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Esterilidad e Infertilidad femenina

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Inseminación artificial

Salud Mujer. Esterilidad e Infertilidad femenina. Inseminación artificial

La inseminación artificial es una técnica de reproducción asistida en la que se facilita el encuentro entre los espermatozoides y el óvulo. En una relación sexual normal los espermatozoides se depositan en la vagina de la mujer, deben atravesar el cuello de la matriz y subir por ella hasta llegar a las trompas de Falopio. Entonces deben recorrer las trompas hasta alcanzar al óvulo y fecundarlo. En la inseminación artificial se depositan los espermatozoides en el interior del útero, lo más cerca de las trompas posible para facilitarles este el recorrido.

Ante todo debe hacerse una visita con el especialista en reproducción que tras el estudio pertinente indicará el mejor tratamiento en cada caso. Según los casos se puede indicar inseminación artificial conguyal (IAC), es decir con semen de la pareja, o bien inseminación artificial con semen de donante (IAD).

La IAC se indica en los casos de:

  • Alteración leve en la calidad o cantidad de espermatozoides en el estudio de seminograma.
  • Alteraciones en el cuello del útero.
  • Algunas pacientes con alteraciones de la ovulación.
  • Esterilidad de origen desconocido.
  • Patología urológica: en algunos casos de eyaculación retrógrada, o de impotencias por lesiones medulares pueden recuperarse espermatozoides para una inseminación.
  • Pacientes oncológicos: cuando deba realizarse un tratamiento oncológico al varón que pueda producir una esterilidad posterior, pueden congelarse muestras de semen para una utilización posterior.

La IAD se indica en los casos de:

  • Azoospermia: Incapacidad de los testículos de producir espermatozoides.
  • Enfermedades hereditarias.
  • Mujeres sin pareja masculina.

 

Tanto en la IAC como en la IAD el tratamiento consta de tres fases: la inducción de ovulación, la preparación de la muestra y la inseminación
La inducción de ovulación se suele hacer con gonadotrofinas  inyectadas de forma subcutánea. El tratamiento suele durar entre 5 y 12 días y se realizan controles médicos para valorar el número y la velocidad de crecimiento de los folículos y la conveniencia de ajustar la pauta de medicación. El primer control se suele realizar entre 4 y 6 días después del inicio del tratamiento, consiste en una ecografía vaginal y suele fijarse la fecha del siguiente control. En algunos casos es necesario realizar también analíticas de sangre en estas visitas. El número de controles a realizar depende mucho de cada paciente, pero suelen precisarse 3-4 por cada ciclo. Cuando se consigue que al menos un folículo esté maduro se indica la administración de otra hormona inyectada (HCG) para desencadenar la ovulación entre 36 y 42 horas después de su administración.

El día de la inseminación debe aportarse al laboratorio una muestra de semen recogida siguiendo unas pautas muy sencillas:

  • Abstinencia sexual de 3-5 días previa a la recogida.
  • Entrega de la muestra como muy tarde una hora tras su recogida.
  • Obtención de la muestra por masturbación y recogida en un recipiente estéril.
  • Recoger todo el eyaculado.
  • Notificar si se está tomando alguna medicación o se ha tenido algún episodio de fiebre reciente.
     
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En algunos casos en que no sea posible la obtención el mismo día de la inseminación puede realizarse una congelación de la misma a no ser que la calidad de la muestra lo contraindique.

La muestra obtenida se procesa en el laboratorio, generalmente con una técnica de gradientes, que separa el plasma seminal, los restos celulares, los espermatozoides muertos, inmóviles o lentos de los espermatozoides con mayor movilidad y capacidad de fecundación, que se concentran en un volumen pequeño.  Se eliminan también las prostaglandinas del semen para evitar contracciones uterinas posteriores que, además de ser dolorosas, impedirían el éxito de la técnica.

La inseminación es una técnica sencilla que se realiza en la misma consulta. La paciente se tumba en la camilla en posición ginecológica, se coloca un espéculo vaginal igual que en una revisión anual y se introduce una fina cánula a través del cuello de la matriz hasta su interior. Se inyecta la muestra seminal a través de la cánula y la paciente permanece escasos minutos de reposo después.

En caso de ser una inseminación de donante el proceso es igual que la conyugal pero la muestra de semen se obtiene de un banco de semen. Los candidatos a donantes se someten a varias pruebas para minimizar el riesgo de enfermedades transmisibles a la descendencia, y se seleccionan según las características físicas de raza, talla, color de ojos…

El primer día tras la inseminación deben evitarse los baños de inmersión y las relaciones sexuales y después de 24 horas ya puede hacerse una vida normal. Puede ser que aparezcan pequeñas pérdidas de sangre y un ligero dolor abdominal los primeros días. En ocasiones se recomienda un tratamiento con óvulos de progesterona los primeros días después de la inseminación.

El porcentaje de éxito se sitúa entre el 15-20% por cada ciclo. El 90% de las mujeres que quedaran gestantes con inseminación artificial lo hacen en los cuatro primeros ciclos, por lo que tras cuatro ciclos se recomienda cambiar de técnica si no se ha tenido éxito.

Los riesgos de la inseminación artificial son el embarazo múltiple, que ocurre entre un 10-15% de casos y el síndrome de hiperestimulación ovárica que ocurre en un 1% de las pacientes. El embarazo posterior tiene un riesgo de aborto y de gestación ectópica parecido a una gestación espontánea y los riesgos para la madre y el feto son iguales que en una gestación normal.

 

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Dra. Inés Bombí
Especialista en Ginecología y Obstetricia
Médico consultor de Advance Medical