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La incineración de personas y la póliza de decesos

ataúd en llamas
La muerte es el elemento inesquivable ligado a la vida. Yin y yang en un continuo pulso vital, el fin de una era y el comienzo de otra. Cada región tiene sus costumbres, ritos y tradiciones a la hora de lidiar con ella y, consecuentemente, cada familia tiene necesidades distintas cuando, inevitablemente, ocurre.
 
Los seguros de decesos son productos que las aseguradoras han creado para poder hacer de esos momentos tan difíciles algo más manejable. Además, son pólizas que se han desarrollado en España mucho más que en otros países. El éxodo rural de principios de S XX hizo que muchos quisieran ser devueltos a sus lugares de origen y se pusieron en manos de aseguradoras para garantizarlo.
 
Consisten, básicamente, en ir pagando una cuota que puede ser natural o nivelada (lo veremos más adelante) para ir creando un fondo que permita costear el sepelio cuando llegue el temido día. Evidentemente, los servicios a los que tendremos acceso dependerán en gran medida de los fondos que se hayan acumulado en la póliza.
 
Cuando la muerte llega, los familiares no están preparados para el duro golpe que conlleva. Hay que realizar muchas gestiones administrativas, contactar con funerarias, preparar la vigilia o el entierro… y todo en un momento difícil en el que el dolor está a flor de piel y muchos se ven ‘bloqueados’ por la situación.
 
Por ello, los seguros de decesos surgen para hacer la carga más liviana y evitarnos coordinar todos los servicios necesarios en esos momentos. Por un precio que suele estar en torno a los 8 euros mensuales (en pólizas niveladas), ahorramos muchos dolores de cabeza a aquellos que dejemos atrás.
 
Las tasas de un seguro de decesos se suelen determinar por dos maneras: las niveladas son plazos fijos que se calculan en función de la edad de contratación (cuanto antes las contratemos, más baratas nos saldrán); las naturales, en cambio, dependerán de la edad que tengamos en cada momento (cuantos más años, más caras son). Éstas últimas empiezan con costes mucho menores en comparación con las niveladas, pero se equiparan alrededor de los 65 años y, a partir de entonces, su precio aumenta.
 
El coste promedio de un entierro en España ronda los 3.000 euros. Féretro, sala de tanatorio, flores, gestión de documentos, traslado al cementerio, personal de asistencia e inhumación en nicho o incineración son todos elementos que están presentes en un sepelio. La muerte no sale barata y los seguros de decesos cubren estos servicios.
 
Tradicionalmente, lo más empleado era la sepultura en tierra o en nicho. Esto es una influencia principalmente de la tradición cristiana, pero desde mediados del S XX la incineración se ha vuelto más popular. En parte, se debe a la pérdida de influencia de la Iglesia en la vida de los individuos, pero también se debe a motivos económicos, dado que los precios de inhumación se han disparado por falta de espacio.
 
La incineración de personas, o cremación es una alternativa más económica al entierro tradicional. Además, permite opciones más alternativas que se están poniendo de moda. Ya sea plantar un árbol o esparcirlas en algún lugar significativo (cuidado con la legislación, que en algunos lugares se considera contaminar) son ejemplo de lo que se puede hacer con las cenizas.
 
Los seguros de decesos MAPFRE se adaptan a los deseos de cada familia para los restos de sus seres queridos. Ponemos a tu disposición a personal altamente cualificado para que se coordine el servicio de la manera que mejor creamos aconsejable.
 
Por otra parte, se pueden contratar primas de accidentes, odontología, indemnización por hospitalización, orientación médica 24 horas o el segundo diagnóstico internacional. 
 
Los productos incluyen seguros a primas niveladas (Estándar Constante), naturales (Esencial), de primas únicas o de una prima fraccionada en cinco años, que permite pagar la integridad del seguro en cinco plazos.
 
Es muy interesante hacer cálculos con previsión y no contratar el seguro demasiado tarde (una prima nivelada a partir de los 40 años suele costear un funeral ‘dentro de la media’) para asegurarnos que los costes están cubiertos.
 
Pero, más allá de una cuestión económica, lo que de verdad garantizan los seguros de decesos son la tranquilidad de no tener que ocuparnos de las gestiones que conlleva la muerte. Tener que lidiar con la Administración y funerarias en un momento tan difícil a menudo se vuelve un proceso para del cual pocos pueden (o quieren) hacerse cargo.
 
Sin importar si lo que queremos es una cremación o un entierro tradicional, los seguros de decesos son una garantía de que todo estará gestionado por profesionales que llevan décadas encargándose de estos temas y que, gracias a su experiencia, sabrán llevar con dignidad y la seriedad que se necesita.
 
Por ello, sabemos que no estamos dejando en buenas manos y que nuestro reposo estará gestionado por profesionales y no por una familia dolida. Ellos no tienen por qué hacerlo.
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