Nutrición y Salud

Nutrición y patologías

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Introducción

Las enfermedades del sistema cardiocirculatorio constituyen el principal problema de salud en nuestro país tanto en la edad adulta como en los ancianos. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en nuestro país y representan una causa de morbilidad no despreciable además de producir el aumento del gasto sanitario y el deterioro de calidad de vida para los pacientes.

Numerosos estudios en diversos países han demostrado que estas enfermedades pueden ser prevenidas si modificamos nuestra alimentación, dejamos de fumar, hacemos más ejercicio físico y perdemos peso.

Las enfermedades cardiovasculares se deben a la disminución, hasta llegar a la obstrucción total, del paso de la sangre por las arterias que llevan el oxígeno y los nutrientes a diferentes órganos y tejidos como el corazón, el riñón, el cerebro, el intestino o las piernas. La causa de ello es el depósito progresivo de grasa en la pared de las arterias (aterosclerosis), sobre la que se puede producir un trombo (aterotrombosis). La aterosclerosis produce manifestaciones poco evidentes en los momentos iniciales pero progresivos, como angina de pecho al hacer un esfuerzo no habitual, o claudicación de las piernas al hacer una pequeña carrera para coger el autobús. La aterotrombosis produce los mismos síntomas pero de una forma inmediata y de gran intensidad: por ejemplo, la angina de pecho mientras se esta durmiendo, o el infarto agudo de miocardio.

Las grasas de la sangre, especialmente el llamado colesterol "malo" (colesterol de las LDL) es uno de los principales elementos en la aparición y el desarrollo de la aterosclerosis y la aterotrombosis. Existen otros factores no relacionados con las grasas, como la tensión arterial elevada, el monóxido de carbono del tabaco, el aumento de la homocisteína, el aumento del azúcar de la diabetes mellitus, etc. que aceleran el daño del colesterol sobre las arterias. Se conocen como factores de riesgo. El colesterol "bueno" (colesterol de las HDL) invierte el efecto del colesterol "malo", al igual que las sustancias antioxidantes que tenemos en nuestro organismo o que incorporamos de los alimentos. Se conocen como factores protectores.

Las enfermedades cardiovasculares (y la aterosclerosis y ateromatosis subyacentes) tienen un origen multifactorial, donde los factores de riesgo y los factores protectores interactúan y se potencian o se anulan. Es por ello que la prevención de la enfermedad cardiovascular a través de la alimentación debe tener en cuenta todos los factores de riesgo y protectores implicados.

En el informe de la Sociedad Española de Aterosclerosis publicado en el 2007 se citan los siguientes datos:

El 20% de los adultos españoles tiene el colesterol total por encima de 250 mg/dl; y más de la mitad de los adultos lo tienen por encima de 200 mg/dl. Y aunque el grado de tratamiento con pastillas para bajar el colesterol es moderadamente alto (tres de cada cuatro pacientes lo reciben), el control es bajo pues sólo uno de cada tres individuos con alteraciones del colesterol diagnosticados y tratados está en niveles de colesterol adecuados.

El 35% de la población española mayor de 18 años es hipertensa, el 40-50% en edades medias y al 68% en los mayores de 60 años. El 65% de los hipertensos sabe que lo es; de ellos, el 85% está en tratamiento con pastillas, pero sólo el 25% de ellos tiene la presión arterial en las cifras adecuadas. En general, las personas de alto riesgo cardiovascular, los diabéticos y los enfermos con enfermedad renal presentan peor control de la tensión arterial que el conjunto de la población.

A finales del 2006, fumaba el 24% de los mayores de 18 años.

En el año 2003, la prevalencia de obesidad en España (índice de masa corporal superior o igual a 30 kg/m2) era casi del 14% en individuos por encima de 20 años, sin diferencias entre los dos sexos. Se incrementaba la prevalencia de la obesidad con la edad tanto en mujeres como en hombres.

El 60% de la población (incluyendo individuos desde los 16 años) no realizaba actividad física o deporte alguno durante el tiempo libre.

La frecuencia de diabetes mellitus tipo 2 en España (conocida e ignorada) está en torno al 10%. En cuanto al grado de control de la diabetes en Atención Primaria, está en torno al 30-50% cuando se considera una hemoglobina glicosilada (HbA1c) inferior a 7%, e inferior al 30% cuando se considera la cifra de azúcar en sangre por debajo de 126 mg/dl.

En la actualidad los españoles hemos pasado de tener una dieta mediterránea a una dieta menos cardiosaludable, propia de países anglosajones, más industrializados y con mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares. Nuestra dieta actual incluye todavía un aceptable consumo de frutas y verduras, es relativamente rica en cereales (en forma de pan), se mantiene el consumo de grasas vegetales en forma de aceite de oliva, y hay un relativo alto consumo de pescado. Sin embargo, el consumo de carne, de platos preparados, bebidas no alcohólicas (zumos y refrescos, en su mayoría azucarados) y de azúcar es alto, mientras que el consumo de legumbres es bajo. El consumo de leche y derivados es adecuado, pero demasiado rico en grasa. Y esta dieta "de adultos" se prolonga y contagia a la dieta de los niños.

En resumen, tenemos que potenciar las medidas de prevención de las enfermedades cardiovasculares y de sus factores de riesgo con modificaciones de nuestra alimentación y de nuestro estilo de vida. Es muy importante entender que la alimentación es la base sobre la que se sustenta la buena salud de los individuos, previniendo la enfermedad aterotrombótica y, en muchos casos, permitiendo evitar un tratamiento farmacológico y mejorando la calidad de vida.

No obstante, las recomendaciones de alimentación que podemos hacer en este momento está sujetas a modificaciones debido a la aparición de nuevas evidencias científicas, y las recomendaciones de hoy pueden ser modificadas en un futuro. No hemos de olvidar tampoco que la respuesta de los individuos a la misma alimentación es variable; hay individuos que responden mejor a ciertas modificaciones del patrón alimentario, y otros que lo hacen en menor medida. Ello no nos debe hacer olvidar los beneficios de la alimentación en todos los individuos.

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Dr. José Félix Meco
Especialista en Medicina Interna
Medico consultor de Advance Medical

Deborah Blasco
Enfermera especialista en Nutrición
Enfermera consultora de Advance Medical