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Gas butano o propano: ¿cuál es más seguro?

bombonas de gas
En los barrios de las ciudades donde el uso del gas natural no está totalmente extendido, es muy habitual ver los camiones de reparto de las bombonas. Además de las más conocidas que son de color naranja, también se incluyen otras cuyo conocimiento no está tan generalizado. Se trata, respectivamente, del gas butano y propano que presentan propiedades distintas. 
 
Ambos se extraen en el mismo proceso de refinamiento del petróleo y pertenecen a la categoría que se conoce como gas licuado del petróleo (GLP). El procedimiento que se realiza para obtener estos dos tipos de gas tiene como principal objetivo conseguir una energía eficiente para incrementar la temperatura en los hogares y producir agua caliente. 
 

Diferencias entre butano y propano 

  • El propano presenta una mayor capacidad para calentar espacios en comparación con el butano, e incluso con otras energías ampliamente utilizadas, como el gasóleo o el gas natural. 
  • Como consecuencia de su mayor resistencia al frío, el propano está especialmente indicado para emplearse en inmuebles más espaciosos, como, por ejemplo, edificios de oficinas, industrias, hoteles, restaurantes, etc. Por su parte, el butano es idóneo para la calefacción, la cocina o el baño de una vivienda residencial. 
  • El butano suele estar disponible en bombonas de 12 kilos aproximadamente. Sin embargo, el propano se puede almacenar en recipientes más grandes que llegan hasta los 35 kilos. 
  • El gas propano es capaz de funcionar incluso a temperaturas de -44 grados. Por su parte, el gas butano necesita una temperatura de cero grados para empezar a actuar. 
  • Otra diferencia notable entre estos dos gases es el precio. Una bombona de butano es bastante más económica que una de propano, por lo que en los hogares supone un ahorro considerable. 
 

¿Son peligrosos el butano y el propano? 

Estos dos productos pertenecientes al gas licuado del petróleo (GLP) no constituyen ningún riesgo ni suponen un elemento tóxico siempre que se haga un buen uso de los mismos. Se debe tener en cuenta que, en ambos casos, la instalación únicamente consiste en unas tuberías que conectan la bombona a los distintos aparatos. 
 
Tanto el butano como el propano son susceptibles de sufrir una fuga. Para evitarlo, es imprescindible que las válvulas, los reguladores y todos los elementos se encuentren en perfecto estado, así como que las conexiones se realicen de forma totalmente segura. 
 
En caso de tener bombonas viejas en la vivienda, lo más aconsejable es contactar con el servicio de reparto para que se encarguen de recogerlas. Bajo ningún concepto se deben utilizar si presentan alguna avería para evitar graves accidentes. 
 
Además de ello, todas las instalaciones de butano o propano tienen que pasar una revisión cada 5 años. Es muy importante que una empresa o servicio oficial se encargue de realizar esta comprobación para minimizar los riesgos. En el caso del gas propano, también se debe efectuar otra inspección cada 15 años para verificar la presión del sistema. 
 
Por último, es importante tener en cuenta que, si la instalación se encuentra en el exterior, el gas más adecuado es el propano por su mayor resistencia a las temperaturas bajo cero. Si se opta por el butano, lo más probable es que se congele cuando el termómetro se sitúe en negativo. 
Además de las molestias que puede provocar un corte en el suministro, también se incrementan las probabilidades de comprometer la seguridad en el hogar debido a los daños que se originen en los conductos. 
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