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Medicina preventiva para mayores

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Prevención de la patología dermatológica

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Los trastornos cutáneos son un problema frecuente en las personas de edad avanzada, considerándose que un 40% y en algunos estudios hasta un 60% de los ancianos presentan algún tipo de patología cutánea. La aparición de arrugas, sequedad cutánea y otras lesiones se considera normal en personas de edad avanzada, un signo más del paso del tiempo.

Sin embargo, no sólo es el tiempo el causante de la presencia de arrugas y otras alteraciones de la piel; agentes como la exposición a los rayos ultravioleta, el frío, el viento, la deshidratación, tóxicos como el humo del tabaco o el estrés son factores, a diferencia del tiempo, que son evitables o modificables.

El cuidado de la piel en las personas mayores se basa fundamentalmente en:
  • Higiene correcta diaria con agua tibia utilizando jabones inodoros, de pH neutro como los de avena, ya que quitan son menos agresivos contra la grasa de la piel.
  • Uso de cremas barrera protectoras en caso de incontinencia urinaria o fecal, así como el cambio frecuente de los absorbentes.
  • Cambios posturales frecuentes en los pacientes inmovilizados para prevenir las úlceras por presión.
  • Aplicación de cremas hidratantes y aceites enriquecidos con ácidos grasos hiperoxigenados en las áreas sobre salientes óseos en pacientes inmovilizados para evitar el desarrollo de úlceras de presión.
  • Secado correcto de la piel, sobre todo a nivel de los pliegues cutáneos, para evitar las maceraciones y aparición de infecciones como la candidiasis.
  • Los baños no deben ser prolongados, evitando el agua muy caliente.
  • Evitar ropas de lana o de poliéster que puedan ser irritantes.
  • Es necesario una correcta hidratación y nutrición.
  • Aplicar una loción hidratante o una crema emoliente sobre la piel húmeda.
  • Cuidado con los medicamentos o la exposición a sustancias químicas irritantes.
  • Evitar el alcohol y el tabaco.

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Asimismo, es esencial la fotoprotección mediante filtros solares de aplicación tópica que absorben la energía solar y la trasforman en energía calórica. Se debe adaptar el índice de protección al tipo de piel del anciano (cuanto más clara sea la piel, más alto deberá ser el índice de protección). Este índice indica el tiempo máximo que puede estar expuesto sin quemarse. Actualmente, se recomienda emplear cremas con un índice superior a 15 o 20, sea el día soleado o no. También son útiles el uso de sombreros o gorras, máxime cuando hay alopecia.

La fotoprotección debe realizarse ya desde la infancia, ya que el efecto de los rayos ultravioleta se acumula en la piel a lo largo de los años.

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Dra. Montse Queralt
Especialista en Medicina de Familia y Geriatría
Médico Consultor de Advance Medical