Nutrición y Salud

Nutrición y Fibra

imprimir

Efectos de la fibra

La fibra dietética o alimentaria ejerce su influencia por todo el tubo digestivo, desde la boca (ingestión del alimento) hasta el ano (excreción de las heces).

Las fibras insolubles son poco o nada fermentadas por la acción de las bacterias del colon, no son viscosas (tienen poca capacidad de formar geles) y se excretan prácticamente íntegras en las heces. Las fibras solubles fermentan rápidamente por la acción de las bacterias colónicas y son viscosas. Estas características físicas, junto con la capacidad o incapacidad de retener agua, están íntimamente relacionadas con sus efectos fisiológicos, que explicamos a continuación.

En la boca el alimento rico en fibra que hemos ingerido tiene dos acciones: por una parte estimula la producción de saliva, la cual comienza ya la degradación del alimento a través de las enzimas que contiene; en segundo lugar, estimula la producción de jugo por parte del estómago (jugo gástrico).

En su paso a través del esófago no se producen grandes cambios: continúa la digestión del alimento. Esa digestión se potenciará más tarde por la acción de nuevas enzimas fabricadas por el páncreas y vertidas al intestino.

El estómago tiene una función sobre el alimento como si de una batidora se tratase, para que después las enzimas del páncreas contacten con la máxima cantidad de alimento y éste se absorba fácilmente a través de la pared del intestino.

Durante todo el trayecto desde la boca, la fibra (insoluble) absorbe agua. Dado que la fibra no se degrada por las enzimas de la saliva ni por las enzimas del páncreas y, además, capta agua, se forma una estructura que llena el estómago, produciendo sensación de saciedad, y que endentece (por efecto de la fibra soluble pero no de la insoluble) el vaciado gástrico del alimento, con lo que la sensación de saciedad se mantiene durante más tiempo.

En los primeros tramos del intestino delgado, aunque no son los únicos, se absorben los alimentos. La fibra que acompaña a estos alimentos digeridos ("desmenuzados") enlentece algo su absorción, lo que es importante en el caso del azúcar que se va a absorber, ya que evita que se absorba todo de golpe. Ello disminuye el pico de azúcar que alcanza la sangre cuando comemos, muy perjudicial tanto en individuos sanos como en diabéticos.

Por otra parte, la fibra sería capaz de secuestrar los ácidos biliares (al menos en parte), limitaría la absorción de colesterol y de ácidos grasos en el intestino, y todo ello haría disminuir las cifras de colesterol en sangre.

La fibra también modula la velocidad a la cual los alimentos transitan por el intestino mientras se van absorbiendo. Dependiendo del tipo de fibra ingerido ello conseguiría un efecto de más "movimiento" del intestino (fibra insoluble) o de menos "movimiento" (fibra soluble).

Además, la mayor o menor velocidad del alimento por el tubo digestivo facilitaría o dificultaría el contacto de sustancias tóxicas sobre la pared del intestino y del colon, lo que estaría en algunos casos en el origen de tumores.

Llegamos al colon, donde las bacterias actúan sobre esa fibra que nuestras enzimas no han conseguido romper. La fibra es atacada por las bacterias del colon, produciéndose principalmente ácidos grasos de cadena corta (acético, propiónico y butírico) y otras sustancias como el dióxido de carbono, hidrógeno y metano (que son gases). El ácido acético es el único de estos ácidos que alcanza la circulación sistémica y puede utilizarse como fuente de energía y en la formación de grasa; el ácido propiónico llega al hígado, donde podría disminuir la síntesis de colesterol y, con ello, bajar las cifras de colesterol en sangre. El ácido butírico es una buena fuente de energía para las células de la pared del colon.

Las heces están constituidas por la fibra y otras sustancias no digeridas, por células de la pared del intestino que se pierden, por agua, y por bacterias del colon. La capacidad de retención de agua de las heces está inversamente relacionada con la fermentación de las fibras en el colon. A menor fermentación ("destrucción") de las fibras por las bacterias del colon, como pasa con las fibras insolubles, se produce una mayor retención de agua y un mayor volumen fecal. Y a la inversa.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, cuanta más masa "almacenada", es decir, más masa que llega al colon, más estimulan estas heces la motilidad del colon y, con ello, menos estreñimiento y heces menos duras que pasan por el ano (lo que mejora las hemorroides, las fisuras y el sangrado por el ano).

Pero la fibra puede disminuir la utilización nutritiva de diversos minerales, particularmente calcio e hierro, debido a una interacción en la absorción intestinal. Esto tiene importancia en alimentaciones excesivamente ricas en fibra pero no en alimentaciones habituales.

Subir

Dr. José Félix Meco
Especialista en Medicina Interna
Medico consultor de Advance Medical

Deborah Blasco
Enfermera especialista en Nutrición
Enfermera consultora de Advance Medical