Skip to Content

Cómo impugnar un testamento

Primer plano de un testamento.
La impugnación de un testamento está amparada por el artículo 851 de Código Civil y es un modo de resarcir a un pariente cercano al que se le ha privado de la parte de la herencia que le correspondería por ley sin ninguna causa aparentemente justa. Hay varios motivos por los que se puede solicitar la impugnación de un testamento:
 
- Cuando siendo heredero forzoso (descendiente o ascendente) el testamento no respeta las cuotas legítimas a las que se tiene derecho. Recordemos que este documento se divide en tres tercios, de los cuales uno de ellos se refiere a la parte legítima, otra a la mejora de la anterior y un último apartado destinado a libre disposición. De este modo los hijos e hijas de la persona fallecida tiene por ley el derecho a repartirse entre ellos un mínimo de una tercera parte, pudiendo iniciar una reclamación si consideran que no ha sido así. Igual sucede si se es el padre o madre de la persona que ha fallecido. Uno de los casos más comunes referidos a este concepto es la disputa de herederos que se sienten perjudicados al considerar que mientras la persona estaba con vida realizó donaciones inoficiosas que deberían ser excluidas en el posterior reparto.
- Cuando se obvia a un heredero forzoso al que le correspondería una parte de la herencia también puede llevarse a cabo una impugnación del testamento. Si una de las personas a las que le correspondería una porción de las riquezas de la persona que ha muerto no la recibe puede litigar por ella amparándose en la ley.
- Una incorrecta redacción del testamento puede llevar a que su impugnación sea un hecho. Este documento requiere ser rellenado de una manera específica y con la asistencia de un notario y/o testigos. Cuando un testamento no cumple las premisas recogidas por la ley, corre el riesgo de que pueda ser anulado.
 
No todo el mundo puede impugnar un testamento. Únicamente aquellas personas que son herederos legales o personas que han sido favorecidas en un testamento anterior tienen la potestad de pedir la revisión de este tipo de escrito.
 
Existe un plazo de quince años desde la muerte del testador o desde que el heredero recibió la copia autorizada del testamento para que se pueda solicitar su impugnación. Si se sobrepasa este tiempo, el testamento no podrá ser cambiado.
 
Para impugnar un testamento se debe de acudir al juez de Primera Instancia donde el fallecido tuviera su último domicilio e interponer una demanda judicial para que se proceda a la apertura de un juicio. Este paso conlleva el inicio de un proceso judicial que, debido a las posibles apelaciones de las partes implicadas y a la contratación de abogados especialistas, suele alargarse en el tiempo y suponer una alta cantidad de dinero.
 
En caso de que finalmente la impugnación de un testamento llegue a su fin, son los Tribunales los que determinan si el testamento original es válido, si es nulo o si hay partes dentro del mismo que son correctas y otras que no son válidas.
 
Debido a todos los trámites legales que implica impugnar un testamento, es conveniente disponer de la ayuda de profesionales en la materia que guíen y asesoren en el proceso. En ocasiones conseguir la ayuda de un experto está incluido en algunas pólizas, como es el caso del Seguro de Vida MAPFRE que además de una amplia cobertura te ofrece el acceso a ayuda jurídica.
Back to top