y alteración del sentido del gusto. Otros efectos más infrecuentes serían mareo, tos, cefalea o dolor abdominal. En los casos más graves y excepcionalmente el paciente podría presentar reacción alérgica con dificultad respiratoria, alteración del ritmo cardíaco, de la presión arterial, reacción alérgica grave o shock anafiláctico. Estos efectos adversos graves son más probables en los pacientes que sufren algún tipo de alergia y especialmente en aquellos que hayan sufrido anteriormente una reacción adversa a la fluoresceína.

Contraindicaciones del estudio.

  • Se contraindica el estudio en pacientes alérgicos a la fluoresceína.
  • Debida a la escasa experiencia de la administración de fluoresceína en embarazadas, se recomienda posponer el estudio hasta la finalización de la gestación. La fluoresceína sódica se excreta en la leche materna; en consecuencia, durante los 4 días posteriores a la prueba no se debe amamantar.
  • Especial precaución en el uso de midriáticos en los pacientes con el diagnóstico de glaucoma de ángulo estrecho que no hayan sido intervenidos mediante iridotomía profiláctica. No está contraindicado en paciente con glaucoma de ángulo abierto.

 

Razones por las que se realiza el estudio

Siempre que el oftalmólogo sospeche alguna anormalidad en el fondo del ojo, relacionada con la vascularización de la retina, necesitará realizar una exploración complementaria para verificar y precisar el sitio de la lesión. En los últimos años han surgido nuevas técnicas para el estudio de las enfermedades retinianas, entre las que destaca la tomografía de coherencia óptica (OCT). Esto ha producido un cambio en las indicaciones para la realización de angiografías, reduciendo el espectro de situaciones en el que se solicita la prueba. Aún así, la angiografía sigue siendo muy útil para el diagnóstico y seguimiento de múltiples patologías oculares.

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es la principal causa de pérdida severa de visión central en uno o ambos ojos en personas mayores de 50 años. Actualmente es una de las principales indicaciones de la angiografía, permitiendo tanto el diagnóstico como la clasificación de la misma para, posteriormente, plantear las distintas estrategias terapéuticas.

La diabetes es la principal causa de pérdida de visión en pacientes entre 24 y 60 años. Produce daños en los vasos sanguíneos de la retina. El seguimiento angiográfico de las lesiones permite instaurar el tratamiento con láser para prevenir la pérdida de visión.

En las enfermedades que cursan con oclusión de la vascularización de la retina, como es la enfermedad venosa oclusiva, es útil el uso de la angiografía para localizar y cuantificar la extensión de las zonas retinianas no pefundidas, y establecer el pronóstico sobre la visión futura que podrá presentar el paciente en base a los vasos que permanecen indemnes y de su localización.
 

La angiografía de retina también encuentra su indicación en otras enfermedades como inflamaciones o tumores retinianos que no podrían ser tratados sin la localización exacta de la lesión.
 

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Dr. Germán Delgado
Especialista en Medicina de Familia
Médico consultor de Advance Médical