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Cómo conducir para reducir las emisiones de los coches

humo saliendo por el tubo de escape de un coche
Una de las principales causas de la contaminación en las ciudades es el CO2 que desprenden los vehículos por el tubo de escape durante su marcha. En este sentido, el origen no se encuentra solo en la salida de gases contaminantes, sino que también los altos niveles de consumo de combustible y los residuos que se generan por circular con el coche en mal estado contribuyen a incrementar los niveles de polución en el entorno. Ya que en muchas ocasiones no es posible utilizar el transporte público o moverse caminando, es posible reducir las emisiones de los coches teniendo en cuenta algunos consejos sumamente fáciles. 
 
Es importante considerar que la contaminación del aire además de afectar al medio ambiente, también tiene una incidencia considerable en la salud de la población. Así, es uno de los principales motivos de la aparición de enfermedades respiratorias o cardiovasculares en un gran porcentaje de personas. 
 

Recomendaciones básicas para reducir las emisiones en los coches 

  • La velocidad, además de ser el detonante de un gran número de accidentes de tráfico, es una de las encargadas de aumentar la huella de carbono. Por ello, siempre es primordial respetar los límites y pensárselo dos veces antes de pisar el acelerador para no correr demasiado. Este punto implica evitar los acelerones, tanto durante los trayectos como al arrancar el vehículo. 
  • Planificar bien la ruta permite llegar antes al lugar de destino y rehuir de los tramos con más atascos. Es obvio que, al emplear menos tiempo en el desplazamiento, se reducen las emisiones del coche al aire y, al mismo tiempo, el ahorro en combustible es considerable. 
  • Considerar que cada marcha del coche se corresponde con una velocidad es clave para no revolucionar el motor más de la cuenta. Si no se cumple esta premisa, aumentan los gases contaminantes que salen por el tubo de escape y el vehículo sufre en mayor medida. Así, se debe salir siempre en primera e ir cambiando de forma progresiva a segunda y tercera. Una vez que se haya alcanzado una velocidad constante, es recomendable circular con marchas largas a bajas revoluciones. 
  • En muchas ocasiones, cuando paramos el coche por algún motivo, de forma inconsciente solemos dejarlo encendido. En los modelos antiguos que no cuentan con el sistema Start&Stop, esta decisión acarrea que el vehículo continúe emitiendo gases contaminantes. 
  • Aunque en verano el gesto más común al subirse al coche es encender el aire acondicionado, es conveniente limitar en la medida de lo posible su uso. El hecho de viajar a una temperatura mucho más fría de la exterior puede llegar a suponer hasta un 20% más en el gasto de combustible y esto se traduce en una mayor contaminación. 
  • Al igual que en el punto anterior, es fundamental llevar el coche lo más ligero posible, ya que el exceso de carga significa que es necesario más cantidad de carburante para circular y, por lo tanto, más gases contaminantes al ambiente. 
  • Una de las fórmulas más eficaces para reducir las emisiones de los coches consiste en compartir un mismo vehículo entre varias personas. De este modo se reduce el número de coches que se mueven por las ciudades, lo que incide de forma positiva en la capa de ozono, y también supone un ahorro de dinero y tiempo para los usuarios. 
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