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¿Qué hacer si un inquilino deja facturas pendientes?

mujer con facturas llamando por teléfono
Además del impago de las rentas del alquiler, el hecho de que el inquilino deje facturas pendientes también es una de las situaciones que más se repiten en materia de arrendamientos. Como es de esperar, se trata de una cuestión que genera cierta controversia con el arrendador en función de si ocurre mientras el contrato se mantiene vigente o una vez que el arrendatario ha abandonado el inmueble. 
 
Según el número de facturas en la vivienda de alquiler que estén pendientes de abonar, la compañía que abastece puede proceder a cortar el suministro de luz. En este caso, el casero no solo tendría que pagar la deuda del inquilino, sino también asumir el coste que supone reanudar el abastecimiento de luz, gas o agua a través de un nuevo contrato con la empresa proveedora. 
 
En muchas ocasiones, especificar en el contrato de alquiler que los suministros básicos deben estar a nombre del inquilino puede ser una solución para que el propietario no tenga que preocuparse de estas gestiones. Sin embargo, como veremos a continuación, en otros casos no resulta una opción viable. 
 

¿Cómo conseguir que el inquilino pague las facturas? 

Cuando un inquilino deja facturas pendientes, lo primero que debe hacer el arrendador es comprobar quién es el titular del contrato. En función de ello, hay que diferenciar dos posibles situaciones: 
 
  • Si el titular del contrato de suministro es el arrendatario, ya que disfruta del servicio, también será el responsable de la deuda. En este supuesto, al dejar el inquilino facturas pendientes, la compañía le exigirá el pago utilizando los mecanismos oportunos. Esta persona está obligada a pagar las deudas o, en caso contrario, la suministradora puede cortar el servicio, así como emprender otro tipo de acciones más graves.
  • Sin embargo, si a pesar de tener el inmueble alquilado a terceras personas, el titular del contrato es el propietario y el inquilino elude sus obligaciones, el responsable de las deudas es el casero. En este caso, el propietario de la vivienda cuenta con un plazo de prescripción de 5 años para exigir el pago al inquilino, independientemente de que la finca arrendada sea rústica o urbana, según el Código Civil. 
 
Es importante saber que la titularidad de los contratos de suministros se puede cambiar tantas veces como sea necesario de forma gratuita. Teniendo esto en cuenta, podría parecer que la mejor opción es la del primer punto, pero hasta que el arrendatario procede al pago de las facturas, el propietario no puede disponer libremente de la vivienda, ya que existe un problema con los suministros. 
 
Por lo tanto, la solución más rápida para contar con los suministros cuanto antes sería que el dueño del piso cambiara el titular del contrato a su nombre y asumir la deuda. Posteriormente, puede reclamar al inquilino deudor a través de la vía judicial, presentando como pruebas el contrato de arrendamiento, las facturas la vivienda de alquiler impagadas y cualquier otro justificante que acredite el requerimiento de pago al arrendatario. 
 
De este modo, el propietario puede volver a arrendar el inmueble a otros inquilinos, teniendo en cuenta que la contratación de un seguro de protección de alquileres es la mejor opción para estar protegido frente al impago de las rentas o en cualquier otro conflicto derivado del contrato que pueda surgir. 
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