Nutrición y Salud

Nutrición y Fibra

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Clasificación de la fibra

Clasificación de la fibra dietética

La fibra dietética la podemos clasificar según diferentes criterios, aunque desde el punto de vista funcional y nutricional utilizamos el criterio de su solubilidad en agua.

La fibra dietética soluble se caracteriza porque sufre un proceso de destrucción por las bacterias del colon, con producción de hidrógeno, metano, dióxido de carbono y ácidos grasos de cadena corta (acético, propiónico y butírico) que pueden actuar localmente y que pueden ser absorbidos por el organismo y utilizados como fuente de energía. Aunque la energía es poca, no debe menospreciarse: cada gramo de fibra ingerida aporta entre 1 y 2’5 kcal. Como es lógico, el valor energético de la fibra dependerá de su grado de fermentabilidad ("destrucción") por parte de las bacterias del colon: a mayor fermentabilidad, mayor energía.

La fibra soluble es hidrolizada o destruida completamente por las bacterias. Tiene las siguientes propiedades, que explicarán sus efectos en la salud y la enfermedad: es muy viscosa (como un gel), enlentece el vaciado intestinal, enlentece la absorción de nutrientes, mejora la tolerancia a la glucosa (al reducir los picos de azúcar en sangre), disminuye los niveles de colesterol y aumenta poco el bolo fecal. Por todo ello tiene efecto antidiarreico, favorece el crecimiento y la integridad de las células de la pared del intestino y colon, y ayuda a bajar el colesterol y el azúcar en sangre.

La fibra soluble incluye los almidones resistentes a la hidrólisis, las pectinas, las gomas y mucílagos, algunas hemicelulosas y los oligosacáridos no digeribles (inulina y oligofructosas).

Una variedad particular de fibra soluble es el psyllium, obtenido de la corteza de un arbusto y utilizado como laxante (por aumento del bolo fecal) y antiguamente como agente reductor del colesterol en pacientes con hipercolesterolemia moderada.

La fibra insoluble apenas sufre procesos fermentativos o de hidrólisis por las bacterias en el colon. Tiene las siguientes propiedades, que explicarán sus efectos en la salud y la enfermedad: es poco viscosa (no forman un gel), favorece la captación de agua, aumenta el bolo fecal, aumenta el movimiento del intestino y acelera el tránsito intestinal. Con todo ello mejora el estreñimiento.

La utilización de grandes cantidades de fibra insoluble se puede acompañar de deficiencia de calcio y de hierro.

La fibra insoluble incluye la celulosa, la lignina y algunas hemicelulosas.

Fuentes de la fibra dietética

Todos los productos vegetales contienen ambos tipos de fibra. La mayoría contienen una mezcla de fibra soluble e insoluble en una proporción aproximada de 1:3. La fibra soluble predomina en las frutas (pulpa), verduras, hortalizas y legumbres. La fibra insoluble en cereales, verduras, hortalizas y legumbres.

En definitiva, las principales fuentes de fibra dietética en nuestra alimentación son las verduras, los cereales, las frutas y las legumbres, alimentos todos ellos considerados propios de la dieta mediterránea. No es de extrañar, pues, que nuestra alimentación sea rica en fibra y otras sustancias consideradas beneficiosas para la salud.

Alimentos exentos de fibra son:

  • Leche y derivados

  • Huevos

  • Carnes

  • Azúcar simple (azúcar de mesa, azúcar de la miel, etc.)

  • Grasas

Condimentos

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Dr. José Félix Meco
Especialista en Medicina Interna
Medico consultor de Advance Medical

Deborah Blasco
Enfermera especialista en Nutrición
Enfermera consultora de Advance Medical