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Convulsiones epilépticas

¿Qué es?

La epilepsia es una enfermedad del sistema nervioso central (del cerebro, concretamente) que se manifiesta con convulsiones repetidas sin relación con la fiebre ni con un daño inmediato del cerebro: traumatismo, infección...

Una convulsión es la presencia de una serie de síntomas muy variados (movimientos incontrolables, pérdida de conocimiento, movimientos anormales de los ojos, desconexión del medio, emisión de ruidos extraños o relajación de esfínteres...) en respuesta a una sobreactivación de las neuronas.

La epilepsia afecta a un 1% de la población infantil. No es causa de retraso mental aunque puede asociarse a él.

No hay que confundir la epilepsia con las convulsiones febriles (afectan al 3% de los niños y son convulsiones benignas, breves y desencadenados por la subida brusca de la temperatura en niños de los 6 meses a los 5 años) ni con los espasmos del sollozo (llanto o berrinche tan intenso que el niño puede llegar a perder el conocimiento e incluso convulsionar).

Causas

El cerebro está formado por unas células llamadas neuronas que se comunican entre sí mediante impulsos eléctricos; estos impulsos hacen que realicemos los movimientos voluntarios o que recibamos información de las sensaciones procedentes del exterior.

Las crisis epilépticas se producen por descargas desorganizadas de impulsos eléctricos de un grupo de neuronas. Si la alteración de las neuronas está localizada en un lugar del cerebro suele dar crisis focales. Si este impulso eléctrico anormal se extiende a todo el cerebro se llaman crisis generalizadas.

En la mayor parte de casos no se conoce la causa de por que un grupo de neuronas envía un impulso eléctrico excesivo que, en ocasiones, se propaga a todo el cerebro y el niño convulsiona.

La epilepsia idiopática (la que no se sabe de qué viene) tiene un carácter hereditario y varios miembros de la familia la pueden presentar.

En algunos casos hay enfermedades o lesiones cerebrales que pueden manifestarse con epilepsia:

Malformaciones vasculares

Tumores cerebrales

Infecciones durante el embarazo

Asfixia o sufrimiento fetal durante el parto

Enfermedades metabólicas

La epilepsia puede aparecer a cualquier edad y afecta igual a los niños y a las niñas. Existen muchos tipos y en función de la edad de comienzo, el tipo de convulsiones y el resultado de una prueba llamada electroencefalograma, se diagnostica qué tipo de epilepsia tiene el niño.

Síntomas

La epilepsia puede manifestarse mediante crisis convulsivas que pueden ser de diferentes formas.

Los tipos más frecuentes de epilepsia en el niño son:

Crisis generalizadas: se caracterizan por movimientos desordenados e incontrolables de brazos y piernas, pérdida de conciencia y relajación de esfínteres (emisión involuntaria de orina y/o heces). También puede presentar rigidez. Son las llamadas convulsiones tónico-clónicas. Existen muchos tipos como el síndrome de West, el gran mal o las ausencias.

Crisis parciales o focales: lo típico de este tipo de epilepsia es que se puede localizar en qué lugar del cerebro se encuentran las neuronas sobreactivadas mediante un electroencefalograma. Pueden ser crisis parciales simples cuando el niño no pierde el conocimiento durante la convulsión y, complejas, cuando el niño pierde la conciencia. Las convulsiones de este tipo de crisis pueden manifestarse con el movimiento de una parte de cuerpo o cara.

Diagnóstico

Para el diagnóstico es muy importante detallar cómo ha sido la crisis: duración, tipo de movimientos, pérdida o no de conciencia…

El paso siguiente es realizar un electroencefalograma (EEG); es una prueba no dolorosa que se realiza aplicando unos electrodos en la cabeza del niño que registran la actividad eléctrica del cerebro y las alteraciones de la misma. Cada tipo de epilepsia tiene un EEG característico.

En ocasiones es necesario realizar una prueba de imagen como un TAC o una resonancia cerebral para estudiar la estructura del cerebro y descubrir si hay alguna alteración que produzca las convulsiones: tumor, malformación, hemorragia...

Tratamiento

El tratamiento de la epilepsia lo debe prescribir el neurólogo pediátrico. En general la medicación anticomicial o anticonvulsivante controla la mayoría de los niños epilépticos para mantenerlos sin crisis. Existen muchos medicamentos anticomiciales y cada tipo de epilepsia se trata con el más apropiado. A veces es necesario asociar más de un medicamento. Se empieza por una dosis determinada y se va incrementando progresivamente hasta alcanzar los niveles de fármaco deseados. Para realizar este control son necesarias analíticas sanguíneas periódicas.

En general, el tratamiento se empieza cuando las convulsiones han aparecido más de una vez. Se mantiene durante al menos 2-3 años y, en ocasiones, de por vida.

Qué hacer ante una convulsión

Ante todo se debe mantener la calma. Hay que colocar al niño en un lugar seguro para que con los movimientos no se golpee la cabeza o se haga daño. Lo mejor es tumbarlo en el suelo y colocarlo de lado. No hay que introducir ningún objeto en la boca. Si la convulsión dura más de 5 minutos y/o no ha respondido a la medicación pautada por el Pediatra, debe trasladar al niño a un centro sanitario para su valoración y tratamiento.

Se debe transmitir al personal sanitario la mayor información posible: duración, desencadenante, movimientos, pérdida o no de conciencia…

No sirve de nada zarandear al niño, mojarle la cara ni darle palmadas para parar la crisis.

Prevenir las convulsiones

En muchas ocasiones es difícil la prevención, pero hay que tener en cuenta lo siguiente:

Administrar diariamente la medicación anticomicial pautada por el neurólogo

Tener unos hábitos de vida ordenados: dormir suficiente, alimentarse correctamente y no abusar de bebidas excitantes como el alcohol o el café.

Evitar estímulos luminosos bruscos: luces discoteca o ver la televisión con las luces apagadas.

Evitar prácticas deportivas de riesgo en solitario

La supresión brusca de la medicación puede provocar recaídas o incluso una convulsión prolongada que puede ser muy grave y que se llama estatus convulsivo

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Dra. Esther Martínez García
Especialista en Pediatría
Médico consultor de Advance Medical