Skip to Content

Tener seguros de vida en varios países

Familia al atardecer
Los seguros de vida son productos financieros destinados a garantizar cierto importe en caso de que ocurra algo grave al titular, normalmente la muerte, enfermedad grave o incapacidad. Hay dos tipos básicos: de muerte, que se cobra con el fallecimiento del titular (u otra cláusula que esté acordada); o de vida, que supone el cobro si el titular sobrevive a la fecha pactada.
 
Normalmente, los seguros de vida están pensados para proteger a las familias en caso de un contratiempo. Cada vez que se realiza una actividad potencialmente peligrosa, tememos por su devenir y su bienestar en caso de que no estemos allí para contarlo después.
 
Para muchos, un seguro de vida cubre la mayor parte de las preocupaciones que pueden surgir sobre el bienestar; pero los más inquietos a veces se plantean si no sería posible un grado más de protección, una cuantía mayor, unas condiciones de cobro más personalizadas… en definitiva, si sería posible contratar más de un seguro por titular.
 
Por suerte, vivimos en un mundo moderno y globalizado, especialmente así para las entidades financieras. Atrás quedaron los días en los que las únicas opciones para contratar una póliza eran las nacionales. Cierto es que es lo más común y lo más práctico, por no tener que acudir a una oficina en el extranjero (con su consecuente barrera de lenguaje); pero si quisiéramos contratar un seguro en el Reino Unido, en libras, podríamos.
 
De hecho, la ley no limita el número de pólizas activas que una persona puede tener en un momento dado. Estos, incluso, pueden ser tanto dentro de la misma compañía como en compañías diferentes. Es posible, por norma general, dar de alta el mismo producto para beneficiarios diferentes o varios productos para varios beneficiarios.
 
Esto es útil si el titular de la póliza quiere diferenciar las recompensas que recibirán sus beneficiarios o los plazos de tiempo que afecten a cada póliza. De hecho, contratar varios seguros dentro de la misma aseguradora a menudo puede significar un descuento en la prima total. 
 
Por otra parte, también es posible complementar los seguros con una garantía de vida con las indemnizaciones que recibirá el cliente (o sus beneficiarios) en los distintos tipos de pólizas, como seguros de coche, hogar o salud.
 
Si bien tener más de un seguro de vida no es necesario, es cuando se complican las situaciones familiares que las personas se vuelven más adversas al riesgo y prefieren curarse en salud contratando seguros adicionales. 
 
Casos como la pérdida de un empleo o una enfermedad considerable generan momentos de incertidumbre y ansiedad de cara al futuro. El miedo al ‘¿qué pasará cuando yo no esté?’ es básicamente el detonante a la contratación de un (o más) seguro de vida.
Como toda inversión financiera, firmar la póliza de un seguro requiere planificación meticulosa, especialmente si estamos dándole vueltas a la idea de tener varios. El precio, lógicamente, aumenta y el hecho de tener varios seguros puede considerarse un tanto excesivo, especialmente si su cobro está en el horizonte lejano.
 
Pero esa es la naturaleza de un seguro de vida. Vivimos en un mundo de incertidumbre, dónde el simple hecho de coger el coche podría hacer de una típica mañana la última. En definitiva, se trata de una apuesta que realizamos con el único valor intransferible del que disponemos: nuestro tiempo.
 
Esto no significa que no sea beneficioso tener más de un seguro de vida. Es sensato, para su gestión, contar con el apoyo de una correduría de seguros, ya que disminuyen las jaquecas de estar haciendo malabares con varias pólizas al mismo tiempo. 
 
Por otra parte, es imprescindible que cumplamos los requisitos a la hora de contratar un seguro y no estar en falta al revelar nuestra situación de salud o trabajo. No hay trago más amargo que estar pagando por un producto toda tu vida (literalmente) para no poder recibir sus beneficios por una irregularidad.
 
Entonces, a la hora de decidirnos tener más de un seguro de vida, podemos optar por dos opciones básicas: tener diferentes seguros para los mismos beneficiarios (típicamente hijos y cónyuge); o tener diferentes seguros para diferentes beneficiarios.
 
Si se dispone del ‘músculo económico’, tener contratados varios seguros de vida es una garantía de que, en caso del percance previsto, los beneficiarios tengan una recompensa para hacer más llevadera la pérdida de un ser cercano.
 
Como todo, se basa en hacer números y sentarse con papel y calculadora en mano a calcular costes. Puede darse el caso de que sea más económico tener dos seguros de vida por valor de 100.000 euros que uno de 200.000; pero así funcionan los productos financieros.
 
En MAPFRE contamos con una oferta amplia de seguros de vida, configurables hasta el último detalle. Tanto si preferimos cobrarlos en forma de rentas periódicas para asegurar que el repentino aumento no nos tiente a hacer un gasto insensato; o si preferimos recibirlo en forma de capital, seguro que podremos ayudarte.
 
Recordad que la finalidad principal de los seguros de vida es proteger a los familiares del titular de la póliza, en caso de su fallecimiento. Y frente a esa incertidumbre, nunca se puede estar demasiado seguro.
Back to top