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¿Cómo proteger a los jóvenes y adolescentes de las adicciones a las nuevas tecnologías?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que una de cada cuatro personas sufre trastornos de conducta relacionados con las nuevas adicciones.

Se puede hablar de adicción en todos aquellos casos en los que la afición interfiere en la vida diaria, o cuando se practica esa afición para no pasarlo mal en vez de para pasarlo bien.

Entre las señales de alerta que pueden indicarnos una adicción destacan las siguientes:

Pérdida de tiempo de estudio, con o sin malos resultados académicos.

Deterioro o menor dedicación a las relaciones interpersonales y a otras actividades de ocio.

Incremento de las conductas que implican agresividad.

Sufrir ansiedad, irritabilidad, incluso malestar físico en caso de no poder utilizar el objeto de la adicción.

Adoptar actitudes preventivas resulta muy importante, pero en caso de sospechar que pudiera existir una adicción, se debe buscar ayuda profesional especializada.

 

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Adicción a Internet

No hay duda de que Internet es un gran avance, que puede servir de ayuda a nivel académico y también social; el problema surge en el momento en que su uso se descontrola.

Para prevenir este uso inadecuado en jóvenes, es importante el papel de los padres a la hora de marcar los límites y permitir el uso de esta tecnología durante un tiempo prefijado y para el fin perseguido en cada momento.

Resulta fácil comenzar la sesión en Internet a fin de buscar información para un trabajo y terminar, varias horas después, sin esta información, aunque con otra distinta que no sirve para el fin previsto y habiendo pasado por un chat o por el messenger.

Es importante en este punto hablar de los posibles peligros de Internet, fundamentalmente para los más pequeños.

Los chats o los correos electrónicos sirven para edificar amistades a distancia, tontear con una supuesta chica o chico, etc., pero el problema de ese tipo de cortejo es el de la desilusión o el engaño del que se puede ser víctima. A tal fin, es importante informar a los niños y adolescentes de que, cuando conversan con alguien en un chat, no deben dar información personal que permita su identificación, pues, por ejemplo, un supuesto niño de 12 años puede ser realmente alguien de 50 con intenciones diferentes a las que está expresando.

En caso de detectarse situaciones sospechosas, se puede mandar un mensaje explicando lo que pasa a la Policía, que incluso tiene una dirección habilitada para tal fin (delitos.tecnologicos@policia.es).

Adicción a videojuegos

Los videojuegos no sólo son divertidos, sino que estimulan la coordinación visomotora, el razonamiento deductivo, son buenos para la memoria a corto y largo plazo, mejoran el razonamiento abstracto, así como la atención y el autocontrol.

Una vez más, el problema surge cuando se hace un mal uso en cuanto a tiempo, dedicación o contenidos no apropiados para la edad del usuario.

Es importante ceñirse a las normas de uso que aparecen en los videojuegos y juegos de ordenador. Estas normas están establecidas por la Paneuropean Game Information (PEGI), siguiendo los estándares de varios países europeos.

Se establecen cinco categorías de edad: 3+, 7+, 12+,16+,18+, así como siete descripciones diferentes de contenidos: lenguaje soez, discriminación, drogas, sexo o desnudez, juego, terror y violencia.

Teniendo en cuenta esta clasificación, podremos fácilmente conocer la idoneidad del juego al perfil del usuario. Además, es importante seguir las siguientes recomendaciones en cuanto al buen uso de los videojuegos:

Predeterminar el tiempo de juego y no sobrepasarlo. Analizar periódicamente el tiempo empleado en cada videojuego.

Planificar el tiempo de estudio y el tiempo de ocio, y dentro de este último, el tiempo que se va a dedicar a los juegos de ordenador.

Descansar 15 minutos cada hora de juego, para que no se produzca fatiga visual.

Utilizar juegos apropiados para la edad del usuario.

No utilizarlos si se está muy cansado y parar de inmediato o reducir el tiempo empleado en los mismos en caso de observarse comportamientos agresivos.

Adicción al teléfono móvil

Actualmente la edad a la que se adquiere el primer móvil es cada vez más baja, fundamentalmente debido a que en estas edades se utiliza sobre todo para jugar, escuchar música y enviar mensajes, y también porque poder comunicarse con los hijos en cualquier momento representa una tranquilidad para los padres.

Como en el resto de los casos, hay que alarmarse siempre y cuando se observen comportamientos y reacciones anómalas, siendo un buen marcador el consumo mensual, que en algunos casos es aconsejable limitar.

¿Cómo podemos proteger a los jóvenes y adolescentes de las adicciones?

La mejor protección es proporcionar una información clara y suficiente acerca de sus beneficios, pero también de los perjuicios y riesgos que implican.

Igualmente importante es controlar su uso, estableciendo los límites que se han indicado anteriormente, y haciéndolo de forma tajante hasta que el joven vaya alcanzando su madurez y sea capaz de autoimponerse estos límites de manera natural.

Por último, hay que señalar la importancia que tiene un uso eficaz del ocio y el tiempo libre. Se debe hacer un esfuerzo para optimizar el ocio, planificando actividades diferentes y teniendo en cuenta que resulta muy recomendable destinar algo de tiempo a no hacer nada y simplemente descansar.

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Dirección de Asistencia y Promoción de la Salud de MAPFRE