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El embarazo

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Cuidados durante el tercer trimestre

La piel requiere una atención especial durante el tercer trimestre ya que es la etapa del embarazo en que más puede sufrir. Es recomendable tenerla bien hidratada y utilizar cremas antiestrías para intentar evitar su aparición. La exposición al sol debe limitarse y aplicarse factores de protección altos para evitar las manchas que puedan aparecer. La higiene corporal debe mantenerse con una o dos duchas al día ya que la sudoración aumenta durante la gestación.

Para preparar los músculos del periné de cara al parto y poder evitar la episiotomía es recomendable hacer un masaje diario con un aceite de almendras o de rosa de mosqueta. Así se consigue una mayor elasticidad del periné.

Los dolores de espalda son más frecuentes durante el final del embarazo. Una buena higiene postural ayuda a disminuirlos. La columna debe soportar la menor carga posible. Para levantar objetos la gestante debe agacharse flexionando las rodillas y con la espalda recta. Si se debe estar mucho tiempo sentada debe evitar estar siempre en la misma posición y moverse con frecuencia para desentumecerse. La espalda debe recostarse recta sobre el respaldo y con las piernas en ángulo recto.

Durante el final del embarazo las necesidades de calcio del feto aumentan por lo que debe incrementarse la ingesta de leche y derivados como el queso, los yogures… en caso de un aumento excesivo de peso pueden consumirse los productos semidesnatados o desnatados.

El ejercicio físico empieza a limitarse por las molestias y limitaciones del volumen de la barriga, lo más adecuado puede ser la marcha y los ejercicios de yoga. La natación es recomendable hasta iniciar el último mes de embarazo. Se debe buscar un buen equilibrio entre el descanso y la actividad física.

Las relaciones sexuales pueden mantenerse hasta que el médico lo contraindique, buscando siempre las posturas más cómodas para la mujer. Ni el coito ni el orgasmo son prejudiciales para el feto, pero en caso de presentar dilatación del cuello uterino o pérdida del tapón mucosos no son recomendables.

No hay problema por seguir la actividad laboral habitual en el tercer trimestre pero siempre teniendo en cuenta varias limitaciones. Las jornadas de trabajo de más de cinco horas diarias de pie pueden aumentar el riesgo de parto prematuro. Las jornadas de trabajo de más de ocho horas diarias producen una disminución del peso al nacimiento. Los trabajos con mayor estrés psíquico presentan un mayor riesgo de hipertensión inducida por el embarazo.

Las profesionales que realizan jornadas por turnos de noche tienen asimismo mayor riesgo de amenaza de parto prematuro y de bajo peso al nacer.

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Dra. Inés Bombí
Especialista en Ginecología y Obstetricia
Médico consultor de Advance Medical