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Cultivar un huerto en casa

Granjero plantando lechugas
Cada vez es mayor la población que se queja del sabor insípido de las frutas y verduras que se compran en el supermercado. Las personas de una edad más avanzada recalcan que, pese a no tener una apariencia tan atrayente, las hortalizas del campo tienen mucho más sabor que aquellas más “industrializadas”. De igual manera también hay gente que concienciada por la ecología trata de cultivar un huerto en casa. Parece evidente que una planta frutal que crece de manera natural ofrece luego piezas de mejor sabor. Además, también es señalado por muchos expertos que el cuidado de vegetales es una poderosa manera de mantener al estrés alejado.
 
Ya sea por estas razones o por cualquier otra, muchas personas se lanzan a la aventura de llenar su jardín con productos comestibles algo que, en el caso de las plantas aromáticas comúnmente utilizadas para cocinar, puede significar una sencilla instalación de unos cuantos maceteros en la encimera; pero, si el propósito es construir un huerto “con todas las de la ley”, el proyecto se puede convertir en una importante reforma que involucre técnicas de jardinería y bricolaje y que modifique, incluso, la estructura o el funcionamiento de la vivienda.
 
Si tan positivo es plantar tu propio alimento, ¿Por qué no todo el mundo tiene un huerto en casa y hace crecer los vegetales que quiere? En muchos casos la respuesta se encuentra en la escasez del tiempo, pero también hay otros entusiastas que se echan atrás por miedo a no ser capaces de hacer crecer las verduras o no saber cómo hacerlo. En este artículo vamos a hacer un repaso por 10 plantas fáciles de cuidar y que ofrecen frutos comestibles. Eso sí, si te animas a tener una de estas plantas y cuentas con un Seguro de Hogar MAPFRE contacta con tu agente y coméntale tus planes: de esta manera te cerciorarás de que el producto contratado sigue siendo el más adecuado para ti y conocerás otras opciones para mantener tu casa y tu pequeña cosecha siempre en óptimas condiciones. Adicional a ello, ten en cuenta que muchas veces el seguro de hogar va ligado a la hipoteca, así que notificar modificaciones relevantes en la vivienda puede evitarte muchos inconvenientes, no sólo en caso de averías, sino de cara al banco.
 

Aguacate

Rico en grasas saludables que, según los expertos, permiten bajar el colesterol. Combinado con otros ingredientes puede conformar salsas y platos acompañantes extraordinarios. Pocas personas saben que el fruto sale de un árbol que puede medir más de ¡20 metros de altura! Como puedes suponer, todo empieza en la redonda semilla que ocupa gran cantidad del fruto cuando lo abrimos. Tras limpiarla bien, introducimos 3 palillos hasta la mitad y la colocamos en un vaso lleno de agua, de tal modo que la mitad del hueso quede fuera y la otra mitad en contacto con el líquido. Tras unas 3 o 4 semanas empezará a salir la raíz y cuando consigamos que llegue a tener 10 centímetros será el momento de retirar los palillos y plantar la semilla en una maceta con tierra y abono. Manteniendo un calor y riego constante a lo largo del tiempo verás cómo crece un bonito árbol. No obstante, este despampanante prodigio de la naturaleza puede echar unas raíces tan grandes que levanten parte del suelo de tu jardín e incluso se cuelen subterráneamente a tu vivienda, generando daños que podrían no estar cubiertos por tu seguro, si no les has avisado de tu proyecto de siembra. De allí que sea importante que recibas el consejo de un experto antes de plantarlo.
 

Zanahorias

Este tubérculo rico en vitamina A, B6 y C es muy sencillo de cuidar y no requiere mucho esfuerzo. Debes comprar las semillas en una tienda especializada y colocarlas en una maceta (mejor si tiene una forma alargada y un fondo de 15 cm) con una separación de 3 a 4 centímetros. A la hora de extraerlas debe de hacerse con un suave tirón. Un truco es humedecer previamente la tierra para asegurarnos de que no se romperán las hojas antes de poder extraer la zanahoria. Es una planta mucho más discreta y menos invasiva que la anterior, así que podrás hacerte con algunos retoños en tu jardín casi sin darte cuenta.
 

Peras

No se pueden pedir peras al olmo, pero sí al peral, que además es muy sencillo de cuidar. Puedes extraer las semillas de una pera común y colocarlas en un vaso con algodón y agua. Una vez que vayan creciendo traspásalas a una maceta pequeña y posteriormente en un lugar más grande, donde quieras que se forme el árbol, el cual puede crecer hasta los 20 metros y que florecerá en abril. En sus primeras etapas, puedes cultivarlo sin notificar a tu seguro, pero cuando sea un arbusto lo suficientemente grande para emigrar del macetero rumbo a su propio trozo de parcela, lo más recomendable es que informes a tu compañía.
 

