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¿Comprar o alquilar un piso si eres joven?

chica joven sentada en una pared pintada como si fuera un salón
Siempre han existido diferentes mentalidades que llevan a alquilar o comprar una casa y que se reproducen con el paso de los años. En el primer supuesto se tiende a pensar que vivir de esta forma es tirar el dinero, ya que al final la vivienda no es propiedad. Sin embargo, la compra de un inmueble también está rodeada de otras opiniones, como por ejemplo el hecho de estar sujeto al pago de una hipoteca de forma permanente. 
 
El sector de la vivienda es cíclico y como tal, vivimos épocas en las que es preferible invertir para adquirir una casa y otras en las que la economía solo permite alquilar un piso. Pero, ¿qué está pasando en la actualidad? ¿Y cómo afecta este panorama a los más jóvenes? 
 
Desde hace algún tiempo, los alquileres en las grandes ciudades están experimentando unas subidas de precio que en muchas ocasiones hacen imposible acceder a una vivienda de esta manera. Por otro lado, las entidades financieras han vuelto a resurgir y a ofrecer cada vez más condiciones ventajosas para quienes desean solicitar una hipoteca. Así, la dicotomía entre comprar o alquilar un piso parece resolverse: si el arrendamiento tiene un coste muy alto, la adquisición se presenta como la solución más factible para satisfacer la necesidad básica de la vivienda. 
 
No obstante, la configuración actual del mercado de trabajo conlleva a que ciertos colectivos, sobre todo los más jóvenes, encuentren ciertas dificultades tanto para comprar como para alquilar una casa. La inestabilidad en los puestos de trabajo y los salarios más reducidos en comparación con otras épocas son las principales causas de esta situación. 
 

Pros y contras de comprar o alquilar un piso 

Cuando se piensa en ser propietario de una vivienda, la tranquilidad de contar con una casa propia es lo más importante. Además, a diferencia de lo que ocurre con otros bienes, los inmuebles se van revalorizando conforme pasa el tiempo, por lo que a largo plazo constituye un valor de futuro. Si la situación personal cambia, por norma general se puede obtener un beneficio económico en el caso de que se decida vender la casa. 
 
Entre las desventajas de ser propietario hay que destacar que, incluso cuando las condiciones para obtener la hipoteca son favorables, es necesario contar con un cierto porcentaje ahorrado. Como mínimo se debe disponer del 20% del valor de la casa más el importe relativo a impuestos y otros gastos. Asimismo, vivir en un piso propio también conlleva otro tipo de desembolsos, como pueden ser el pago del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), la cuota de basura, los gastos de comunidad, etc. 
 
Por otro lado, entre comprar o alquilar un piso, esta última opción permite una mayor flexibilidad de vida. Por ello, no sólo es una alternativa factible para quienes no cuenten con los ahorros suficientes para firmar la adquisición, sino también cuando se tiene planeado cambiar de residencia. Simplemente hay que atenerse a lo estipulado en el contrato y avisar al arrendador con la antelación suficiente para no perder la fianza. Por su parte, el propietario puede disponer de un seguro de protección de alquileres para asegurarse el cobro de las rentas, así como una indemnización en caso de originarse algunos desperfectos. 
 
Otra ventaja del alquiler de una casa para los jóvenes es la posibilidad de deducir el abono de las rentas en la declaración del IRPF, aunque varía de unas comunidades autónomas a otras y es preciso considerar la edad y el salario anual. 
 
Como contras de arrendar un piso se pueden mencionar la necesidad de conservar el mismo en su estado original, ya que generalmente en las viviendas de alquiler se establecen limitaciones para no realizar ningún cambio. Del mismo modo, el principal inconveniente de esta opción es que a pesar de pagar las rentas mensuales, cuando pasa el tiempo, el inmueble sigue perteneciendo a su dueño. 
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