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Dermatología

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Dermatitis o eczema

¿Qué es?

La dermatitis o eczema es una enfermedad de la piel caracterizada por la inflamación y el picor. No tiene una única causa, y puede tener desencadenantes internos o externos. Es un problema muy frecuente, en especial en los países desarrollados. No es contagiosa.

Tipos de dermatitis o eczemas

En general, los eczemas se clasifican en endógenos (de causa interna o no identificable) y exógenos (debidos a causas externas).

Endógenos:  La dermatitis atópica o eczema atópico es un problema muy frecuente en el mundo desarrollado. Su frecuencia va en aumento en paralelo con otras enfermedades de naturaleza alérgica como la rinitis alérgica, el asma, o las alergias alimentarias.
•  El eczema dishidrótico o dishidrosis se manifiesta como vesículas o ampollas que pican mucho, y pueden aparecer en las palmas y la cara lateral de los dedos de las manos, y también en la planta de los pies. Sus desencadenantes no son únicos, y no son del todo identificables. En algunos pacientes la dishidrosis aparece como reacción ante el sudor o el calor. En otros, los brotes ocurren en épocas de estrés emocional.


Exógenos: La dermatitis irritante de contacto es un problema muy frecuente en profesiones que someten las manos a un continuo lavado con jabones o detergentes. Por ello se ha denominado también “dermatitis del ama de casa”. El eczema se produce por un daño químico directo a la piel, sin un mecanismo de alergia.
•  La dermatitis alérgica de contacto está provocada por sensibilización alérgica en las personas predispuestas.  Existen numerosas sustancias capaces de provocar alergia de contacto. El diagnóstico se realiza mediante pruebas de alergia específicas (pruebas epicutáneas).
•  El eczema asteatósico o eczema craquelé está provocado por sequedad de la piel. La causa más frecuente es el uso de jabones o detergentes no adecuados, y la falta de hidratación de la piel. Es especialmente frecuente en personas de edad avanzada.
• Dermatitis atópica es la forma de dermatitis más frecuente. Afecta sobre todo a niños, y sus causas descansan en dos alteraciones: por un lado, un defecto de hidratación de la piel que la hace más sensible, y por otro, un aumento de la sensibilidad alérgica manifestada en ocasiones también en los bronquios (asma alérgica), la mucosa de la nariz (rinitis alérgica) y el tubo digestivo (alergias alimentarias). La dermatitis atópica es especialmente frecuente en la infancia, y se manifiesta por eczemas que afectan a los pliegues de los brazos y las rodillas, la cara y otras zonas del cuerpo. Por regla general, la dermatitis atópica mejora con la edad, excepto los casos de dermatitis atópica del adulto, una enfermedad que puede llegar a ser grave y extremadamente invalidante.


• Síntomas
Todos los tipos de eczema tienen un síntoma común: el picor. Además, la piel muestra alteraciones variables que van desde la piel roja (eritema), a la descamación, la formación de zonas rugosas o rascadas, y la aparición de granitos o ampollas con agua en su interior.


• Diagnóstico
En general un dermatólogo puede reconocer el eczema a simple vista, aunque a veces tenga que recurrir a una biopsia de la piel (toma de muestra cutánea y examen al microscopio) para diferenciarlo de otras enfermedades. En el caso de algunos eczemas exógenos como la dermatitis de contacto alérgica, el diagnóstico completo y la identificación de los desencadenantes se hace mediante pruebas de alergia. La prueba se denomina prueba del parche o epicutánea. Consiste en provocar reacción ante diferentes sustancias pegando un parche con ellas en la piel. La batería de pruebas estándar, de 24 sustancias, incluye los desencadenantes más frecuentes en nuestro medio (metales, gomas, medicamentos, tintes, perfumes, conservantes, etc.). Existen además baterías de pruebas más específicas según la sospecha en cada caso individual.

• Tratamiento
Medidas generales en el tratamiento del eczema
El primer tratamiento se dirige al control de las causas, como la sequedad en las dermatitis asteatósicas, que debe tratarse mediante el uso de jabones adecuados y cremas hidratantes. En las dermatitis de contacto alérgicas, aprender a evitar el contacto con los desencadenantes es la base del tratamiento. El control del eczema y de sus síntomas se basa en el empleo de muy diversos medicamentos: corticoides tópicos u orales, antihistamínicos, inmunomoduladores tópicos, o medicamentos reservados para casos más graves, como la ciclosporina A. Muchas formas de eczema también pueden responder a la fototerapia (tratamiento mediante rayos ultravioleta).
Medidas específicas en el tratamiento de la dermatitis atópica
El niño atópico sufre de piel seca. Su piel no retiene correctamente el agua, y las medidas básicas deben tener como objetivo cuidarla e hidratarla. Se recomienda:
• Evitar los baños excesivos, con agua muy caliente, los jabones o detergentes en exceso, el contacto con lana y fibras artificiales (lycra, tergal, nylon).
• El niño debe bañarse sin esponja ni manopla, y sin frotar la piel. Hay que secar al niño suavemente, sin frotar.
• Hidratar la piel inmediatamente después del baño (no esperar) con una crema emoliente adecuada, aprovechando el momento para aplicar el tratamiento que indique el médico sobre las áreas afectas.
• Es recomendable no usar suavizante en exceso para lavar al ropa.
• Son niños “calurosos”. Hay que evitar el calor y el sudor. Ropa suave, ligera.
• Evitar el calzado deportivo durante muchas horas. Mejor calzado aireado y calcetines de algodón para evitar la sudoración excesiva de los pies.
 

 

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Dr. Jorge Romaní De Gabriel
Especialista en Dermatología
Medico colaborador con Advance Medical