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4 tipos de tortugas domésticas para tener en casa

tortuga doméstica
Las tortugas domésticas se diferencian en tortugas de agua y tortugas de tierra. Tal como sus nombres indican, las primeras necesitan un estanque o un acuario para sobrevivir y las segundas, un terrario lo más amplio posible donde puedan desarrollar sus actividades cotidianas. Dentro de cada categoría existen diferentes tipos, por lo que es importante informarse bien sobre sus cuidados antes de adoptar o comprar una en concreto. 
 
Por norma general, estos animales no demandan demasiadas atenciones, aunque hay que tener en cuenta que tienen algunas necesidades especiales en comparación con otras mascotas. Las tortugas son una especie muy interesante, sobre todo por su anatomía conformada por un caparazón duro que sirve de protección en caso de sentir alguna amenaza, ya que sus movimientos tan lentos les impiden correr para escapar. Por otra parte, también se asemejan bastante a otros reptiles en el sentido de que son animales de sangre fría que necesitan estar en entornos cálidos. 
 

¿Qué tortuga doméstica elegir? 

  • Tortuga de caja de Florida: la terrapene carolina tiene un caparazón que le permite esconderse por completo. El diseño particular de su carcasa le confiere una protección superior en caso de encontrarse con algún depredador. Se trata de una tortuga pequeña que, como máximo, puede llegar a medir 15 centímetros. Durante sus 80 años de esperanza de vida necesita un espacio al aire libre, aunque también puede estar en un acuario. Es muy importante que la temperatura ambiente donde se encuentre esta tortuga sea superior a 15 grados durante todo el día y tenga un cierto nivel de humedad para evitar que los ojos y las vías respiratorias se resequen. Respecto a su alimentación es muy importante proporcionarle agua fresca y limpia a diario, así como insectos, verduras, frutas, etc. 
  • Tortuga de orejas rojas: es un tipo de tortuga de agua que también recibe el nombre de galápago de Florida. Su nombre se debe a las dos franjas rojas que presenta en los laterales de la cabeza. Pueden llegar a medir 30 centímetros de largo, aunque si es una hembra es probable que supere este tamaño. Normalmente, estas tortugas viven hasta los 40 años y el medio acuático es imprescindible para su supervivencia, junto a un hábitat húmedo y soleado. Durante el invierno, lo más común es encontrarla hibernando en el fondo del estanque o acuario. Conviene tener un especial cuidado con el contagio de salmonella a los niños. 
  • Tortuga del bosque: es fácil diferenciar este tipo de tortuga por su caparazón de color gris oscuro y su cuerpo anaranjado con motas negras. Otra de las particularidades de esta especie es que durante los meses más fríos elige el agua para hibernar, pero cuando llega el buen tiempo buscan moverse por la tierra. Al contrario de lo que sucede en otros casos, las tortugas del bosque machos suelen ser más grandes que las hembras, alcanzando alrededor de 23 centímetros y un kilo aproximadamente de peso. 
  • Tortuga rusa: dentro de las tortugas domésticas, esta es una de las más comunes que se suelen tener en las viviendas. Su carcasa es de color claro con manchas oscuras en forma de cuadrados. En libertad, esta tortuga suele vivir 40 años, aunque como mascota puede llegar a ser un animal centenario. Se caracterizan por tener una vista infalible que les permite incluso el reconocimiento de personas, así como un olfato muy desarrollado y una alta sensibilidad a las vibraciones del suelo. Es importante que la tortuga rusa viva en un acuario espacioso al aire libre para disfrutar del calor del sol, pero también resiste bastante bien las temperaturas por debajo de los 15 grados y los niveles reducidos de humedad. 
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