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Mantener peces de acuario: los errores que debes evitar

Acuario con peces exóticos amarillos y mujer mirando al otro lado del cristal.
Disfrutar de los peces de acuario, reproducir su medio natural, relajarse con sus movimientos y dejarse seducir por el sonido del agua es una afición fascinante que pone a nuestro alcance una pequeña porción de naturaleza. Y, aunque no es una tarea difícil, sí requiere de ciertas rutinas y cuidados para no caer en errores de principiante que puedan echar por tierra el ecosistema creado en nuestro acuario. 
 

Peces de acuario: mantenimiento y cuidados

Para saber cómo evitar los principales errores y tener tu acuario en perfectas condiciones, no debes pasar por alto los siguientes consejos:
 
  • Si eres principiante, lo mejor es empezar poco a poco e ir agregando peces o decoraciones a medida que vayas ganando experiencia.
  • En el momento de comprar el acuario, evita los que tienen forma de bola, ya que son demasiado pequeños, carecen de una correcta oxigenación y su forma circular es estresante para los peces.
  • Acondiciona tu acuario antes de meter a los peces.
  • Cubre el suelo con grava de grano medio. Las piedras grandes acumulan mucha suciedad y las pequeñas no dejan circular el agua. 
  • Elige un filtro adecuado al tamaño del acuario y número de peces. Lo ideal es usar con filtro con una capacidad ligeramente superior al volumen del tanque para crear la circulación de agua y oxígeno indispensable para evitar enfermedades y muertes de los peces.
  • Incluye plantas naturales, ya que consumen nitratos y ayudan a eliminar los restos nitrogenados del agua.
  • Es importante que el acuario esté limpio, pero sin excesos. Al fin y al cabo es un ecosistema en el que hasta las bacterias son necesarias. Cambia parcialmente el agua cada tres o cuatro semanas o cuando los test lo indiquen. 
  • No limpies la grava del fondo, ya que es el lugar en el que se alojan las bacterias encargadas de eliminar el nitrógeno.
  • No sobrealimentes a los peces. En condiciones normales, lo habitual es que ingieran comida una vez al día.
  • Antes de medicar a los peces cuando presenten daños o enfermedades a otro canal, revisa el estado del agua. Muchas veces es ahí donde está el foco del problema.
  • Protege la pecera y a los peces con un buen seguro de mascotas que garantice la protección ante la rotura de cristales del acuario, un problema muy habitual que, a su vez, puede causar otros daños de mayor envergadura, tales como inundaciones, humedades y la pérdida del ecosistema de peces y plantas que hubiera en su interior. 
 

La importancia de controlar el círculo de nitrógeno

Mantener el equilibrio del ecosistema en nuestro acuario es imprescindible para que las plantas y lo peces puedan vivir en óptimas condiciones. Y ello implica no cambiar el agua cada día, ya que con este gesto estaríamos impidiendo que las diferentes formas de vida se desarrollen y crezcan libremente. Pero, ¿cómo eliminar entonces la presencia de amoniaco proveniente de los desechos orgánicos de los peces sin frenar el ecosistema?
 
En este punto entra en juego el correcto control del ciclo de nitrógeno del acuario. El nitrógeno se presenta con varias fórmulas químicas diferentes, como amoniaco, amonio, nitrito y nitrato. La principal vía de entrada del nitrógeno en el acuario son los propios peces y las plantas que, además de los desechos que originan, poseen proteínas y ácidos nucleicos que generan amoniaco de forma natural. 
 
Para deshacerse de este exceso de amoniaco, existen determinadas bacterias, como las nitrosomas, que convierten el amonio y el amoniaco en nitritos, o las nitrobacter, que transforman los nitritos en nitratos, menos tóxicos para los peces. Además, los filtros y los cambios de agua en los momentos oportunos ayudan a tratar el exceso de nitratos.
 
Pero, ¿dónde comprar esa población de bacterias tan beneficiosas para el agua de nuestro acuario? En las mismas tiendas de acuariofilia podemos encontrar muchas marcas que distribuyen botes de agua madura con una "carga" de bacterias. Otra opción es fabricar nuestras propias bacterias.
 
Para ello, debemos echar en el agua unas escamas trituradas, que servirán como aporte de amoniaco cuando se descomponga. Además, dado que las bacterias nitrificantes necesitan de oxígeno, debemos aumentar la oxigenación del acuario lo máximo posible. Después de cuatro semanas más o menos, podemos comprobar mediante los test de amoniaco y nitritos si los niveles están correctos (a cero), en cuyo caso podemos introducir los peces poco a poco, para dar tiempo a las bacterias a reproducirse. Por norma general, no debemos meter más de dos o tres peces a la semana.
 
Para mantener la vida de nuestras bacterias, podemos incorporar en la decoración del acuario piezas cerámicas que, al ser porosas, son capaces de albergar grandes poblaciones de bacterias saludables.
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