Skip to Content

La procesionaria: una amenaza primaveral para los perros

Yorkshire Terrier jugando con una pelota en el césped
La procesionaria del pino es un lepidóptero que tiene un ciclo de vida de tres fases: huevo, larva (oruga) y adulto (mariposa). Estas etapas se van completando a lo largo del año, lo que significa que estos animales se encuentran siempre entre nosotros. Sin embargo, es en primavera cuando realmente nos topamos con ellos porque es el momento en el que abandonan su nido. La procesionaria es una amenaza para los perros y te contamos por qué.
 
Entre los meses de febrero y mayo, la procesionaria deja su nido para pasar a la siguiente fase: de larva a crisálida. En ese proceso las orugas bajan por el pino en fila india y por eso se les da el nombre de procesionaria. Lo hacen, según se conoce, guiadas por una hembra y su objetivo es enterrarse en el suelo para terminar su desarrollo. 
 
Ese es el momento peligroso para los humanos y en especial para los perros. Las mascotas suelen ser bastante curiosas. Ellas se dedican a olisquear todo y al ver a estas orugas en movimiento querrán acercárseles. El problema es que estos lepidópteros en su fase de orugas son extremadamente venenosos. Su efecto es tal que los perros podrían incluso llegar a perder la vida. 
 

¿Por qué es tan peligrosa la procesionaria?

A simple vista la procesionaria no parecería más que una oruga común. Su peligro realmente no se advierte a menos que la conozcas. Por ello es esencial estar informado. La peligrosidad de estos animales está en sus pelos. Cada una de estas orugas dispone de unos 500.000 pelos o tricomas especiales a lo largo de su cuerpo. Morfológicamente, estos pelos se parecen a pequeños dardos o flechas envenenadas
 
Lo peor de todo es que por tener un tamaño muy pequeño son capaces de desprenderse con facilidad. Estos pelos tienen una sustancia tóxica conocida como taumatopeina y las orugas los sueltan cuando se sienten amenazadas. Al tener contacto con la piel o con las mucosas esta toxina produce una gran descarga de histamina que genera estornudos, reacciones inflamatorias y erupciones en la piel. Pero, aunque las reacciones cutáneas son los efectos principales de la toxina, esta también puede dar lugar a problemas bronquiales, oculares e incluso anafilaxia severa.
 
 
La procesionaria puede afectar tanto a humanos como a animales. Pero en el caso de los perros las lesiones pueden llegar a ser más graves debido a que el contacto suele ser por roce o por ingestión. La reacción inmediata es una alergia que puede inflamar la cara, párpados, boca, lengua, esófago y hasta el estómago. El primer síntoma en el perro será un gran picor en la zona afectada y se sentirá como si fuera una quemadura. Tanto es el peligro que si el animal no se trata a tiempo podría llegar a perder la lengua por necrosis o incluso morir por asfixia.
 

¿Qué hacer si tu perro entra en contacto con una procesionaria?

Si tu perro comienza a babear, intenta rascarse desesperadamente en una zona en particular, tiene hinchazón en la lengua o en la boca, es probable que haya tenido contacto con una procesionaria de pino. Otro de los síntomas visibles es la aparición de manchas rojizas o moradas, como ampollas, en la lengua. 
 
En este caso es necesario actuar rápidamente. Lo primero que debes hacer es lavar la zona afectada con agua templada para destruir la toxina. Sin embargo, es importante no frotar la zona, ya que esto ocasionaría el rompimiento de los pelos urticantes y por ende la liberación de la toxina. Después de ese primer paso tendrás que acudir al veterinario urgentemente para que le apliquen un tratamiento con corticoides de acción rápida y antihistamínicos.
 
Cuando ocurre un ataque de la procesionaria, realmente no hay mucho que hacer sino acudir de forma inmediata al veterinario. Sin embargo, este problema puede evitarse tomando en cuenta algunas precauciones. Durante el periodo de riesgo lo mejor es evitar dar paseos por zonas donde haya pinos o cedros. Y si tienes estos árboles en tu jardín procura realizar fumigaciones de forma regular, en especial entre los meses de septiembre y diciembre que es cuando las mariposas ponen los huevos.
 
Como recomendación final, siempre debes estar atento a lo que hace tu perro y a donde se acerca, especialmente en primavera. De esta manera podrás prevenir un ataque. Como siempre, es ideal que contrates un Seguro para Mascotas MAPFRE para que tu perro esté debidamente protegido en todo momento, y tú disfrutes de su compañía con tranquilidad. 
Back to top