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Hábitos de vida saludable

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Ruido y salud

Contaminación acústica

La contaminación acústica hace referencia a la presencia de ruido cuando éste se considera como un contaminante, es decir, un sonido molesto que puede ocasionar efectos fisiológicos y psicológicos nocivos sobre las personas. Se considera ruido todo aquel sonido (molesto e indeseable) que interfiere en la actividad habitual o el descanso.

La contaminación acústica es un problema medioambiental importante cada vez más presente en la sociedad moderna y que viene dado por el desarrollo de actividades industriales, el transporte, la construcción y las actividades lúdicas o recreativas.

La presencia de contaminación acústica tiene una serie de efectos sobre las actividades habituales interfiriendo en la comunicación hablada y alternando el sueño, el descanso y la relajación, impidiendo la concentración y generando estados que pueden facilitar enfermedades auditivas, de tipo nervioso y cardiovascular.

Los efectos que produce la contaminación acústica están en función de la intensidad, las frecuencias emitidas y el tiempo de exposición al que nos sometemos.

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Causas y fuentes de contaminación acústica

Existen diversas fuentes generadoras de ruido en las ciudades. Las principales son el tráfico, la actividad humana, la actividad industrial, la construcción de edificios, actividades lúdicas (locales de música y diversión), aviones y animales. De entre todos ellos destaca el tráfico como la primera fuente, debido entre otras cosas al aumento del parque automovilístico y a que las ciudades en gran parte no están concebidas ni adaptadas para soportar los medios de transporte. El ruido se mide en decibelios (dB).

Niveles de ruido:

  • Muy  bajo: 10 y 30 dB (bibliotecas).
  • Bajo: entre 30 y 55 dB. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), considera los 50 dB como el límite superior deseable.
  • Ruidoso: a partir de 55 dB y hasta los 75 dB, el nivel se considera ruidoso. Los 65 dB se consiguen con un aspirador, un televisor con volumen alto o un radio despertador. Un camión de la basura provoca 75 dB.

Los últimos estudios consideran como peligrosa para la salud la exposición a sonidos que oscilen entre 50 y 60 decibelios, y como muy nociva a partir de los 60 dB.


Algunos datos sobre contaminación acústica facilitados por informes de la Unión Europea:

  •  La cuarta parte de la población comunitaria se expone a niveles de ruido superiores al límite de tolerancia, 65 decibelios (dB). Como referente, sirva reseñar que en una conversación normal se registran entre 50 dB y 60 dB, mientras que en una calle con mucho tráfico hay 70 dB.
  • España, detrás de Japón, es el segundo país con más índice de población expuesta a altos niveles de ruido.
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Efectos del ruido sobre la salud

El oído humano está constituido de tal manera que sólo puede soportar sin daño una carga acústica que se encuentre dentro de unos parámetros muy determinados.

Uno de los problemas de la contaminación acústica es que cuando detectamos los primeros síntomas de daños, ya se han producido trastornos en nuestro organismo.

Algunas señas de alarma de que el ruido de alrededor es demasiado alto pueden ser si se tiene que gritar para ser escuchado por encima del ruido o si no puede entender a alguien que está hablando a una distancia corta. La sordera o hipoacusia aparece con niveles de 90 dB y superiores mantenidos. Una razón por la cual la gente no nota el daño que el ruido produce es porque la exposición excesiva al ruido causa pocos síntomas. La pérdida de la audición rara vez es dolorosa.

Algunas señales que pueden indicar pérdida de audición incluirían: sensación de pesadez en los oídos o taponamiento, zumbidos, escuchar los ruidos amortiguados y sobretodo no oír los ruidos de timbre alto, cuando se está entre una multitud o en un lugar con mucho ruido de fondo. Si el daño continúa, la audición disminuye aún más y los sonidos de tono bajo se vuelven difíciles de entender.

Otros efectos o consecuencias que produce el ruido sobre la salud además de los auditivos incluyen: trastornos psicológicos como conductas de irritabilidad y agresividad, estrés; fisiológicos (aumento de la frecuencia cardiaca, la presión arterial y la frecuencia respiratoria); alteraciones del sueño y del descanso lo que conduce a la falta de atención y aprendizaje, somnolencia diurna, cansancio y bajo rendimiento. La perturbación del sueño con sus consecuencias notables en la actividad diaria es una de las principales consecuencias de este problema.


