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Malos hábitos que afectan a tu seguridad al volante

manos sobre un volante
La confianza adoptada después de un largo periodo de tiempo conduciendo un coche o bien las malas prácticas que se interiorizan cuando se aprende a conducir con un amigo o familiar, pueden influir en la seguridad al volante. Determinados malos hábitos pueden ocasionar situaciones peligrosas, por lo que es recomendable no relajarnos cuando vamos conduciendo y tener en cuenta algunos de los comportamientos que entrañan más riesgo de lo que en un principio podamos pensar: 
 

Conducir por inercia en los trayectos que nos resultan familiares

Cuando a diario recorremos siempre la misma ruta, al final nos acostumbramos a ese trayecto y podemos llegar a hacerlo sin apenas darnos cuenta. Esto implica un grave peligro, ya que puede derivar en que no prestemos la suficiente atención a los posibles cambios en la vía e incluso a las señales de tráfico. 
 

No facilitar la circulación al resto de coches

Aunque en ocasiones no nos demos cuenta de este detalle, un gesto de respeto con los otros conductores consiste en abandonar el carril derecho cuando vemos que otro coche se está incorporando a la vía a través de un carril de aceleración, siempre que las condiciones del tráfico lo permitan. Del mismo modo, es aconsejable abandonar el carril de adelantamiento si otros coches vienen detrás a una mayor velocidad.
 

Programar la radio, el GPS o la temperatura mientras conducimos

Aun sabiendo el peligro que supone realizar este tipo de tareas al volante, muchos son los conductores que cambian de canción o emisora, buscan la mejor ruta en el GPS e incluso manipulan los botones del aire acondicionado una vez que ya han iniciado la marcha. Esos segundos en los que se desvía la atención de la carretera pueden ser la causa de sufrir un siniestro. 
 

No mirar los espejos retrovisores

Este elemento del coche nos permite realizar maniobras con seguridad, por lo que a la hora de cambiar de carril o hacer un giro es conveniente mirar a través de los retrovisores si hay algún coche que impida el movimiento. Recuerda que para una mayor seguridad al volante, es aconsejable utilizar los espejos retrovisores antes que volver el cuello para mirar. 
 

No utilizar los intermitentes

Tanto por nuestra seguridad como para facilitar la vida al resto de coches, es sumamente importante indicar las maniobras a través de los intermitentes. Esto evitará, sobre todo, que se produzcan pequeños alcances entre los vehículos que circulan por detrás y nosotros. 
 

Conducir con una mala postura

Desde llevar el brazo apoyado en la ventanilla hasta conducir con una sola mano, pasando por circular sujetando la palanca de cambios o llevar el asiento demasiado tumbado. Este tipo de posturas suponen un grave peligro, ya que en el caso de aparezca un imprevisto en la vía, el conductor no se encontrará en la posición adecuada para reaccionar a tiempo. No hay que olvidar que siempre hay que sujetar el volante con las dos manos, excepto cuando sea necesario cambiar de marcha.
 

No respetar los límites de velocidad

A pesar de que el exceso de velocidad está detrás de un gran porcentaje de los accidentes mortales, conducir sin tener en cuenta los límites todavía es algo que solemos ver en carreteras secundarias y autovías. Además de poner en peligro nuestra propia integridad, el resto de conductores también se verían perjudicados por esta mala costumbre. 
Además de intentar reducir al máximo estos malos hábitos que afectan a la seguridad al volante, también conviene contar con un seguro de coche que proteja cualquier desplazamiento frente a las posibles situaciones que puedan surgir. 
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