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5 situaciones para las que es bueno ahorrar

mano añadiendo monedas en un tarro
Existen infinidad de formas de ahorrar, probablemente tantas como personas que se plantean gestionar sus ingresos de un modo más comedido. Adoptar un hábito de ahorro diario es muy importante desde el punto de vista de la seguridad y la tranquilidad que confiere contar con un capital extra. Tanto para hacer frente a cualquier situación imprevista que se pueda presentar en la vida como para hacer efectiva una obligación o cumplir un plan personal, tener una cierta cantidad de dinero apartado es una buena decisión. 
 
Cuando se habla sobre cómo ahorrar lo máximo posible, no existen unas pautas que se puedan aplicar en todos los casos. Además de los ingresos y gastos de cada uno, también se deben tener en cuenta las necesidades, la edad y la situación laboral, entre otros parámetros. En cualquier caso, el ahorro consiste básicamente en gastar menos, reservando una parte de la retribución para asumir determinados gastos futuros sin necesidad de endeudarse. 
 

¿Por qué ahorrar a diario? 

Del mismo modo que cada persona decide cómo ahorrar, hay muchas razones que mueven a tomar esta decisión. Así, comprar una casa, hacer un viaje o disfrutar de una jubilación sin preocupaciones suelen ser los principales motivos, pero aparte se pueden distinguir otras situaciones que con total probabilidad aparecerán a lo largo de la vida. 
 
  • Imprevistos: aunque se intente tener todo bajo control, es casi inevitable que surjan ciertos gastos inesperados, como por ejemplo una avería en el coche, una reparación en el hogar, una atención médica especializada, etc. Por ello, para anticiparse a lo que pueda ocurrir lo más conveniente es mantener un nivel de ahorro adecuado. De este modo se puede hacer frente a los desembolsos imprevistos sin tener que solicitar un préstamo o endeudarse. 
  • Compra de bienes de alto valor: una de las principales metas del ahorro diario suele ser la adquisición de una vivienda o de un vehículo. Estos dos bienes son los que representan un mayor porcentaje en el gasto de la mayoría de los usuarios y para asumir dicho desembolso conviene disponer de una cuantía previa. 
  • Jubilación: independientemente de la edad, siempre hay que pensar en cómo ahorrar para disfrutar de los años de retiro laboral. Esta meta pasa casi de forma irremediable por realizar aportaciones periódicas a un plan de pensiones durante la vida activa con el objetivo de complementar la pensión pública.
  • Formación propia o de los hijos: nunca es tarde para dar un giro de 180 grados a la carrera profesional y emprender nuevos estudios que ofrezcan otra oportunidad laboral. Sin embargo, tanto en este caso como en la educación de los hijos, es preciso contar con unos ahorros importantes para costear todas las tasas que rodean a los cursos formativos y las carreras universitarias. En muchas ocasiones, la solución consiste en solicitar un crédito para pagar los gastos, pero es importante valorar cuánto costará liquidarlo. 
  • Emprender un negocio: en función de la idea de negocio propio que se tenga, la inversión será mayor o menor. De forma general, para materializar este objetivo es preciso realizar una serie de gastos básicos que van desde la adquisición de material y equipos hasta el pago de impuestos, entre otros. 
 
Estas son solo algunas de las situaciones que obligan a determinar cómo ahorrar. No hay que olvidar que después de haber decidido para qué se necesita el dinero, se debe gestionar de la mejor forma posible hasta que llegue el momento de desembolsarlo para obtener un interesante beneficio durante el tiempo que sea necesario. 
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