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Golpe de calor en perros: qué hacer

pastor alemán bebiendo agua
Todos conocemos los veranos españoles. 40 grados a la sombra son fáciles de encontrar en muchos puntos de la península en los meses de julio y agosto. Pero mientras los humanos podemos poner el aire acondicionado o irnos a tomar algo fresquito, los perros no. De allí que sean blanco fácil de un golpe de calor.
 
Además, los perros y gatos tienen una temperatura corporal superior a la nuestra, y más dificultades para regularla por sí mismos. Estar recubiertos de pelaje implica que lo único que pueden hacer frente al calor extremo es jadear, sudar por la trufa y por las patas. 
 
El golpe de calor es como se conoce popularmente a la hipertermia, una subida del calor corporal hasta tal punto que impide que se desarrollen normalmente las funciones fisiológicas. Sus efectos pueden ser temporales o irreversibles y pueden llegar a causar problemas vasculares, hemorragias, edema cerebral e, incluso, la muerte.
 
Por ello, es muy importante no dejar en un coche al sol a nuestros animales. Aunque sea “cuestión de cinco minutos”, al volver al coche podríamos encontrarnos con la más amarga de las sorpresas.
 
El calor acaba con las reservas de azúcar y sales del cuerpo, así que varios días calurosos consecutivos tienen un riesgo mayor para la salud de nuestros compañeros. Otros factores de riesgo son la edad del perro (demasiado joven o viejo); una alta humedad en el ambiente (hace más difícil que eliminen la suya); los espacios pequeños o mal ventilados; poco acceso a agua o a la sombra; o si nuestro perro tiene alguna condición cardíaca o respiratoria.
 
También son factores de riesgo que nuestro perro tenga un color de pelaje oscuro, un morro chato, esté estresado o tenga sobrepeso, ya que la grasa actúa como una capa aislante más. Muchos de los considerados “perros potencialmente peligrosos” también son blanco fácil de un golpe de calor. 
 
Los síntomas del golpe de calor en perros aparecen cuando la temperatura supera los 42 grados y suelen ser una combinación de: astenia (un decaimiento considerable de las fuerzas); temblores musculares; la negativa a moverse; respiración rápida y entrecortada; un ritmo cardíaco elevado e incluso una coloración azulada de su piel y mucosas, que denota la falta de oxigenación en la sangre.
 
Las consecuencias de la hipertermia son muy severas, además de la pérdida de azúcares y sales en su organismo pueden ocasionar fallos hepáticos, renales, hemorragias intestinales, edemas cerebrales o, en casos muy graves, la muerte en 24 horas.
 
Si vemos que nuestro perro está sufriendo un golpe de calor, es importante actuar con rapidez, pero evitando reducir su temperatura corporal de golpe. Lo importante es recuperar la hidratación y los minerales que haya perdido nuestro perro y bajar su temperatura paulatinamente. Para ello, mojar su cuello y cabeza con agua (sin cubrirlos con paños) ayuda considerablemente. Pasar un cubito de hielo por el puente de su nariz, sus axilas e ingles, también ayuda considerablemente.
 
En cualquier caso, si vemos que nuestro perro ha sufrido un golpe de calor, lo más aconsejable es llevarle cuanto antes a un veterinario y explicarle la situación y lo que hayamos hecho para aliviarla. Por supuesto, dejar a un perro en el coche al sol hace que aumente rápidamente la temperatura y puede ser un factor de riesgo. Evita dejar a tu perro encerrado. 
 
Y si has contratado un Seguro de Mascotas MAPFRE, recuerda que las visitas al veterinario están cubiertas en la póliza, ya sean centros concertados alrededor de toda España o tu clínica preferida. Así, no tendrás problemas para llevar a tu perro rápidamente si notas que ha pasado demasiado calor. Puede ser vital.
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