Enfermedades

Aparato digestivo

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Colon irritable

Nombres alternativos

Síndrome del intestino irritable

Definición

Síndrome crónico caracterizado por la presencia de molestias abdominales y cambios del ritmo intestinal en el que se alternan episodios de diarrea y de estreñimiento, que se presenta en forma de crisis más o menos frecuentes y en el cual se ha descartado una causa orgánica que lo justifique.

Cómo se produce la enfermedad

No se conocen los mecanismos implicados en el desarrollo del colon irritable, como factores favorecedores se aceptan:

Alteraciones de la motilidad intestinal de causa no conocida

Hipersensibilidad gástrica o intestinal a factores psicológicos o al estrés.

Intolerancias alimentarías

Alteraciones hormonales

Factores genéticos

Síntomas de enfermedad

Los síntomas más frecuentes del síndrome del intestino irritable son:

Molestias abdominales inespecíficas

Dolor abdominal de intensidad leve o moderada tipo cólico (agudo) que mejora tras la defecación

Necesidad o deseo de defecar

Meteorismo (gases intestinales)

Distensión abdominal

Cambios del ritmo intestinal con episodios en los que predomina la diarrea alternando con episodios en los que predomina el estreñimiento.

Náuseas o vómitos.

Diagnóstico de la enfermedad

El diagnóstico del síndrome del intestino irritable es realizado por el médico general, el internista o el especialista en patología digestiva en la consulta del centro médico u hospital.

El diagnóstico consiste en la exclusión de otras enfermedades que puedan dar los mismos síntomas y en descartar la presencia de una causa orgánica que sea responsable de los síntomas que presenta el paciente y se basa principalmente en:

Exploración física del paciente

Sintomatología que presenta

Resultado de los estudios complementarios que se realicen como analítica de sangre, orina y heces; estudios por imagen, endoscopia o toma de biopsia entre otros; todos los resultados deben ser normales.

Tratamiento de la enfermedad

El síndrome del colon irritable es un proceso crónico, que cursa en forma de crisis más o menos frecuentes y que no tiene tratamiento curativo pero sí sintomático.

Los posibles tratamientos actuales incluyen:

1-Medidas dietéticas:

Evitar los alimentos o las bebidas que desencadenen o empeoren los síntomas

Evitar el consumo de tóxicos como alcohol o tabaco

Incluir cereales con salvado en la dieta diaria que faciliten la formación y eliminación de las heces

Evitar las comidas copiosas o muy condimentadas

Evitar las bebidas gaseosas y los alimentos flatulentos

Aumentar la ingesta de fibra (frutas y verduras) en los períodos de estreñimiento y evitar los lácteos o los excitantes (café, té, chocolate..) en los períodos de diarrea

Evitar las situaciones de estrés

2-Realizar ejercicio físico habitual

Ya que ayuda a regular el tránsito intestinal.

3-Fármacos:

Durante las crisis puede pautarse tratamiento sintomático: antidiarreicos, laxantes, estimulantes de la movilidad intestinal, analgésicos, ansiolíticos, etcétera.

Prevención de la enfermedad

El paciente debe conocer su enfermedad y evitar aquellos factores que pueden desencadenar las crisis o brotes de enfermedad.

Las posibilidades actualmente disponibles incluyen:

- Medidas higiénico-dietéticas:

Evite temporalmente aquellos alimentos y bebidas que desencadenen o empeoren sus síntomas (tabaco, café, especias, alcohol, tónica, sopas de sobres, cacao, derivados lácteos, quesos, yogurt, bollería, pasteles, helados, mantequilla,...)

Utilice suplementos de Salvado de Trigo: 4 a 8 cucharadas al día, mezclados con líquidos o alimentos.

Evite comida copiosas, son preferibles comidas más frecuentes y menos abundantes.

Evite las bebidas con gas y los alimentos flatulentos como:  col, garbanzos, lentejas, cebollas, puerros, guisantes, frutos secos y en conserva.

Evite, en lo posible, las situaciones que le pongan nervioso o estresen

Si predomina el estreñimiento habrá que aconsejar el aumento en la ingesta de fibra (frutas, verduras, cereales, ensaladas, ...). Si lo que predomina es la diarrea evite los derivados lácteos, café, té y chocolate. 

Realice ejercicio físico adecuado a su edad y evite el sedentarismo.

- Fármacos: sólo cuando la intensidad de los síntomas así lo aconseje, dirigidos a controlar el síntoma predominante y durante un periodo limitado de tiempo. Pueden ser inhibidores de los espasmos (espasmolíticos), estimulantes de la motilidad (procinéticos), antidiarreicos, laxantes, antidepresivos y ansiolíticos.

- Otras: psicoterapia, acupuntura e hipnoterapia.

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Dra. Cristina Muñoz Gil
Especialista en Medicina de Familia y Comunitaria
Medico consultor de Advance Medical