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Superar el miedo tras un accidente de tráfico

hombre con la cabeza apoyada en el volante de un coche
Cuando se habla de víctimas en un accidente de coche no solo se deben tener en cuenta el número de fallecimientos, las lesiones físicas o los daños materiales, ya que las consecuencias de un siniestro también se trasladan al ámbito psicológico de las personas involucradas. Aunque éstas no sean visibles, en definitiva, se trata de haber vivido un hecho traumático y ello implica en muchas ocasiones tener que superar el miedo a conducir otra vez. 
 
Es lo que se conoce como amaxofobia, es decir, tener un temor que impide circular con un vehículo. Entre las causas que provocan esta aversión se encuentran una mala experiencia en la carretera, tanto si se ha protagonizado como si se ha sido testigo, así como también el miedo a que le pase algo a un ser querido en un siniestro. 
 
El miedo a viajar en coche no solo puede aparecer después de haber sufrido un accidente grave. Dado que cada individuo reacciona de una manera diferente, es posible que esta fobia se desarrolle incluso cuando el nivel de peligro es mínimo. En cualquier caso, los síntomas más comunes suelen ser sudores, temblores, ansiedad, inseguridad, miedo al realizar algunas maniobras, incapacidad para reaccionar, etc. Aunque lo más normal es que este tipo de traumas se manifiesten inmediatamente después de ocurrido el accidente, también se pueden presentar transcurridos algunos meses. 
 

Consejos para perder el miedo a conducir 

Si el accidente de coche provoca secuelas físicas importantes, con total probabilidad las consecuencias psicológicas se agravan, ya que la rutina diaria se ve doblemente alterada. Sin embargo, como hemos comentado, el miedo a conducir o a viajar en coche también puede desencadenarse en aquellas personas que simplemente han presenciado un siniestro, sin haberlo llegado a sufrir. 
 
Por norma general, se tiende a superar este temor con el paso del tiempo sin necesidad de ayuda profesional, pero no siempre es así. En este último caso, uno de los tratamientos más eficaces a los que se pueden someter los pacientes es la terapia cognitivo-conductual, aunque existen otras medidas que conviene poner en práctica por cuenta propia para eliminar poco a poco los nervios y la ansiedad al volante: 
 
  • En un principio, ante el imponente miedo a conducir, se puede viajar en coche en el asiento del copiloto con personas que aporten confianza y seguridad. De esta forma, el temor a los vehículos irá desapareciendo progresivamente. 
  • Cuando se haya recuperado la capacidad de ponerse al volante, es recomendable contar con la compañía de alguien cercano para sentirse más tranquilo y, sobre todo, circular por las vías más conocidas. 
  • Cada conductor debe ser consciente de su propia situación y esforzarse por mejorar cada vez más. Así, es conveniente incrementar las metas, siempre considerando las emociones que afloran al pisar el acelerador. Para ir avanzando se pueden realizar algunos trayectos sin acompañante, así como adentrarse en otras carreteras que no son tan familiares, entre otros objetivos. 
 
Si después de transcurridos unos meses, la situación no mejora, lo más conveniente es acudir a terapias especialmente diseñadas para superar el miedo a conducir. En este tipo de tratamientos, se cuenta con el asesoramiento de psicólogos y expertos en automoción para conseguir viajar en coche de forma independiente sin ningún temor que agrave aún más la situación. 
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