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Infarto agudo de miocardio

¿Qué es?

El infarto agudo de miocardio (IAM) es una enfermedad cardiaca frecuente en la que se produce una muerte (necrosis) de las células del músculo cardíaco (miocardio) debido a una falta prolongada de oxígeno (isquemia).

Junto con la angina de pecho forma parte de lo que se conoce actualmente como síndrome coronario agudo.

El infarto agudo de miocardio supone la muerte irreversible del tejido cardiaco y puede acarrear un fallo en la función del corazón (relajación y contracción) y la aparición de arritmias.

Es una de las causas más frecuentes de mortalidad en los países desarrollados.

¿Cómo se produce?

El corazón se nutre por una serie de arterias denominadas arterias coronarias que irrigan el músculo cardiaco y que le permite ejercer su función de bomba cardiaca, contrayéndose y relajándose. La aterosclerosis coronaria es una enfermedad de lenta evolución en la que se produce un estrechamiento progresivo de las paredes de las arterias debido a una acumulación de lípidos (grasas) y células inflamatorias (linfocitos) formando unas placas.

En el 90% de los casos el IAM se produce por la oclusión de una arteria coronaria debido a un coágulo que se produce por el desprendimiento de un trozo de placa de ateroesclerosis. Esta oclusión completa impide que el oxígeno llegue a esa zona de tejido cardiaco produciéndose, si esta falta de oxígeno es prolongada, una muerte (necrosis) de las células cardiacas. Se produce una interrupción completa del flujo sanguíneo coronario en una zona determinada del tejido cardíaco.

Existen una serie de factores de riesgo que favorecen la aparición del IAM. Estos factores incluyen: sexo (más frecuente en varones), edad (a partir de los 70 años), tabaco, diabetes, colesterol elevado, sobrepeso, antecedentes familiares de enfermedad coronaria, hipertensión arterial y sedentarismo. Es importante conocerlos pues las medidas preventivas son la principal arma de tratamiento para evitar esta enfermedad.

En algunos casos el IAM puede ser el resultado de un aumento de las necesidades de oxígeno del corazón en ausencia de ateroesclerosis. Esto puede ocurrir en: arritmias, traumatismos, consumo de drogas y de ciertos fármacos, infecciones o anomalías de las arterias coronarias.

Síntomas

El síntoma clave del IAM es la aparición de dolor en el centro del pecho. Este dolor se nota como "algo que aprieta o pesa" y que no se modifica con la postura ni los movimientos musculares. La duración mínima de este dolor suele ser de unos 20 minutos. El dolor puede extenderse al brazo izquierdo y a la mandíbula. Pueden aparecer otros síntomas como náuseas y malestar, dolor en la boca del estómago, sensación de falta de aire, sudoración y mareos. En un pequeño porcentaje de paciente, especialmente en los diabéticos y los ancianos, los síntomas pueden ser diferentes a los habituales.

El IAM puede ser causa de muerte súbita, causando el fallecimiento fulminante del paciente.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa sobre todo en los síntomas que presenta el paciente y en una serie de pruebas que permiten confirmarlo. Debe realizarse sin demora ya que el tratamiento precoz mejora de forma decisiva el pronóstico.

  • La realización de un electrocardiograma es imprescindible en todos los pacientes que acuden con síntomas sugestivos de infarto agudo de miocardio. El registro electrocardiográfico permite conocer el diagnóstico en un alto porcentaje de casos.

  • Determinación de marcadores de daño del miocardio: enzimas cardiacos. Son una serie de sustancias que se eliminan a la sangre cuando existe lesión del músculo cardiaco (miocardio). Se miden con un análisis de sangre a intervalos regulares desde el inicio de los síntomas y su elevación en las siguientes horas permite establecer el diagnóstico de infarto de miocardio.

Las pruebas de imagen ayudan a completar el diagnóstico e incluyen:

  • Radiografía de tórax para ver el tamaño del corazón y si existe líquido en los pulmones.

  • Con las imágenes obtenidas por ecocardiografía se puede determinar la zona de infarto en el corazón, las alteraciones en su función y la existencia de posibles complicaciones.

  • Imágenes de Perfusión Miocárdica. Esta prueba se utiliza para medir el tamaño del infarto, ya que muestra las zonas del corazón donde no llega el flujo sanguíneo.

  • La angiografía o cateterismo cardiaco es una prueba que permite valorar la anatomía de las arterias coronarias y la extensión de la enfermedad. Se introduce un catéter por una vena hasta llegar al corazón por el cual se inyecta un contraste que permite ver la circulación coronaria y el estrechamiento u obstrucción de las arterias.

Tratamiento

Los pacientes con sospecha de IAM deben recibir con urgencia atención médica instaurándose el tratamiento de forma precoz. Ante la aparición de un dolor en el tórax prolongado se debe solicitar ayuda médica y se recomienda que el paciente hasta que lo reciba tome una aspirina y guarde reposo.

El tratamiento tiene como objetivo restablecer el flujo de sangre al miocardio, disminuir la lesión cardiaca y reducir el riesgo de nueva aparición y de las complicaciones.

La revascularización coronaria permite restablecer el flujo de sangre a través de la arteria y se puede realizar mediante fármacos (trombolisis) o mediante una angioplastia.

En la trombolisis se administra un fármaco por vía endovenosa (trombolítico) que disuelve el coágulo que obstruye la arteria. Las complicaciones principales de este tratamiento es la aparición de hemorragia en otras zonas, por ejemplo, en el cerebro.

En la angioplastia coronaria se introduce un catéter hasta la zona de la arteria coronaria que presenta un estrechamiento y se dilata con un pequeño balón. Para mantener la arteria abierta se coloca en su interior un pequeño dispositivo metálico denominado stent. No siempre se puede realizar esta técnica.

El paciente que ha sufrido un infarto debe seguir también un tratamiento farmacológico que incluye fármacos para combatir el proceso de isquemia del músculo cardiaco como son los betabloqueantes, la nitroglicerina o los calcioantagonistas y fármacos denominados antiagregantes (ácido acetilsalicílico y clopidogrel) que evitan la formación de coágulos.

Pueden aparecer complicaciones en las siguientes 48 horas como son arritmias o aparición de nuevo de la isquemia.

En cualquier paciente con enfermedad coronaria es fundamental el tratamiento de los factores de riesgo cardiovascular:

  • Abandono del tabaco.

  • Control de la hipertensión y la diabetes. Si es necesario se dará tratamiento farmacológico.

  • Seguir una dieta sana baja en colesterol y grasas. En casos que sea necesario se tratará con fármacos.

  • Conseguir un peso corporal ideal si existe sobrepeso.

  • Establecer un programa de ejercicio físico adecuado a su capacidad.

Tras sufrir un infarto se han de modificar aquellos hábitos de vida poco saludables. Se aconseja realizar una actividad física adecuada, incorporación progresiva a la vida activa y laboral acorde a las capacidades de cada paciente, reanudar las relaciones sexuales en función de la evolución de forma progresiva y evitar el estrés.

Prevención

Las medidas preventivas incluyen evitar los factores de riesgo bien conocidos: abandono del tabaco, seguir una dieta saludable, realizar ejercicio físico, perder peso si existe sobrepeso y control de la presión arterial, colesterol y diabetes.

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Dra. Eva Ormaechea Alegre
Especialista en Medicina Intensiva
Medico consultor de Advance Medical