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¿En qué consiste un seguro de decesos?

La asistencia a un entierro o la reflexión sobre el propio fallecimiento suelen ser razones por las que nos planteamos la posibilidad de contratar un seguro, pero, ¿en qué consiste un seguro de decesos? A grandes rasgos, se trata de una póliza que contrata el futuro fallecido para que sus familiares y amigos no tengan que correr con los gastos que suponga su defunción. 

El seguro de decesos goza de cierta popularidad en España y lo ofrecen tanto las empresas dedicadas a este sector como otras aseguradoras generalistas. Se renueva automáticamente cada año y, a partir de ciertas edades (más de 60 años), las aseguradoras no consideran su formalización. Los gastos relacionados con una defunción oscilan, corrientemente, entre 3.000 y 4.000 euros, por lo que puede convenirnos asegurar una cifra económica que alcance este coste y eximir a nuestros parientes de afrontar este elevado desembolso. 

Grosso modo, si analizamos en qué consiste un seguro de decesos, hemos de destacar los gastos que conlleva generalmente un fallecimiento y que entran dentro de las coberturas de éste:

  1. Gastos funerarios del sepelio, entre los que sobresalen la posibilidad de servicios religiosos, el ataúd, las coronas, las esquelas, las sepulturas, lápidas, nichos...

  2. Traslados. Este apartado se refiere tanto a los medios de transporte del finado (coche fúnebre) como a los de los acompañantes. La localización, según se trate de núcleo urbano o rural e, incluso, dependiendo de qué parte de España sea, hará diferir los precios en este concepto. 

  3. Repatriación. Se trata de un servicio especialmente necesario en casos de personas que viven en el extranjero o han de realizar frecuentes viajes internacionales. Los costes de repatriar un cadáver son altos y el seguro de decesos supone una solución idónea para afrontarlos con antelación. 

  4. Incineraciones. Es un tipo de ritual fúnebre que cada vez cuenta con más partidarios y cuyos gastos también están cubiertos por el seguro de decesos. 

  5. Trámites administrativos. Son papeleos de carácter legal y formal que los responsables de la aseguradora nos quitan de encima en unos momentos complicados. Nos referimos, por ejemplo, a certificado de defunción, certificado de últimas voluntades testamentarias o cotización al Instituto Nacional de la Seguridad Social. 

  6. Asistencia a nivel de gestoría. En este caso, se trata de documentos que tienen que ver con los derechos y responsabilidades relacionados con un fallecimiento. Ejemplos de estos trámites serían auxilio por defunción, pensiones de orfandad y viudedad, accidentes laborales, herencias o cambios de titularidad. 

  7. Otros servicios complementarios como asistencia telefónica, asistencia en viaje o asistencia pedagógica en casa. 

Cabe señalar que todas las coberturas de un seguro de decesos han de estar correcta y detalladamente relacionadas en el contrato. Pero, además, si queremos saber en qué consiste un seguro de decesos, tenemos que tener en cuenta que los familiares tendrán derecho a reclamar servicios por la cuantía asegurada y exigir el sobrante no invertido.

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