Skip to Content

En qué afecta la subida salarial a las rentas bajas

miniaturas de personas sobre montones de monedas en orden creciente
La subida salarial de 2018 es consecuencia de un acuerdo alcanzado entre los agentes sociales, la patronal y los sindicatos, y hace referencia a un aumento del 4% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Esto se traduce en 736 euros al mes en el caso de que el trabajador tenga estipuladas 14 pagas (en total 10.304 euros al año). Pero además de un incremento del sueldo, esta subida también tiene el efecto de que las bases mínimas de cotización se incrementan en la misma cuantía. 
 
Respecto al colectivo de los jóvenes, se ha fijado un complemento salarial de 430 euros para aquellos que tengan un contrato con cargo a la garantía juvenil europea. 
 
No obstante, según las últimas noticias, los funcionarios son el grupo que más se beneficia de la subida salarial de 2018. Para los próximos tres años se ha establecido un incremento de sueldo fijo que hace referencia al 1´75% para 2018, 2´25% para 2019 y 2% para 2020. A estos porcentajes también se suma otra variable que va unida a la evolución del Producto Interior Bruto (PIB), por lo que los trabajadores públicos podrán disfrutar de un incremento mínimo del 6´1% hasta un máximo del 8´7%. 
 
El hecho de ligar el salario de los funcionarios a la evolución económica es algo sumamente novedoso en nuestro país y que con el objetivo de mantener un nivel de vida óptimo, se debería poner en marcha también en el ámbito privado.
 

¿Cómo se traduce la subida salarial de 2018 en la práctica? 

A pesar de la subida salarial de 2018, las expectativas reales no parecen ser muy alentadoras para los asalariados españoles. Según un estudio elaborado por PeopleMatters, las subidas de sueldos en 2018 se frenarán en un 2´37%, un porcentaje significativo si lo comparamos con el 2´71% de 2017. Dentro de todo el conjunto de trabajadores, los técnicos cualificados son el colectivo que más se beneficia del incremento salarial (2´57%). 
 
Sin embargo, este análisis arroja un poco de luz en los grupos con rentas más bajas, ya que del mismo se desprende que los incrementos de sueldos son algo más equilibrados entre directores y operarios con respecto al pasado año. Así, la subida de los primeros alcanza el 2´5% y la de los segundos el 2%. Estos datos en 2017 fueron del 3´1% y 1´9% respectivamente. 
 
También es interesante destacar que el 38% de los empleados piensan que su sueldo permanecerá invariable a lo largo de 2018. Sólo 3 de cada 10 trabajadores creen que su salario subirá de acuerdo al IPC y uno de cada 10, que lo hará por encima de la inflación. 
 
Aunque el aumento de sueldo es un factor sumamente importante para motivar a los trabajadores, muchos de éstos también prefieren la mejora de otras condiciones laborales. Además de la retribución, la formación, el teletrabajo y la flexibilidad de horarios son puntos clave que los trabajadores cada vez demandan más en sus respectivas empresas.
 
Es obvio que las subidas salariales afectan de forma positiva a todos los colectivos, sobre todo a aquellos con las rentas más bajas, aunque el objetivo final se debería fijar en cuantificar los sueldos de acuerdo al crecimiento económico para que los empleados vean mejorar su situación. Además, un incremento de las retribuciones también permite destinar una parte al ahorro para poder disfrutar de unos ingresos extra en el futuro. 
Back to top