El niño

Psicología Infantil

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Síndrome del "príncipe destronado"

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El nacimiento de un hermano puede provocar en el niño el llamado ‘síndrome del príncipe destronado', es decir, la aparición de celos hacia el hermano recién llegado. Cualquier cambio en la estructura de una familia implica a la vez la necesidad de introducir ajustes y entre ellos se encuentran la repartición del tiempo, los cuidados y las atenciones hacia ambos hermanos, que hasta el momento no había sido necesaria. Esta nueva situación implica pasar de recibir toda la atención de los padres a tener que compartirla con el hermano, a la vez que pasar a ser el hermano mayor en lugar del único niño de la casa.

Por lo tanto, es importante ser consciente de que es natural y lógico que aparezcan los celos. Se trata de un proceso de adaptación y maduración en la evolución normal de los niños. Mediante éstos, el niño está tratando de expresar que percibe ese cambio y que tiene miedo de sentirse desplazado, de perder el protagonismo y las atenciones exclusivas de las que  había estado disfrutando hasta el momento. Por este motivo, es muy importante saber manejar estos celos adecuadamente.

Un niño puede expresar que está celoso mediante variadas conductas: quejas, malestares físicos (dolor de barriga, vómitos, ...), enuresis, llanto fácil sin motivo aparente, extrema sensibilidad, negación a hacer lo que se le pide, uso de un lenguaje más infantil del que le corresponde por su etapa evolutiva, disminución del apetito, negación a comer o a dormir solo cuando hasta el momento lo hacía sin problema, expresar miedos, solicitar constantemente la atención de los padres durante la noche, mostrarse inquieto o intranquilo, uso de la agresividad hacia los padres, etc.

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¿Cómo se puede abordar este síndrome?

Algunas indicaciones útiles para el manejo adecuado del ‘síndrome del príncipe destronado' son:

  • No castigar, gritar o enfadarse con el hijo mayor por mostrarse celoso.
  • Antes del nacimiento del hermano, preparar al niño explicándole lo que va a suceder y anticiparle lo que va a implicar esa novedad. Para esta preparación puede ser de utilidad acompañarse de cuentos o historias en los que se hable de la llegada de un hermano y se destaquen las ventajas de ese acontecimiento. También puede ser beneficioso mostrarle fotos de cuando él también era un bebé, dándole a entender que también recibió los cuidados específicos de esa etapa.
  • Es importante insistir en la explicación de que se le va a querer igual y que no va a perder el amor y la atención de sus padres. No debe vivir la llegada de su hermano como una sustitución y debe ir percibiendo que es posible compartir esa atención de los padres. Dedicar algunos momentos a solas con él, jugar, mostrarle afecto y hacer que se sienta valorado y seguro son algunos recursos adecuados para ayudarle a conllevar la nueva situación.
  • Evitar, en la medida de lo posible, que otros cambios significativos en la vida del niño, como, por ejemplo, un cambio de colegio o de vivienda, coincidan con esa importante novedad. A la vez es aconsejable mantener los hábitos y las rutinas que ya tiene instauradas (horarios de comidas, sueño, costumbres, etc.).
  • No utilizar comparaciones ni fomentar la competencia entre hermanos.
  • Es primordial procurar crear un clima de buena relación entre ambos, enseñarles a cooperar y compartir, otorgándole al mayor alguna tarea relacionada con el cuidado del bebé (ayudar a bañarlo o cambiarlo,...) y estimular con expresiones positivas los acercamientos (ej. “Qué bien lo cuidas”). Siempre se deben elogiar los gestos de generosidad hacia su hermano, así como fomentar proyectos comunes que le puedan ilusionar. Explicarle también las ventajas de ser el hermano mayor, especificándole, por ejemplo, los privilegios o las cosas que él ya puede hacer puede servir también de ayuda para sobrellevar la situación.
  • Avisar a los familiares y amigos que le presten también atención en sus visitas. Ser conscientes de la tendencia a prestar excesiva preferencia afectiva hacia el bebé e intentar evitarlo o compensarlo con el mayor.
  • Facilitarle poder expresar libremente cómo se siente y los miedos que pueda tener mediante juegos o dibujos, para poder abordarlos adecuadamente una vez identificados.

 


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Elena Mató
Especialista en Psicología Clínica
Psicólogo consultor de Advance Medical