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¿Puedo regalar un seguro de salud?

Mujer joven besa la mejilla y abraza a una mujer madura.
Los seguros de salud son contratos mercantiles que se materializan a través de pólizas. En todos ellos, puede encontrarse la figura del asegurador, el asegurado, beneficiario y el tomador del seguro; cada uno con sus funciones, derechos y obligaciones. Existe la posibilidad de que cada una de estas personalidades la ocupe una persona distinta o que haya coincidencia, todo depende de la circunstancia. Regalar un seguro de salud exige que la persona que hace el presente se convierta en el tomador de la póliza, mientras que el asegurado es la persona que lo recibe y disfruta, objeto de las prestaciones sanitarias que se contraten en el mismo.
 
Tomador del seguro en una póliza que se ofrece a un tercero como regalo
 
La obligación principal del tomador de todo seguro es pagar la prima del seguro; por lo tanto, no hay duda de que es la posición ideal para una persona que quiere regalar -encargarse del pago- a otra una póliza de salud.
 
El tomador elige le seguro que va a pagar –el que más le conviene y se adapta a sus necesidades- , acepta sus condiciones generales y particulares, y asume obligaciones como la de comunicar cuando ocurre un siniestro, informar sobre cambios en el riesgo asegurado o poner todos los medios a su alcance para que las consecuencias de un siniestro –en caso de salud, una enfermedad, por ejemplo- sean lo menos graves que sea posible. 
 
Dada la naturaleza de un seguro de salud, puede darse el caso de que el tomador no pueda cumplir con todas las obligaciones y deberes derivados del contrato que en este caso, pasarían a ser aceptados y cumplidos por el asegurado.
 
Asegurado en una póliza que se recibe como regalo.
 
La persona que disfruta de un seguro sanitario como presente o como beneficio laboral –una caso común- se identifica en el contrato como asegurado, ya que es la persona cuyo interés protege el seguro, en el caso de los de coberturas sanitarias, es la salud del asegurado la que se buscar cuidar y proteger.
 
El asegurado en el caso de una póliza pagada por otra persona o entidad –regalada- disfruta de todos los servicios médicos y hospitalarios recogidos en la póliza y según sus requisitos, condiciones y limitaciones. Dado que es su salud el riesgo que se protege, tiene que comunicar  a la compañía aseguradora cuál es su estado de salud, sus condiciones personales y por supuesto, rellenar de forma verídica y ajustada los correspondientes cuestionarios que la entidad considere oportunos para formalizar  la póliza.
 
En un contrato de una póliza de seguro donde la salud es el bien a proteger no hay duda de que gran parte de las obligaciones que en otro tipo de seguros puede cumplir el tomador en este caso por su naturaleza debe cumplirlas el asegurado. La compañía aseguradora, por su parte, debe aceptar esta situación puesto que el interés es del asegurado.
 
Regalar un seguro de salud no solo es posible, sino que es un caso relativamente frecuente, tanto dentro del entorno familiar como en el caso de las empresas que favorecen a sus trabajadores con pólizas de seguro como parte de sus incentivos o ventajas laborales. Si quieres regalar una póliza, adelante, aunque lo más recomendable es que elijas la modalidad, el tipo y sus características junto con la persona agasajada o teniendo muy en cuenta sus necesidades concretas para que resulte un regalo ideal.
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