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Cómo evitar robos en nuestra vivienda

Mano con un guante negro asomando por una puerta entreabierta con la cadena de seguridad puesta
El último balance de criminalidad elaborado por el Ministerio del Interior pone de manifiesto un ligero descenso de los robos con fuerza en domicilios, con excepciones (como Madrid), donde se ha constatado un repunte desde principios de año. 
 
Aunque las cifras, en líneas generales, hablan de una pequeña caída de este tipo de delincuencia, no conviene bajar la guardia. Debemos poner en marcha todo tipo de mecanismos y medidas disuasorias para reducir el máximo posible la posibilidad de sufrir un asalto en nuestra vivienda.
 

Cómo evitar robos en la vivienda

Los delincuentes suelen tomar sus decisiones de forma racional: analizarán varios factores para valorar si entrar en una determinada casa merece la pena o si, por el contrario, el riesgo que asumen es mayor que el botín. Por eso, el robo es uno de los delitos más fáciles de evitar. Basta con poner en práctica ciertos hábitos para ponérselo difícil a los cacos.
 
Si llaman al timbre, antes de abrir la puerta inspecciona por la mirilla y verifica que la persona que se encuentra al otro lado es un conocido o alguien a quien esperas. Si llaman a través del portero automático, no abras sin saber bien de quién se trata, o te pondrás en riesgo a ti y a todos los vecinos. Los vendedores y operarios de ciertos servicios tienen la obligación de acreditarse. Si tienes dudas de su presencia, llama a tu compañía para verificarlo, pero nunca lo hagas al número que él mismo te proporcione. Podría ser un engaño.
 
Si vas a salir por un corto periodo de tiempo, deja algunas luces encendidas y prendas de ropa tendidas. Así, dará la sensación de que dentro de la vivienda hay alguien.
 
Si la ausencia va a ser prolongada, no desconectes totalmente la electricidad. Si los ladrones llaman al timbre y éste no suena, sabrán que no hay nadie en la vivienda y que, además, tardará en volver. Una buena opción es instalar un temporizador que encienda y apague las luces durante intervalos de tiempo.
 
Cierra las cortinas. Cuanta menos información tengan los ladrones de los objetos que hay en la casa o de quiénes están en ese momento, mejor.
 
La puerta blindada con mirilla panorámica, sin huecos en la parte baja y con, al menos, dos puntos de cierre son las más seguras. Eso sí, cuando salgas no olvides cerrarla con llave, pues hacerlo solo con el resbalón hace que el acceso a tu casa sea casi un juego de niños.
 
Si pierdes las llaves o el piso ha sido comprado a otro propietario, es aconsejable cambiar el bombín de la cerradura. 
 
Para proteger las ventanas con rejas, recuerda que la distancia entre barrotes no debe superar los doce centímetros y que deben estar perfectamente ancladas al marco. Instala persianas con cerrojos internos para potenciar la seguridad.
 
En los garajes comunitarios en los que el cierre de la puerta se accione por medio de un temporizador, se recomienda esperar hasta que se haya cerrado completamente para evitar que alguien aproveche la apertura para entrar.
 
Además, si dispones de joyas o artículos de valor en la casa, es especialmente conveniente contratar un seguro. Para formular la posterior denuncia en caso de robo, debemos contar con el número de serie de los electrodomésticos y fotos de las joyas, por lo que conviene no esperar a sufrir un asalto para tenerlo todo debidamente catalogado.
 
Si a pesar de todo, los delincuentes entran en tu casa, no te encares con ellos. Busca un lugar seguro o, si puedes, abandona la casa y llama a los servicios de emergencias.
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