Espinacas

La verdura que otorgaba una fuerza sobrehumana a Popeye es también muy sencilla de plantar. La semilla puede colocarse en una maceta y la planta se mantendrá en se lugar hasta formarse completamente, por lo que, a la hora de introducir el cultivo, es aconsejable guardar una distancia de unos 10 centímetros entre plantas. Para evitar que las plagas terminen con sus hojas, es mejor cultivarlas en los meses templados de primavera y otoño. Su tamaño es discreto y su ciclo de vida es más bien corto. A no ser que quieras tener un campo entero lleno de ellas, no tiene por qué alterar las condiciones habituales de tu póliza de hogar.
 

Manzana

Su alta resistencia al clima español le hace uno de los árboles más comunes. Para hacer germinar las semillas solo es necesario mojarlas y envolverlas en papel de cocina. Posteriormente se pueden plantar en una tierra rica en abono y prestar una atención mínima. El manzano no necesita grandes cuidados y nos dará a cambio sabrosas manzanas.
 

Aloe Vera

Es cierto que el Aloe Vera no es una planta que proporcione alimento, pero sus propiedades curativas y rejuvenecedoras hacen que sea muy usado. Debido a que se trata de una planta original de climas secos, no necesita mucha agua y con regalarla cada tres semanas será suficiente. A cambio, es un vegetal que pide una exposición a la luz por lo que es su mejor ubicación será la zona más soleada de la casa: suele adaptarse al espacio que se le otorgue, así que no tendrás que preocuparte por la posibilidad de que eche grandes e invasivas raíces.
 

Cereza

Pese a que a fruta suele ser típica de los meses de verano, lo mejor es guardar la pepita y plantarla en otoño. Para que la semilla brote mejor, libérala de la pulpa y consérvala en un lugar fresco hasta que decidas plantarla. Además de su exquisito fruto, los cerezos también proporcionan una increíble imagen al florecer.
 

Brócoli

La pesadilla de los niños y el santo grial de los nutricionistas. Su sabor es compensado por sus innumerables propiedades. Debes plantar únicamente una semilla por maceta, la cual debe de tener un fondo superior a los 10 centímetros. Su principal rival (y tu preocupación) serán los gusanos que podrás mantener alejados con una cubierta flotante de lámina ligera, un complemento sencillo que podrás comprar en cualquier tienda de jardinería y bricolaje. En este caso, es muy importante que vigiles tu cultivo para evitar la proliferación de plagas que puedan afectar zonas de tu jardín o tu casa: ten en cuenta que algunos gusanos son capaces de anidar en sitios tan peculiares como las escaleras de madera o el mismísimo parqué, causando destrozos en pocas semanas.
 

Limón

Pese a que necesita un clima específico donde predomine el calor y el agua, es un árbol muy agradecido y a los dos meses de plantarlo empezarás a ver sus hojas e incluso pequeños brotes de flores. Las semillas pueden ser extraídas de un limón normal y necesitan ser metidas en agua dentro de un vaso tapado por una servilleta en la parte superior para que respiren. Una vez germinadas, pásalas a una maceta y cuando alcancen un tamaño mayor será el momento de plantarlo en el jardín.
 

Melocotón

Un melocotonero es muy sencillo de plantar, pues lo único que se necesita es un hueso procedente de cualquier fruta que puedes adquirir en una tienda. Sin embargo, no necesitamos todo el hueso, la parte clave es la pequeña almendra que está en el interior de la enorme pepita, así que deberás partirla hasta llegar a ella. Al contrario que otros frutales, puedes plantarla directamente en tierra (mejor si es durante la época otoñal) y si quieres asegurarte de que no la afecten las heladas, puedes cubrirla con una manta. En un tiempo el resultado será un precioso árbol del que podremos alimentarnos.
Como puedes comprobar, hay frutas, hortalizas y vegetales que son sencillas de plantar y cuidar, por lo que para la próxima vez que quieras probar un alimento saludable y natural en lugar de acudir a una tienda ecológica únicamente será necesario que acudas a tu pequeña huerta. Recuerda que, si la planta de tus sueños es de grandes dimensiones, quizás requiera una reforma o se convierta en un riesgo potencial para tu vivienda, por lo cual te recomendamos que en todo momento cuentes con el asesoramiento de un experto.
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