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Patología digestiva en personas mayores

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Trastornos de deglución

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La dificultad en la deglución o disfagia es la dificultad en propulsar con eficiencia y seguridad el bolus de alimento hacia la faringe y el esófago.
La deglución es un acto neuromuscular complejo en el que en un tiempo inferior a un segundo la orofaringe cambia de de vía respiratoria a vía digestiva y se produce la propulsión del bolo alimenticio. Para ello se requiere la integridad de múltiples arcos reflejos, con la implicación de 5 pares de nervios y de 50 músculos diferentes.

El envejecimiento normal comporta cambios en la fisiología de la deglución que por sí mismos no provocan disfagia, pero sí un riesgo de aspiración si el paciente se debilitara por cualquier problema (fragilidad).

 Los trastornos de la deglución comportan consecuencias importantes, tanto a corto como a largo plazo. Las más importantes son:

  • Neumonía aspirativa, por paso de materia del bolo alimenticio o saliva al árbol respiratorio, a los bronquios. Puede ser química (por acidez en el caso de provenir el material del estómago si hay reflujo gastroesofágico) o infecciosa por la presencia de bacterias presentes en el bolo (del mismo alimento o de la cavidad bucal).
  • Malnutrición: el miedo a los atragantamientos provoca que el paciente rehúya la comida.
  • Deshidratación: por el mismo mecanismo de la malnutrición, se pueden evitar la ingesta de líquidos.
La clínica que hace pensar en la presencia de disfagia son:
  • Pérdida de peso
  • Rechazo de la comida
  • Tos y carraspera al comer, en especial con alimentos líquidos.
  • Salida de comida y saliva por boca y en ocasiones por la nariz
  • Voz húmeda o gargajienta
  • Restos de comida en la cavidad bucal
  • Sensación de nudos en la garganta
  • Mantenimiento del alimento en la boca mucho tiempo

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Las causas de los trastornos de la deglución son:
  • Enfermedades del sistema nervioso central: accidente vascular cerebral, demencias, Parkinson.
  • Lesiones de los pares cerebrales: que dominan el mecanismo de la deglución.
  • Enfermedades musculares: atrofias, miastenia gravis.
  • Lesiones locales: tumores, quemaduras por radioterapia o químicas.

De interés

El diagnostico de la disfagia se realiza principalmente por el reconocimiento de los síntomas asociados (tos, carraspera, voz húmeda, etc.). Para asegurarse de la presencia de aspiraciones se pueden realizar pruebas de provocación controladas, en las que se da a tomar al paciente pequeñas cantidades de liquido (por ejemplo agua) y comprobar si aparece tos, voz gargajosa o disminución de la saturación de oxigeno en sangre; en caso positivo la posibilidad de presencia de aspiraciones es muy alta. En caso de dudas diagnosticas o terapéuticas se pueden realizar pruebas como la filmación del proceso de la deglución de un bolo de contraste radiopaco (videofluoroscopia), para comprobar cómo, cuando y cuánto se aspira.

El tratamiento de un paciente con trastorno de la deglución tendrá como objetivo principal alimentar al paciente y prevenir la aspiración. Dicho tratamiento puede ser realizado idealmente por un logopeda, aunque el equipo asistencial, con la participación familiar, puede aprender y utilizar técnicas sencillas encaminadas a evitar la aspiración y facilitar la deglución. Una idea de estas técnicas se resume en las siguientes líneas:
 

REHABILITACIÓN LOGOPÉDICA

Terapia indirecta

  • Modificaciones posturales para favorecer los tragos:
    •  Disfagia oral:
      • Por disminución de la tensión muscular de lengua y cuello: Flexión de la cabeza hacia el lado sano, presionando el lado débil.
      • Por disminución movilidad lingual: Hiperextensión cervical, posicionando atrás los alimentos.
      • Por cierre defectuoso de los labios: ejercicios labiales.
    •  Disfagia faríngea:
      • Por reflejo retrasado o ausente: flexión de cabeza.
      • Por hemiparesia faríngea o peristalsis disminuida: Flexión al lado sano o rotación al débil.
  • Tragos supraglóticos: tragos conscientes y forzados conteniendo la respiración.
  • Estimulación térmica de la entrada de la faringe, con frío (espéculo enfriado, polos o hielo).
  • Reeducación de la succión.
  • Ejercicios labiales y linguales.

Terapia directa: ensayo de texturas

 De más densa a menos densa, dejando los sólidos para el final y evitando las texturas mixtas, de forma progresiva y ensayando los tragos cada vez.

  • Succión de cítricos fríos (polos de limón)
  • Gelatinas (a evitar si la permanencia del bolo en la bocas es superior al minuto, pues se licúan a 37º)
  • Espesantes
  • Purés
  • Semisólidos (natillas, yogures, tortillas, croquetas…): Estos alimentos serán introducidos en la dieta del paciente a medida que se vaya asegurando la capacidad de deglutirlos sin datos de aspiración (tos inmediata o diferida, voz húmeda, atragantamientos).

En los pacientes que no pueden colaborar por trastornos cognitivos el cuidador que se encarga de darle el alimento debe tener en cuenta los siguientes puntos para disminuir el riesgo de aspiración: 

  • Sentar al paciente lo más erguido posible y mejor aun si cabeza y cuello están algo flexionados hacia adelante (usar almohadas para fijar la postura)
  • Dar el alimento en cantidad escasa (cuchara de postre)
  • Texturas espesas: purés, yogures, gelatinas, líquidos con espesante, etc.

 

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Dra. Montse Queralt
Especialista en Medicina de Familia y Geriatría
Médico Consultor de Advance Medical