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Cómo organizar los gastos en una casa compartida

dos chicas desayunando en la cocina de una casa
Las casas compartidas siempre han estado ligadas a la época universitaria, cuando los estudiantes optan por compartir piso en lugar de residencia y compartir para compañeros para ahorrar gastos. Sin embargo, en la actualidad estamos viendo que también es una práctica muy extendida entre los jóvenes con una edad más avanzada. 
 
Entre los principales motivos que se encuentran detrás de esta decisión hay que destacar el bajo nivel de ingresos generalizado, aunque también la gran movilidad laboral que caracteriza a muchos puestos de trabajo. Además de ello, también pueden darse otra serie de circunstancias personales que obligan a las personas a optar por compartir piso durante un tiempo determinado. 
 
La gran ventaja de una casa compartida es el ahorro en los gastos, lo cual puede compensar en cierto modo otros inconvenientes, como la falta de intimidad o la imposibilidad de poder disponer libremente del piso. Normalmente, el precio de una habituación suele ser más bajo que el alquiler de todo un inmueble. A esto se suma que los gastos de los distintos suministros se dividen entre todos los habitantes y de esta forma resulta más factible hacer frente al desembolso periódico de luz, agua, gas, Internet, etc. 
 

Consejos para gestionar los gastos en un piso compartido 

  • Aunque lo más habitual es dividir el importe total de las facturas de forma igualitaria entre todos los compañeros de la casa compartida, también existe la posibilidad de hacerlo de un modo proporcional. En este último caso, es recomendable que esté especificado en el contrato, ya sea por el tamaño de la habitación, la antigüedad en el piso o el tiempo que se va a permanecer en el inmueble. 
  • Una buena solución para evitar que surjan disputas en el pago de los gastos comunes es crear una cuenta donde cada inquilino tiene que depositar la cuantía que se especifique. Este bote común, que también se puede hacer con dinero en efectivo, sirve para sufragar los pagos que se comparten entre todos. En caso de que no se agote, se puede ir acumulando para los meses siguientes. 
  • También existe la posibilidad de que uno de los compañeros de piso se haga cargo de adelantar todos los gastos y posteriormente exigir el reembolso al resto. Para decantarse por esta alternativa es aconsejable que exista un alto nivel de confianza entre todos ellos. En caso contrario, suele ser un fastidio tener que perseguir a los ocupantes para que paguen. 
  • El punto anterior puede funcionar sin ningún problema si todos los compañeros se van turnando cada mes para hacerse responsable del pago de las facturas comunes y otros gastos que aparezcan en la casa compartida. En este supuesto es recomendable establecer un presupuesto máximo para que el coste de cada uno esté equilibrado. 
  • Por último, puede ocurrir que cada compañero se haga cargo de sus propios gastos. Esta opción es la más aconsejable cuando los inquilinos no se conocen entre sí, aunque la gestión de las cuentas puede resultar bastante complicada.  
 

Apps para compartir gastos en un piso 

  • Paytween: esta aplicación se presenta como la mejor forma para no tener que lidiar con la organización de los gastos comunes. Dadas sus características se puede utilizar tanto en una casa compartida como a la hora de hacer planes con amigos. Entre sus funcionalidades se encuentran la creación de un grupo para ir anotando los gastos compartidos. La app calcula de forma automática cuánto debe pagar cada uno y da acceso a las plataformas de pago más comunes para efectuar el reembolso. 
  • Splitwise: gracias a esta app se pueden gestionar todas las cuentas entre compañeros de piso, ya que permite anotar todos los gastos y dividirlos. Además, también ofrece información sobre los presupuestos, las cantidades que se deben, etc., sin olvidar que se pueden enviar recordatorios a los amigos que tengan algún pago pendiente. 
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