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Cómo tener siempre tu coche a punto

mano midiendo el nivel de aceite con una varilla
Si queremos seguir utilizando nuestro coche durante bastantes años, no sólo es importante hacer caso de las revisiones que indica el fabricante, sino que también deberemos prestar atención a determinados aspectos cada cierto tiempo. El control de algunos detalles del coche no conlleva, precisamente, la visita al taller, sino que podremos hacerlo nosotros mismos. 
 
Existen algunos hábitos de mantenimiento para tener el coche siempre a punto, que no suponen demasiado tiempo y que contribuyen a incrementar la seguridad, así como a reducir los niveles de contaminación del medio ambiente:
 
  • Revisa el nivel de los líquidos del vehículo: aceite, anticongelante, limpiaparabrisas y frenos. Si estos niveles son correctos, evitarás desgastes prematuros de ciertos elementos que, a largo plazo, pueden derivar en problemas más graves. 
  • Controla los diferentes filtros del coche una vez al año como mínimo: el del aceite, el del aire, el del combustible, el del aire acondicionado, etc. 
  • Los neumáticos son una de las partes más importantes en la seguridad de un coche, por lo que hay que comprobar que la presión se corresponde con la indicada por el fabricante. Además, también hay que revisar la profundidad del dibujo (1,6 mm como mínimo), posibles desgastes, ruidos, vibraciones, anomalías al frenar,  etc. 
  • Los frenos también requieren una inspección periódica, al menos una vez al año, dado que conducir con un sistema de frenado en mal estado compromete en gran medida nuestra seguridad. Si aprecias algún indicio extraño, como por ejemplo chirridos, desplazamiento del coche hacia uno de los lados o que tarda más tiempo del habitual en detenerse el coche, es fundamental acudir al taller cuanto antes. 
  • Confirma que todas las luces del coche funcionan de forma correcta, ya sean las de freno, de posición, las largas, de cruce o las anti nieblas. Al menos una vez al mes debes examinar todos los faros para asegurar que podrás ver y ser visto sin ningún problema en tus desplazamientos.
  • La visibilidad durante la conducción es clave, así que para no perdernos nada de lo que sucede a nuestro alrededor cuando llueve, es aconsejable mantener en perfecto estado las escobillas del limpiaparabrisas. Sólo así conseguiremos que eliminen todo el agua, nieve o granizos de la luna del coche.
  • Los amortiguadores son otro de los componentes más importantes que aportan seguridad al coche. Además de confort durante los trayectos, también actúan como salvaguarda cuando circulamos a altas velocidades o tenemos que realizar una maniobra arriesgada. Para no sufrir las consecuencias de unos amortiguadores en mal estado, es conveniente revisarlos cada 20.000 kilómetros aproximadamente.
  • Realiza el cambio de lubricante cada 15.000 – 20.000 kilómetros para evitar que las piezas del motor se desgasten de forma innecesaria y se produzcan otro tipo de averías por este motivo. Además, no olvides utilizar siempre el tipo de lubricante recomendado por el fabricante del coche. 
  • Comprueba los cinturones de seguridad cada cierto tiempo, no sólo que funcionen bien, sino el estado de los anclajes y si el enganche encaja adecuadamente con éstos. En caso de accidente, se aconseja cambiarlos, sobre todo si han sufrido algún daño. 
  • Lava el coche con cierta frecuencia para eliminar cualquier suciedad que se haya acumulado en las luces, en las lunas o en la carrocería.
  • Con estas recomendaciones, es posible tener el coche siempre a punto, aunque en la actualidad, los Seguros de coche MAPFRE también ofrecen servicios especializados a sus clientes que se ocupan del mantenimiento del vehículo en el caso de que no cuentes con el tiempo o conocimientos suficientes para realizar este tipo de revisiones. 
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