El niño

Problemática de los adolescentes

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Violencia juvenil

La violencia es la expresión de un comportamiento intencionado por parte de una o varias personas que provoca, o puede provocar, daños físicos o psicológicos sobre otras. Se manifiesta mediante actos agresivos, injustificados, ilegítimos o ilegales, que se distinguen por su malignidad y tendencia ofensiva contra la integridad física, psíquica o moral de otras personas. Existen varios tipos de violencia, incluyendo el abuso físico, el abuso psíquico y el abuso sexual.
La violencia juvenil puede ser ejercida por jóvenes de forma aislada o desarrollarse por parte de grupos de chicos que se unen con el objetivo de participar en actividades violentas.

Estadísticamente, la violencia juvenil tiene una mayor incidencia entre chicos de sexo masculino, de clase media, con problemas familiares, de sociedades desarrolladas y prósperas y cuya edad oscila entre los 14 y los 18 años.
 

¿Cuál es el perfil de un joven violento?

Los rasgos de personalidad que suelen estar presentes en un joven que ejerce la violencia son:

  • Posee una elevada tendencia a la agresividad, fuerte impulsividad, hiperactividad, escasa capacidad para la reflexión y falta de control sobre la ira.
  • Ha conseguido una escasa socialización desde la infancia, con pocos amigos y grandes dificultades para mantenerlos.
  • Busca el placer y la satisfacción inmediata de sus necesidades y deseos.
  • Muestra frialdad, poca empatía, con dificultades para identificar las propias emociones y las ajenas.
  • Suele expresar una actitud defensiva, desafiante, percibiendo en los demás señales de amenaza y agresión, y  malinterpretando las intenciones que éstos puedan tener.
  • Se cree autosuficiente, pero a la vez utiliza y manipula con frecuencia a sus familiares para conseguir sus propósitos de inmediato.
  • Tiene un bajo sentimiento de culpabilidad sobre los actos violentos realizados e intenta justificarlos. Desprecia los derechos de los demás.
  • Posee una baja tolerancia a la frustración.
  • Tiene una gran incapacidad para aceptar normas o límites de los entornos familiares, escolares y sociales en general.
  • Carece de capacidades para negociar, pactar o ceder.
  • Posee unas habilidades sociales poco desarrolladas, con altas dificultades para la adecuada resolución de los conflictos que se le presentan.
  • Muestra una clara tendencia a afrontar los problemas mediante la fuerza y la imposición.
     


¿Cuáles son los factores o causas que influyen en que pueda desarrollarse un joven violento?

La violencia juvenil es un fenómeno social complejo, en el que inciden un gran número y variedad de factores que pueden propiciar su desarrollo. La presencia de algunos de estos factores no necesariamente conlleva al desarrollo de un joven violento. Es siempre la conjunción de varios factores la que facilita que pueda desarrollarse un perfil violento con mayor probabilidad. Entre los más destacados, se encuentran:

  • Problemas psicológicos y trastornos de la personalidad: jóvenes con una autoestima pobre, con prevalencia de sentimientos de inferioridad, acomplejados, y con elevadas dificultades de integración entre sus compañeros. Chicos con determinados trastornos de la personalidad no atendidos y tratados adecuadamente.
  • El ámbito familiar es el de mayor influencia en el desarrollo de la violencia. Una de las causas de este problema es debida a que los progenitores no han marcado límites y normas necesarios desde la infancia, y tampoco han aplicado consecuencias a determinadas actitudes o conductas inadecuadas, dejándolas impunes. Esta dejadez en la responsabilidad como padres se caracteriza por una actitud despreocupada, con tendencia a conceder y ceder ante cualquier petición de los hijos, hecho que denota un estilo educativo sin ningún tipo de autoridad, en el que todo está permitido.
  • Asimismo, otra actitud que puede propiciar el desarrollo de un joven violento es la de los padres que muestran emociones de rechazo o abandono hacia sus hijos y los humillan o maltratan con frecuencia, a la vez que expresan conductas violentas ante ellos, convirtiéndose en modelos a imitar.
  • En el ámbito escolar,  el colegio puede facilitar el desarrollo o afianzamiento de estas conductas violentas, por ejemplo, al no haber prestado la necesaria atención y no haber gestionado adecuadamente los casos de alumnos con dificultades de aprendizaje, de integración social, de fracaso escolar o de acoso.
  • Asimismo, un sistema educativo excesivamente laxo, ambiguo o inconsistente, en que el profesorado no asume las responsabilidades necesarias hacia sus alumnos, puede dar pie a que éstos sobrepasen determinados límites sin recibir consecuencias y sin aprender a gestionar los conflictos y dificultades que puedan aparecer entre ellos. 
  • En el ámbito social, la violencia juvenil es un reflejo de la violencia social. El fomento de determinados modelos agresivos, la excesiva valoración del poder, el éxito sin esfuerzo, el consumismo, la competitividad extrema, el individualismo y la búsqueda del placer inmediato pueden influir en que el joven sobrevalore todas estas tendencias y las adopte como suyas. Para los jóvenes, las sociedades entrañan ciertos peligros que pueden favorecer un afloramiento de la violencia juvenil como, por ejemplo, el hecho de hablarse en exceso de los derechos y poco de los deberes, con la idea de merecer tenerlo todo sin tener que ganarlo o esperar para conseguirlo.
  • Las sociedades con grandes diferencias de estatus socioeconómico y con imposibilidad de progresión o mejora pueden favorecer la erupción de violencia, así como la emisión de programas violentos en los medios de comunicación pueden llevar al joven a la imitación y a la tolerancia o justificación del uso de la violencia.
  • Otros de los factores sociales más relacionados con la posibilidad de aparición de agresividad en los jóvenes son el fácil acceso al alcohol y a las drogas, así como la utilización de videojuegos con elevada violencia explícita, que pueden influir en el aprendizaje y la práctica de soluciones agresivas a conflictos.
     
¿Cómo prevenir la violencia juvenil?

La prevención de la violencia es responsabilidad de todos: padres, familiares, educadores, psicólogos, pedagogos, sociólogos, políticos, medios de comunicación, etc. De todas formas, es a la vez muy importante tener en cuenta que el principal factor protector de la violencia es el familiar y el escolar, y es  imprescindible trabajarlo desde la infancia.

Los padres deben ejercer una autoridad desde el afecto y el amor, estableciendo límites y normas constantes y coherentes. Es fundamental, a la vez, transmitir y practicar valores como la solidaridad, la tolerancia, la responsabilidad, la motivación y valoración del esfuerzo, la cooperación, el respeto por los demás, la igualdad sexual y la pluralidad cultural. Dedicar tiempo a los hijos, reforzarles las actitudes deseables, valorarlos, enseñarles a manejar la frustración, identificar problemas puntuales que éstos puedan tener y acompañarlos en la resolución adecuada son pautas recomendables que los progenitores deberían llevar a cabo para prevenir el surgimiento de violencia dentro del núcleo familiar.

Desde la escuela, es también importante hacer un trabajo de prevención de la violencia, coordinado con las familias, para la enseñanza de los mencionados valores y el desarrollo de las habilidades necesarias.

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Elena Mató
Especialista en Psicología Clínica
Psicólogo consultor de Advance Medical