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Gestionar la asistencia sanitaria en el extranjero

dos chicas mirando un mapa en un embarcadero de Nueva York
A la hora de planificar una escapada, además de pensar en el transporte y el alojamiento sobre todo, también es crucial tener presente la asistencia sanitaria en el extranjero. Sufrir un percance o contraer alguna enfermedad durante los días de descanso son dos situaciones que se intentan alejar de la mente cuando se está disfrutando de unas vacaciones, pero que si ocurre, es un motivo más que suficiente para echar por tierra el viaje. 
 
Afortunadamente, cuando se elige un destino dentro de la Unión Europea, la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) cubre cualquier problema de salud durante una estancia temporal en cualquiera de los países miembros. Esto significa que es posible disfrutar de los mismos derechos de asistencia sanitaria que los ciudadanos que residan en dicho lugar. Por ello, es imprescindible llevar este documento en cualquier desplazamiento que se realice a algún país dentro de las fronteras europeas. 
 
Para solicitar esta tarjeta tan solo es necesario hacerlo directamente en la Seguridad Social, bien a través de Internet, por teléfono o de forma presencial. Su coste es gratuito y aunque existen algunas webs que ofrecen su expedición, lo más recomendable es confiar siempre en el organismo público. 
 
Es importante tener en cuenta las restricciones que presenta esta tarjeta para beneficiarse de la asistencia sanitaria en el extranjero, como por ejemplo en el caso de los usuarios desempleados que tan solo pueden obtenerla durante un periodo de 15 días. Además, este documento no aplica en los casos de salvamento y repatriación, así como tampoco para recibir tratamientos en la sanidad privada u otros programados. 
 

¿Cómo recibir asistencia sanitaria en el extranjero fuera de la Unión Europea? 

En el caso de que el viaje se realice a un país fuera de la Unión Europea, es esencial contratar un seguro de viaje donde se incluya una completa cobertura médica. Ésta es la mejor forma de estar protegido frente a cualquier circunstancia no deseada relacionada con la salud, ya que en muchas regiones, los gastos de hospitalización o tratamiento médico son muy elevados debido a sus políticas de sanidad privadas. 
 
Antes de emprender la marcha es recomendable comprobar la asistencia sanitaria en el extranjero que ofrece la póliza que se haya contratado. Así, es conveniente que contemple los supuestos de enfermedad o accidente, prolongación de la estancia y repatriación, sin olvidar el desplazamiento y alojamiento de una persona que acompañe al asegurado. También se debe pensar en otros casos más graves en los que es necesario tener garantizados el transporte o repatriación del fallecido y sus acompañantes, e incluso el retorno anticipado del asegurado por muerte u hospitalización de algún familiar o por siniestro grave en su residencia habitual, así como por cualquier otra situación excepcional. 
 
Si la planificación del viaje incluye la visita a varios países, se debe verificar que el seguro ofrece protección en todos ellos y durante los desplazamientos según lo que establezcan las condiciones legales. Asimismo, conviene examinar si la póliza establece alguna limitación en el caso de realizar actividades consideradas de riesgo, como submarinismo o trekking, y sufrir algún incidente durante su práctica. 
 
En cualquier caso, además de contratar un seguro de viaje, también es fundamental llevar un pequeño botiquín en la maleta, donde no pueden faltar los medicamentos si se sufre alguna dolencia crónica. Para evitar problemas en los controles del aeropuerto es preciso adjuntar la receta, el informe médico y transportar las medicinas guardadas en sus envases originales. 
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