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Cómo entender los términos y condiciones generales

chica en una oficina mirando la pantalla de un ordenador
Según un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), 9 de cada 10 usuarios reconocen que aceptan los términos y condiciones generales sin leerlas cuando llega el momento de suscribirse a algún servicio online. A pesar de ser una praxis bastante extendida, conviene tomarse el tiempo necesario para repasar y entender todos los puntos de estos documentos con el objetivo de evitar situaciones indeseadas. 
 
La única solución para saber qué estamos aceptando consiste en leer detenidamente todos los párrafos en lugar de avanzar de forma directa hasta la última página para encontrar el botón a través del cual poder dar el consentimiento. En el caso de no estar familiarizado con la jerga legal y no entender alguna cuestión, siempre es aconsejable contar con un seguro de defensa jurídica para poder acceder al servicio de orientación telefónica a través del cual se pueden resolver muchas dudas y consultas. 
 
Es importante destacar que el hecho de haber leído unos términos y condiciones en alguna ocasión no significa que el resto sean iguales, ya que cada compañía establece sus propias cláusulas. A pesar de tratarse de un texto largo y tedioso, siempre es conveniente revisar todos los puntos, al igual que cuando se firma un contrato con cualquier otro proveedor. 
 
Por suerte, en la actualidad Internet nos ayuda con esta tarea. Existen algunas extensiones para ciertos navegadores que se pueden instalar en el ordenador y de una forma sencilla nos ofrecen un resumen sobre lo que significan las condiciones de un determinado sitio web, así como los puntos que puedan resultar más críticos. 
 

Posibles consecuencias de no leer los términos y condiciones 

  • Uno de los principales efectos de aceptar los términos y condiciones sin entenderlos hace referencia al traspaso de nuestros datos personales a terceros. Esto explica, en muchas ocasiones, las llamadas comerciales que recibimos sin que recordemos habernos suscrito en dicha base de datos. Si esto sucede, a pesar de haber aceptado las cláusulas que lo permiten, es posible modificar los permisos de manera online o contactando con la compañía. 
  • Otra consecuencia que puede tener lugar es la relativa a que la empresa cancele los servicios de los que estamos disfrutando. Aunque es menos probable, es posible que de forma inconsciente se dé el consentimiento a algún punto donde se especifique esta opción, sobre todo cuando llega el momento de actualizar una aplicación o una cuenta en una web. 
  • Por otro lado, al aceptar los términos y condiciones sin haberlos leído detenidamente, en un alto porcentaje de casos estaremos dando nuestro consentimiento a la empresa para que acceda a cierta información personal, como la ubicación, los mensajes o las imágenes del móvil o del ordenador. En este supuesto, se puede limitar el acceso que las aplicaciones tienen a estos datos a través de la sección de privacidad. 
 
Ya sea por falta de tiempo o por desconocimiento de las peligrosas consecuencias que esta práctica tan habitual puede tener en la privacidad del usuario, lo cierto es que es necesario extender lo importante que es cerciorarse de lo que estamos consintiendo antes de pulsar el botón de aceptar. No obstante, desde la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), es probable que el panorama actual cambie de forma progresiva para que los usuarios puedan tener un mayor control sobre el tratamiento que dan las empresas a los datos. 
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