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Las mejores maletas de mano para evitar el equipaje facturado

mujer con vestido azul sujetando una maleta en una playa
Uno de los errores más comunes cuando organizamos un viaje se produce a la hora de hacer la maleta. Ya sea por no viajar de forma habitual o por llevar un equipaje lleno de “por si acaso”, muchas personas terminan emprendiendo la marcha con bultos demasiado pesados y voluminosos. Por ello, una de las decisiones más prácticas en este sentido es adquirir una maleta de mano donde poder guardar solo las cosas realmente necesarias y que permita moverse cómodamente, así como pasar el control de seguridad sin demasiadas complicaciones. 
 
Aunque tiene menos espacio de almacenamiento, el hecho de llevar la maleta de mano en la cabina con nosotros, nos produce tranquilidad y seguridad porque nuestras pertenencias están a buen resguardo bajo nuestra vigilancia.  Por otra parte, también implica un ahorro de dinero, ya que no es necesario pagar las tarifas que fijan las aerolíneas para facturar el equipaje o los incrementos de precio por sobrepeso de la maleta. 
 

¿Cómo debe ser una buena maleta de mano? 

  • Tamaño: una de las principales ventajas de las maletas de mano es que se pueden colocar en la cabina del avión. Para ello, es crucial que no sobrepasen unas medidas determinadas que generalmente son 55 x 40 x 20 centímetros. Así, a la hora de elegir un modelo concreto es recomendable medir su tamaño para comprobar si se ajusta a la normativa de las aerolíneas respecto a este tipo de equipaje.  
  • Compartimentos: además del espacio interior donde se guarda la ropa y los artículos de aseo, es conveniente que una maleta también incluya bolsillos exteriores donde poder almacenar las cosas que se necesitan tener a mano, como por ejemplo cargadores, documentación, portátil, etc. 
  • Tecnología: muchos modelos nuevos que han salido al mercado recientemente tienen un cargador incorporado para no quedarse sin batería a través de un puerto USB. Es una prestación básica si se suele viajar acompañado de diferentes dispositivos móviles, aunque siempre es un motivo de tranquilidad saber que se puede cargar el teléfono en cualquier momento y lugar. 
  • Ruedas: hoy en día, casi nadie concibe una maleta de mano sin ruedas. Estos elementos tan simples han conseguido que llevar el equipaje sea mucho más cómodo y aunque reducen el espacio interno y añaden peso al conjunto, sin duda son una gran ventaja. 
  • Material: es aconsejable fijarse en los materiales que conforman las diferentes partes de la maleta. Así, conviene elegir un modelo que tenga el asa de aluminio, las cremalleras de un tejido resistente y respecto a la carcasa, hay quienes prefieren que la maleta sea rígida para conferir una mayor protección al interior y otros que se decantan por las maletas blandas que soportan mejor los golpes y los arañazos. Hay que tener en cuenta que las primeras pesan más y son inflexibles; en cambio, las segundas se caracterizan por su ligereza y por adaptarse en mayor medida a cualquier espacio. 
  • Comodidad: en muchas ocasiones, cuando llega el momento de comprar una nueva maleta de mano, la estética suele ser el principal motivo diferenciador. Sin embargo, es conveniente cogerla para comprobar cómo se puede manejar: examinar la altura del asa, si incorpora agarres en los laterales, de qué manera giran las ruedas, si es posible llevarla con una sola mano, etc. 
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