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Soluciones y medidas preventivas

Por un lado, la protección y la prevención de la contaminación acústica compete a los organismos y directivas oficiales quienes establecen límites de exposición al ruido. Las normativas municipales deben velar frente al cumplimiento de la legislación vigente.

Por otra parte,  se puede romper el hábito del ruido e intentar protegernos del mismo.

En la vivienda

Excepto que se viva en zonas rurales, pequeñas ciudades con poco tráfico o lugares aislados no es fácil protegerse de la contaminación acústica.

Sin embargo, sí que se pueden optimizar las condiciones de la vivienda para proteger en lo posible el hogar de las agresiones por el ruido y disfrutar del sueño nocturno.
A la hora de construir las casas se ha de tener un cuenta un buen aislamiento acústico. Algunas precauciones o medidas para conseguir un mejor aislamiento acústico incluyen utilizan materiales que absorban el ruido (como tapetes de goma) bajo  artefactos de cocina ruidosos, ordenadores y aparatos electrónicos que generan ruido. La presencia de cortinas y las alfombras  ayudan a disminuir el ruido dentro de la casa así como las ventanas de panel doble.  Las paredes recubiertas por papel rugoso o pintado absorbe mejor el ruido.
Elegir preferentemente viviendas alejadas de fábricas, zonas de tráfico denso y optar por viviendas cerca de parques, zonas verdes o peatonales.
En la vida diaria

Intentar disminuir la exposición al ruido, siempre que sea posible.

  •  Elegir actividades de ocio en lugares no ruidos.
  •  Utilizar orejeras especiales si la exposición es especialmente de riesgo (trabajar con maquinaria pesada) o tapones en los oídos cuando se vaya a exponer al ruido durante periodos de tiempos largos.
  • No utilizar varias máquinas ruidosas al mismo tiempo o por ejemplo una costumbre habitual que es tener encendido en casa varios aparatos a volumen alto (televisión, radio, etc).
  • No tratar de evitar ruidos molestos con otros sonidos fuertes. En ese caso, utilizar tapones en los oídos.

En el tráfico

Mantener el vehículo en buenas condiciones, sobretodo, el silenciador. Respetar los límites de velocidad y sólo utilizar el claxon en aquellos casos que sea necesario. Hacer uso del transporte público y utilizar medios de transporte ecológicos como la bicicleta.

Dispositivos de música

Debido a su generalización y uso habitual existe preocupación sobre el efecto que pueden tener los reproductores de MP3 sobre la audición. Éste está básicamente relacionado con el volumen y la duración del sonido. Uno de los problemas es que, con estos dispositivos, el volumen es con frecuencia alto y además se recibe directamente sobre el oído. Además, debido también a su comodidad y facilidad de uso se puede escuchar música durante un largo período de tiempo al día.

Las medidas para utilizarlos correctamente y evitar efectos indeseables sobre la audición incluyen fundamentalmente el ajuste adecuado del volumen en casa o en un lugar sin ruido, sino tendemos a ponerlo muy alto para bloquear el ruido del exterior. El volumen debe permitirnos escuchar los sonidos de fuera. También intentar limitar su uso diario y no sobrepasar las 2-3 horas diarias.

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En el trabajo

El trabajo es un lugar de riesgo donde la exposición al ruido puede ser muy importante pues hay importantes fuentes de agresiones auditivas. La prevención de riesgos laborales pretende contemplar estos riesgos, aunque no siempre se llevan a cabo o se evitan, educando a los empleados medidas de prevención (como orejeras, tapones, realizar descansos periódicos, etc).

Hay que tener en cuenta además que el riesgo de pérdida de capacidad auditiva se incrementa tanto con el nivel de decibelios soportados como con la cantidad de años durante los que permanecemos expuestos al ruido.

La sordera está reconocida incluso como "enfermedad profesional", para ciertas actividades laborales, siempre que se constate la relación causa-efecto.

Por último, las recomendaciones médicas incluyen exámenes periódicos de audición en la población general y en especial en grupo con riesgo de perder audición (revisiones anuales), por ejemplo, aquellos expuestos de forma rutinaria o con cierta frecuencia a un ruido alto en el trabajo.
 

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Dra. Eva Ormaechea Alegre
Especialista en Medicina Intensiva
Medico consultor de Advance Medical