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¿Debo identificar a mi mascota con un chip?

El chip ha venido a mejorar la calidad de vida de las mascotas. Son múltiples las utilidades y funciones que tiene este sistema. El primero de ellos es identificar al animal si se pierde, facilitando su localización y que este pueda ser recuperado por sus dueños. Colocar un chip supone apenas un proceso rápido, indoloro y bastante accesible económicamente que, además, ha sido impuesto por ley a los propietarios de animales para garantizar la tenencia responsable de mascotas. Pero, ¿debo identificar a mi mascota con un chip? Que el animal lo lleve es un requisito para poder contratar una póliza de seguro para mascotas. Aunque cada vez hay más variedad de mascotas en los hogares españoles, perros y gatos son los principales asegurados. 

¿Qué es el chip para mascotas?

Se trata de un sistema electrónico de identificación, que el veterinario colocará bajo la piel del animal, en la zona del lomo. Tiene un número de serie que irá registrado a una base de datos que contendrá igualmente los datos del propietario. En caso de extravío, si el animal es encontrado, acudiendo a un centro veterinario, podrá leerse en su chip la información de su propietario y devolverlo a su casa, así como pedir responsabilidades al dueño, en caso necesario. Los datos son guardados a nivel nacional y, en ocasiones, también internacional.

En España y Estados Unidos, el uso del chip es obligatorio. A través de esta obligatoriedad está la pretensión de acabar con el abandono y el maltrato animal, la responsabilidad de los dueños de animales en caso de que estos se metan en líos y su recuperación si se extravían. 

Coberturas que ofrece una póliza de seguro para mascota

Los seguros para mascota se han extendido. En la actualidad, los seguros cubren una serie de eventualidades que puedan sufrir las mascotas, tales como accidentes, robos, gastos ocasionados por su muerte, extravío o períodos de ingreso en clínicas veterinarias.

Pese a saber que debo identificar a mi mascota con un chip, es necesario consultar expresamente qué circunstancias asegura la póliza, pues en determinados casos, no protege de accidentes por atropello o situaciones similares. Tampoco siempre está cubierta la estancia en una residencia de vacaciones. 

Si el animal fallece, a menudo se reintegra al propietario los gastos de la clínica veterinaria, los tratamientos, las intervenciones quirúrgicas, medicamentos, prótesis, etc. Siempre con un tope máximo en cuanto a cantidad a indemnizar. 

Es importante conocer de antemano el tipo de seguro que se va a contratar y sus coberturas y cláusulas. Un dato relevante, por ejemplo, cuando se va a contratar un seguro para mascotas, es saber que dependiendo de la edad del animal pueden denegar ese seguro. Esto tiende a suceder con frecuencia cuando se trata de cachorros menores de 3 meses o ancianos de más de 9 años. Por lo tanto, habrá que atender a cada caso en particular y saber que en todos los casos debo identificar a mi mascota con un chip.

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