Bebé ( 0 - 1 año)

Crecimiento y desarrollo del bebé

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Desarrollo emocional

Desde los primeros días de vida ya podemos observar el temperamento del bebé. Cada recién nacido es diferente y reacciona de manera singular a iguales circunstancias. Es fundamental que padres e hijos se conozcan, para hacer más fácil la comunicación en la vida cotidiana. Hay que respetar la individualidad del hijo, ahora y en todas las etapas, es un requisito indispensable para conocerlo, quererlo tal y como es y fomentar su autoestima. Cada bebé le gusta una manera distinta de que lo cojan, necesita un número horas de sueño diferentes, las canciones, los juegos, lo que le hace reír, el muñeco para dormir...

LO QUE DEBES SABER
  • Ya desde los primeros días, el bebé tiene personalidad y temperamento.
  • A esta edad es importante empezar a instaurar rutinas: paseo, baño, masaje, canción antes de dormir, etc.
  • Se consolida el vínculo entre padres e hijos.
El llanto

En los primeros meses de vida el niño se comunica con actitudes, sonidos y con el llanto. Al aumentar la experiencia, el conocimiento del medio y, el de las personas que le rodean, descubre nuevas maneras de expresar sus necesidades.

Esta es una fase donde el llanto está muy presente, es su forma principal de comunicación. Es importante consolarlo y atenderlo cuando llora ya que es la única manera que tienen de mostrar cualquier molestia o necesidad: hambre, sueño, dolor, necesidad de estar con su madre... El bebé necesita afecto, es una necesidad tan importante como el comer o el dormir. Calmar a un niño cuando llora es una manera de darle seguridad. En ningún caso hemos de considerar que el niño llora por manipular a los adultos y fastidiarlos, llora porque no tiene otro recurso más elaborado (como el lenguaje) para decirnos qué le pasa.



Dormir y comer

Pasa largos periodos dormido, se despierta para comer y cuando tiene alguna molestia o ganas de que lo atiendan. Los padres tienen la sensación que el bebé se pasa el día mamando y durmiendo. Aunque los bebés a esta edad no distinguen el día de la noche es importante empezar a instaurar las rutinas: paseo, baño, masaje, canción antes de dormir, juegos durante el día y silencio por la noche. Con el paso de los meses el bebé irá integrando esas rutinas y tendrá la satisfacción de "saber lo que pasará". Esta anticipación de saber lo que toca en cada momento genera mucha seguridad en el bebé.

La alimentación, al igual que el sueño en esta etapa, ocupa una gran parte del tiempo que dedican los padres (sobretodo a la madre si amamanta al bebé); debe ser por eso, un momento placentero, sin llanto y con dedicación exclusiva a esta tarea. En el caso de la lactancia es a demanda y, con la lactancia artificial, cada tres o cuatro horas tanto de día como por la noche. Con el paso del tiempo y la maduración del niño la alimentación por la noche suele espaciarse un poco más, durmiendo el bebé durante un periodo más largo.

El vínculo

También es en esta fase donde se consolida el vínculo entre padres e hijos que se había iniciado en el momento del nacimiento. El contacto constante con el bebé y el conocimiento mutuo hace crecer el sentimiento de amor entre ambas partes. El bebé es consciente del establecimiento de este vínculo y la presencia de sus progenitores le da mucha tranquilidad y seguridad.

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Dra. Esther Martínez García
Especialista en Pediatría
Médico consultor de Advance Medical