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Viajes de última hora, ¿afectan al seguro?

Mano sujetando un avión de juguete
Apuntarse a un viaje de última hora tiene sus ventajas: además de ofrecer un efecto sorpresa del destino, permite encontrar ofertas con rebajas realmente espectaculares. Pero, por otra parte, se asumen ciertos riesgos, como que lo que encontremos no sea de nuestro agrado o que, dependiendo del destino, se exija cierta documentación o vacunas que haya que preparar con meses de antelación. Además, entre todos los trámites a realizar para disfrutar al máximo de la escapada está el seguro de viajes que, aunque no es obligatorio, garantiza una serie de coberturas antes, durante y después del viaje que nos protegen frente a diversas situaciones. Es por ello que contratar una póliza a tiempo nos permitirá disfrutar al cien por cien de todas sus garantías.
 
Si, por ejemplo, nos vemos obligados a anular el viaje por una enfermedad grave, porque nos vamos a presentar a un examen de oposición, o por cualquier otra causa de fuerza mayor, algunas pólizas cubren los gastos de anulación del mismo. Eso sí, muchas de ellas cuentan con periodos de carencia, por lo que sería una de las prestaciones que perderíamos si contratamos el viaje a última hora.
 
Lo mejor es contratar el seguro en el momento de formalizar la primera reserva, ya sea del vuelo, el alojamiento, una entrada o cualquier otra que revele el punto geográfico al que nos desplazamos, ya que si lo hacemos poco antes de iniciar el viaje, los sucesos que ocurran los días anteriores no quedarán cubiertos.
 

Viajes de última hora y seguros, ¿conviene contratarlos?

A pesar de perder ciertos privilegios si contratamos una póliza a última hora, siempre es conveniente desplazarse con la garantía de estar asegurados y atendiendo siempre a qué coberturas necesitamos según el destino elegido. Por ejemplo, en un viaje exótico lo recomendable es estar cubiertos ante posibles accidentes o enfermedades; o si visitamos un país en el que los medios de transporte son escasos y deficientes, una póliza con cobertura de cancelaciones y demoras de vuelo es lo más indicado.
 
También hay que tener en cuenta la asistencia médica en el extranjero, que puede llegar a ser muy cara. Para ello, las aseguradoras ofrecen en su mayoría protección sanitaria, aunque difieren mucho en cuanto a capitales asegurados. Lo mejor es decantarse por una que cubra el máximo importe posible y que además disponga de coberturas adicionales como la repatriación en caso de accidente o enfermedad, la hospitalización prolongada en el extranjero, o la repatriación y el traslado de acompañantes en caso de fallecimiento.
 
Por último, otra clausula beneficiosa de los seguros de viajes es la de responsabilidad civil, ya que en cualquier momento puede haber un malentendido en el país visitado que nos pueda originar problemas legales.
 

Viajeros frecuentes

Muchos de los viajes de última hora los realizan personas que están acostumbradas a desplazarse habitualmente, por lo que para ellos, planificar toda la escapada en unos días no suele suponer un gran problema. 
 
En estos casos, una buena forma de disfrutar de todas las garantías del seguro es contratando uno anual. Además de ser la mejor opción de ahorro (resulta más económico que contratarlo individualmente), reducirá las gestiones a realizar en la organización de cada viaje. Eso sí, solo es rentable para aquellos que aprovechan cualquier momento para hacer las maletas.
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