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Cómo prevenir una estafa para que no acaben con tus ahorros

mano tirando una torre de vasos de papel
Cuando se produce una estafa en una entidad, lo más habitual es que los clientes demanden el caso ante los tribunales para que se resuelva a través de la vía judicial. Sin embargo, dado que no siempre se consigue recuperar el dinero de esta forma, lo mejor es evitar que se produzca este tipo de situaciones. 
 
Es importante ser precavido a la hora de depositar los ahorros, preferentemente en una compañía de confianza y prestando atención a algunas alertas que pueden avisar de que el producto suscrito no cuenta con todas las garantías legales. En este sentido conviene informarse sobre la trayectoria de la entidad y comprobar a través de Internet si está avalada por el Banco de España u otra institución similar. Además, no hay que fiarse de las empresas que se muestran opacas respecto a facilitar sus datos de contacto o razón social. 
 

Señales que alertan de un posible fraude financiero 

  • Elevada rentabilidad. Cuando un producto de inversión promete ofrecer una rentabilidad mucho más alta que lo habitual, el riesgo va unido de un modo inevitable, aunque desde la entidad afirmen lo contrario.
  • Producto novedoso. Para asegurar los ahorros, es recomendable huir de los productos nuevos que aún no se ha demostrado cómo funcionan. En su lugar, es preferible apostar por otros tradicionales donde se conozca a la perfección cómo se generan los beneficios. 
  • Contratación inmediata. Elegir dónde depositar los ahorros no es una decisión que se deba tomar a la ligera, por lo que más vale desconfiar de las ofertas que exigen realizar la contratación de forma urgente. 
  • Comisiones encubiertas. En estos casos, leer la letra pequeña con detenimiento es fundamental para estar al tanto de todos los gastos que será necesario asumir. A priori, es probable que el argumento de venta sea obtener grandes beneficios sin realizar casi ningún esfuerzo económico, pero en estos casos existen altas posibilidades de que se trate de una estafa. 
 

Consejos prácticos de seguridad para no perder dinero 

  • Cambiar de forma periódica las claves y contraseñas de las tarjetas de crédito y de acceso al área personal del banco es una buena forma de evitar ser víctima de un fraude. Para contar con una mayor seguridad, estos códigos deben estar formados por números y letras, mayúsculas y minúsculas, así como signos. Se deben evitar las combinaciones que hagan referencia a fechas de cumpleaños, números de teléfono, etc. 
  • Siempre es necesario guardar las copias de las transacciones que se realicen con tarjeta para comprobar los pagos realizados y poder reclamar en caso de que se haya producido un error. En este sentido es importante revisar todos los movimientos cada cierto tiempo a través del área personal de la entidad con el fin de evitar desagradables sorpresas. 
  • En las compras por Internet siempre se aconseja desconfiar de las páginas que no ofrecen la pasarela de pago seguro. De esta forma tan simple, terceras personas pueden realizar el duplicado de la tarjeta y provocar un gran agujero en los ahorros. 
  • Dado que la mayor parte de las estafas se producen a través de las tarjetas, al pagar en un establecimiento con una de ellas, conviene tenerla siempre a la vista y realizar los pagos sin llegar a dejársela al personal.  
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