Bebé ( 0 - 1 año)

Nutrición

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Regurgitación y vómito

Las regurgitaciones y los vómitos son muy frecuentes en los niños y son un motivo de consulta muy habitual al Pediatra.

Vómito

Es la expulsión brusca y forzada del contenido del estómago por la boca. Normalmente durante la expulsión se contraen los músculos del abdomen y se acompaña de náusea y malestar.

Suele indicar que el lactante se encuentra mal y presenta alguna patología. Es un síntoma frecuente presente en muchas enfermedades del bebé. Hay que consultar siempre con el Pediatra.

Causas más frecuentes en el bebé:

Mala técnica en la alimentación

  • Problemas gastrointestinales:

    • Gastroenteritis aguda

    • Reflujo gastroesofágico

    • Alergia alimentaria

    • Estenosis hipertrófica de píloro

    • Invaginación intestinal

    • Obstrucción intestinal

  • Infecciones:

    • Infección urinaria

    • Otitis

    • Neumonía

    • Meningitis

  • Problemas neurológicos:

    • Hidrocefalia

    • Traumatismo craneoencefálico

  • Problemas de la función renal

  • Problemas del metabolismo y endocrinos:

    • Galactosemia

    • Insuficiencia suprarrenal

  • Efectos secundarios de medicamentos (hierro, antibióticos)

Tratamiento

Hay que acudir al Pediatra para que realice un chequeo al bebé y analice cuál es la causa de los vómitos. Cuando se resuelva la causa, desaparecerán los vómitos.

No se recomienda el uso indiscriminado de medicinas para parar los vómitos y las náuseas; tan solo se darán si las receta el Pediatra.

La consecuencia más importante de los vómitos en el lactante es la deshidratación. Para prevenir esta situación hay que ofrecer pequeñas cantidades de líquido, de unos 2 a 5 mililitros cada 5 minutos, (agua, suero oral, leche…).

Regurgitación

Es la llegada súbita y sin esfuerzo de una pequeña cantidad de comida del estómago o esófago a la boca (popularmente llamado "bocanada"). Puede suceder durante la comida o justo tras ella.

En el lactante puede ser habitual, sobretodo en la etapa donde sólo toman leche; puede llegar a afectar a la mitad de los recién nacidos. Cuánto más pequeño es el bebé, más frecuentemente se observan las regurgitaciones.

¿Por qué?

En los recién nacidos los músculos del esfínter esofágico inferior (la entrada del estómago) son muy inmaduros y no cierran bien. También los movimientos del esófago, que ayudan a hacer descender el alimento, son muy escasos. Es por esto frecuente que parte del contenido del estómago pueda volver a la boca sin esfuerzo.

Repercusión en el lactante

En la mayoría de casos el bebé tolera las regurgitaciones sin presentar ningún malestar, pérdida de peso ni estancamiento de la talla. En estos casos, con el paso de los meses, y la maduración del niño, el problema irá desapareciendo.

En ocasiones, las regurgitaciones pueden producir molestias al bebé porque sean muy frecuentes o bien porque haya una alteración del sistema digestivo; en este caso hablamos de Enfermedad por reflujo gastroesofágico (RGE). El RGE es el paso involuntario del contenido del estómago al esófago

Los síntomas del reflujo gastroesofágico pueden ser: llanto inmediatamente tras las tomas (el bebé tiene dolor), regurgitaciones muy importantes y frecuentes, estancamiento del peso y la talla (el niño no crece bien ni gana el peso que debiera), tos, asma, neumonía por aspiración del alimento al pulmón y pausas respiratorias.

Tratamiento

Como las regurgitaciones son normales en los lactantes, no hacen falta ni pruebas ni tratamiento, si el crecimiento del bebé es normal, ya que mejoran con el tiempo. A partir de los cuatro o seis meses muchos bebés mejoran.

Tan sólo se tratan las regurgitaciones que son muy molestas para el lactante. El tratamiento consiste en medidas posturales o leches especiales (más espesas, siempre recetadas por el pediatra).

Se recomienda hacer una pausa en la toma del biberón para ayudar a expulsar los gases al bebé, ponerlo ligeramente incorporado después de las tomas y no moverlo en exceso tras las comidas.

En los casos de sospecha de Enfermedad por reflujo gastroesofágico, al bebé hay que hacerle pruebas que confirmen el diagnóstico y el tratamiento, en función de la gravedad, puede ser con medicinas o bien con cirugía.

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Dra. Esther Martínez García
Especialista en Pediatría
Médico consultor de Advance Medical