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¿Qué son los perros potencialmente peligrosos?

La ley establece que algunas razas de perros se consideran potencialmente peligrosas, y los dueños de estas mascotas, deben tener en cuenta ciertas obligaciones, como la realización de una prueba psicotécnica o la contratación de un seguro.

Perfil de los perros potencialmente peligrosos

Algunos aspectos de nuestros perros pueden obligarnos a contratar una póliza de seguros para cubrir sus posibles daños. Son rasgos como aspecto robusto, pelo corto, musculatura poderosa, pecho macizo, mandíbulas grandes, cabeza grande y agilidad. Si tenemos un perro con estas características o de las razas citadas, deberemos cumplir una serie de obligaciones para no ser sancionados.

¿Qué razas de perros se consideran peligrosas?

La figura de “perro potencialmente peligroso” está contemplada por la Ley 50/1999, la cual regula la tenencia de animales potencialmente peligrosos en España, y en el desarrollo que de esta normativa hace el Real Decreto 287/2002, de 22 de marzo. Por lo tanto, desde 2002 se consideran perros especialmente peligrosos los pertenecientes a las siguientes razas (también los cruces):

  • Pit Bull Terrier
  • Staffordshire Bull Terrier
  • American Staffodshire Terrier
  • Rottweiler
  • Dogo Argentino
  • Fila Brasileiro
  • Tosa Inu
  • Akita Inu

Sin embargo, las comunidades autónomas han ampliado la relación de razas potencialmente peligrosas. Por ejemplo, Galicia incluye el Dogo de Burdeos y Cantabria el Boxer. En la Comunidad Valenciana se consideran 14 razas caninas potencialmente peligrosas, con el Mastín Napolitano y el Doberman entre ellas.

Obligaciones del propietario de un perro potencialmente peligroso

  • Licencia administrativa específica de cada municipio concreto: se trata de una autorización que certifica que el amo tiene las aptitudes psicológicas idóneas para poseer este tipo de perro. En algunos casos, esta prueba se reduce a un cuestionario. Cabe señalar que no podrán poseer estos tipos de perros las personas con antecedentes penales o menores de edad.
  • Certificado veterinario acreditativo de las condiciones de salud positivas del animal.
  • Contrato de responsabilidad civil a terceros con cobertura no inferior a 120.000 euros, lo que implica pagos que oscilan entre 70 y 90 euros al año.
  • Correa especial y bozal. Aparte de que el perro lleve puesto el bozal, el amo deberá pasear al animal con una correa corta y extensible, que no ha de medir más de dos metros.

Las sanciones relacionadas con los perros potencialmente peligrosos son comunes en España, por lo que se recomienda tener un seguro para afrontar los problemas que puedan causar.

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