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Muchas razones para correr

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Desde hace unos años vemos que allí donde vamos hay gente corriendo, ya sea por la ciudad, por el campo, por la montaña o en la playa. Quizás el “espíritu del 92” hizo que nuestro entorno tomara conciencia de lo importante que es la salud y de cómo el “binomio ejercicio y salud” conviven a la perfección.

LO QUE DEBES SABER
  • Correr es un ejercicio físico económico. Sin embargo, hay que ir bien preparados, tanto de ropa como de calzado, para evitar lesiones.
  • Las ventajas de correr: podemos correr cuando queramos y en cualquier lugar, ya sea solo o acompañado.
  • Muchos beneficios a nivel emocional y cardiovascular, y ayuda en el control del peso así como en el del colesterol y triglicéridos.
Un buen equipo

Correr es una actividad económica. Y una buena salud debe mantenerse a pesar de las dificultades ya que, como mejor nos sintamos, más fuertes estaremos para “capear el temporal”. Pero aunque sea económico no quiere decir que nos calcemos cualquier tipo de zapatillas o nos vistamos como queramos. Es importante ir bien preparados, ya que si no el remedio será peor que la enfermedad.

El calzado es un punto básico. Las zapatillas que usaremos deben de ser adecuadas tanto a nivel anatómico como para el terreno por el cual vayamos a correr. En la actualidad, la mayoría de establecimientos pueden realizar un análisis de la pisada y utilizarlo para recomendar las zapatillas de correr más adecuadas. Dejarse asesorar por profesionales evitará consecuencias desagradables e incluso lesiones.

Además de las zapatillas, es importante vestirse con ropa adecuada, que proporcione libertad de movimientos y comodidad. Además, es importante utilizar prendas realizadas con tejidos transpirables ya que de este modo la temperatura corporal se adaptará al máximo a las condiciones meteorológicas. En invierno es ideal que la capa exterior sea tipo cortavientos.



Dónde y cuando queramos
  • Podemos correr cuándo queramos, pues es una actividad que ideal para practicar por libre, tanto en el gimnasio como fuera. Uno mismo escoge cuándo le va bien. De todos modos, según algunos estudios hay componentes del ejercicio físico que se benefician más al practicar dicha actividad por la mañana o bien por la tarde. Los expertos indican que por la tarde, cuando la temperatura corporal tiende a ser más elevada, se ven favorecidas las actividades de predominio muscular. Por la mañana, en cambio, son las cardiovasculares (como nadar, correr, ir en bicicleta…) las que más nos benefician. Ello se debe a los ritmos circadianos a los que está sometido nuestro organismo (las oscilaciones que presenta a lo largo del día: cambios de temperatura, hormonas, frecuencia cardiaca...) De todas formas, los beneficios de correr siempre estarán allí sea la hora que sea, así pues se trata de escuchar al cuerpo y salir a correr cuando lo necesitemos o sintamos.
  • También podemos salir a correr por cualquier lugar. Podemos elegir la superficie, la distancia y el entorno que más nos apetezca. La recomendación dependerá del nivel de cada uno y de si existe o no algún problema físico.
  • Así, hay que tener en cuenta que el asfalto es la superficie que más castiga las articulaciones, ya que éstas sufren por el impacto que ocasiona la falta de amortiguación. Por tanto, en caso de problemas articulares, es conveniente evitar el asfalto y decantarse por la playa o el campo, donde además nos beneficiaremos de un aire más puro y, en consecuencia, de una mejor oxigenación del organismo.
  • En el caso de decidirnos por la montaña, hemos de tener en cuenta el desnivel que podemos encontrar, por lo que nuestra preparación debe estar acorde con la exigencia del terreno. Además, suele tratarse de un terreno irregular por lo que la pisada puede que sea inestable y en ese caso sufrirán especialmente los tobillos y las rodillas.
  • Y si la meteorología no acompaña, siempre podemos optar por correr en la cinta de un gimnasio o en casa. Se trata de una buena aliada para seguir entrenando sin perder la regularidad y con ciertas ventajas: evita incomodidades como el tráfico o los semáforos, y además no presenta irregularidades pero sí permite simular pendientes y aumentar la dificultad, intensidad, velocidad… gracias a la gran variedad de programas que incluye. Y, lo más importante, tiene una superficie diseñada para reducir a la mitad (respecto al asfalto) el impacto contra el suelo, lo que ayuda a evitar las lesiones y el dolor articular que pueden aparecer con el tiempo.

Muchos beneficios

Sea en cinta, en asfalto o en otra superficie, los beneficios que la actividad de correr presenta sobre la salud son múltiples y variados:

  • A nivel emocional: hay mucha gente que cuando lleva un tiempo corriendo ya no puede dejar de hacerlo, se “engancha”. Esto tiene una explicación fisiológica: es lo que se conoce como “Runner's High“ o ”la euforia del corredor”. No existe definición concreta el respecto pero se puede describir como un “estado placentero” o de “equilibrio y armonía interior”, y está relacionado con la producción de endorfinas, sustancias químicas que transmiten información a las neuronas y que se encargan de modular la temperatura corporal, el dolor… (por eso se las conoce como “analgésicos naturales”). Se segregan ante diversas circunstancias como el estrés, la práctica de ejercicio… y nos ayudan a adaptarnos a éstas. En el caso del ejercicio proporcionan una clara sensación de bienestar.  Existe un estudio (publicado en el Oxford Journal) llevado a cabo con corredores en el que se observó que éstos presentaban valores de endorfinas segregadas elevados, por lo que se habla de que existe una relación directa entre la euforia y correr.
  • Pérdida de peso y control de colesterol y triglicéridos: correr es una de las actividades cardiovasculares más completas y que más nos pueden ayudar tanto en el control del peso como en el del colesterol y triglicéridos. La dieta, eso sí, también juega un papel importante por lo que también hay que cuidarla. Es importante comer de forma equilibrada y no llevar a cabo acciones sin ninguna base científica como iniciar el ejercicio sin comer por creer que así quemaremos más. Si no tenemos energía para ejercitarnos no llegaremos a rendir lo necesario ni a conseguir el objetivo fijado. Para hacernos una idea: corriendo a 5,5 km/h quemamos 385 Kcal/h; si aumentamos a 7,5 km/h el consumo será de 645 Kcal/h; y corriendo a 9 km/h llegaremos a quemar 1260 kcal/h.
  • A nivel cardiovascular: correr supone un ejercicio cardiovascular completo. Además, como las enfermedades cardiovasculares van a la cabeza en cifras de morbi-mortalidad en los países desarrollados, es evidente que sus beneficios son claros tanto a nivel de prevención como terapéuticos. Adaptar el programa a tu forma física, empieza según tus capacidades y ve mejorando. Si presentas alguna patología a este nivel eres claro candidato a someterte a una revisión médica antes de empezar. Por un lado, te aseguras que puedes correr sin problemas y por otro conocerás cuáles son tus límites y podrás fijar mejor tus objetivos.

Así pues, después de todo lo expuesto, ¿todavía dudas si salir a correr o no?  Y no olvides que es importante tener un buen seguro de salud. Infórmate de las coberturas y servicios de los seguros de MAPFRE Salud.

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Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer
Especialista en Medicina del Deporte
Médico colaborador de Advance Medical