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Úlcera duodenal

¿Qué es?

Una úlcera péptica es una erosión o herida en la mucosa del estómago (úlcera gástrica) o en la parte superior del intestino delgado, llamado duodeno (úlcera duodenal). Las úlceras suelen tener un tamaño entre 0.5 y 1.5 cm de diámetro.

Las úlceras son un problema gastrointestinal frecuente en la población. La úlcera duodenal suele aparecer entre los 30-50 años de edad y es el doble de común en hombres que en mujeres.

¿Cómo se produce?

Se considera que la aparición de las úlceras es de causa multifactorial. Está implicado un desequilibrio entre el ácido del estómago, una enzima llamada pepsina y las barreras de defensa del revestimiento del estómago. Este desequilibrio lleva a que se presente inflamación, que puede empeorar con determinados factores de riesgo.

Existe una clara relación entre la infección por una bacteria llamada H. pylori y la aparición de la úlcera duodenal y la úlcera gástrica. Una persona infectada por esta bacteria tiene mayor riesgo de desarrollar una enfermedad ulcerosa a lo largo de su vida. No todos los pacientes con úlcera tienen una infección por Helicobacter pylori pero sí se da en un gran porcentaje. La forma de tornillo del H. pylori le permite penetrar en la membrana mucosa del estómago o el duodeno para poder adherirse, produciendo una serie de toxinas que inflaman y dañan la mucosa.

Las úlceras también pueden aparecer en relación con el consumo de medicamentos como corticosteroides y antiinflamatorios no esteroideos. Uno de los efectos no deseables de los antiinflamatorios es que aumentan el riesgo de hemorragia digestiva o de enfermedad ulcerosa, pues su uso prolongado puede dañar la mucosa del tracto digestivo causando una úlcera o empeorándola.

Pueden aparecer úlceras no asociadas a estos dos factores (Helicobacter y antiinflamatorios). Se relacionan con un síndrome de hipersecreción ácida, en el cual existe un exceso de secreción de ácidos gástricos que dañan la mucosa. Son muy poco frecuentes.

Determinados factores y hábitos favorecen la aparición de úlceras gástricas como el tabaco, el consumo de alcohol y el tratamiento con radioterapia.

Síntomas

Los síntomas habituales de una úlcera incluyen:

  • Dolor abdominal. Es el síntoma principal, suele ser un dolor agudo, referido como quemazón o ardor, localizado en epigastrio, de aparición a brotes de 2 a 4 semanas de duración, suele calmar con la ingesta o con antiácidos.

  • Náuseas y vómitos.

  • Pirosis, es decir, sensación de quemazón en el esófago.

  • Distensión abdominal y cambios en el hábito intestinal.

En la úlcera duodenal el dolor puede aparecer cuando el estómago está vacío y mejorar tras las comidas. Aparece con más frecuencia en mitad de la noche.

En algunos casos las úlceras son asintomáticas o dan pocas molestias y se diagnostican tras la aparición de una complicación como:

  • Hemorragia digestiva. Aparece en forma de hematemesis (vómito de sangre roja) o de melenas (deposiciones negras por la presencia de sangre).

  • Perforación. La úlcera péptica puede ir penetrando las diferentes capas de la pared gastroduodenal hasta la perforación. Se manifiesta por la aparición del "abdomen agudo": dolor en epigastrio, brusco, intenso y con endurecimiento de la pared muscular.

  • Estenosis pilórica, se trata de un estrechamiento de la zona de unión del estómago con el duodeno. El paciente suele presentar náuseas y sensación de plenitud.

Diagnóstico

El diagnóstico de la enfermedad ulcerosa se basa en la historia clínica del paciente, la presencia de los síntomas ulcerosos, la exploración física y, si se considera necesario, una serie de exploraciones complementarias.

Los métodos diagnósticos están dirigidos a visualizar la úlcera (endoscopia) y a la detección del Helicobacter pylori. Se dividen básicamente en:

- Métodos invasivos:

  • Endoscopia. Se introduce un tubo con una pequeña cámara a través de la boca y el esófago hasta llegar al estómago y duodeno que permite visualizar todo el tracto digestivo y así, la existencia de alteraciones. Si se visualiza la úlcera se pueden tomar pequeñas muestras de tejido (biopsia).

  • Tránsito esofagogastroduodenal, esta prueba puede mostrar una úlcera gástrica.

- Métodos no invasivos:

  • Detección de anticuerpos contra Helicobacter en sangre: serología.

  • Detección de Helicobacter en heces.

  • Prueba del aliento. Es una prueba muy precisa tanto para la detección de la bacteria Helicobacter como para comprobar la recurrencia de la infección tras el tratamiento antibiótico. Consiste básicamente en beber un líquido viscoso y posteriormente soplar en un pequeño tubo.

Tratamiento

Para aliviar los síntomas y atenuar el dolor se indica tratamiento farmacológico. Los fármacos habitualmente empleados son los antiácidos y protectores gástricos, los antagonistas de los receptores H2 o los inhibidores de la bomba de protones. Éstos últimos bloquean la secreción de ácido por el estómago (son los más potentes). Puede ser necesario un tratamiento a largo plazo.

Si existe infección por H. pylori, el objetivo principal es la erradicación de la bacteria causante del problema. El tratamiento se basa en la utilización de un inhibidor de la bomba de protones, para inhibir el ácido del estómago, combinado con antibióticos. Se administra durante unos días, tras los cuales se suele repetir la prueba del alimento para comprobar que la infección por H. pylori haya desaparecido. Si no se ha conseguido se puede repetir una nueva pauta de tratamiento.

El tratamiento de las complicaciones como el sangrado se suelen tratar mediante endoscopia, que localizan la úlcera sangrante y puede cauterizar la hemorragia.

Si existe perforación gástrica es preciso un tratamiento quirúrgico urgente.

Se puede indicar tratamiento quirúrgico en aquellos pacientes que no responden al tratamiento farmacológico o a la endoscopia. Los procedimientos quirúrgicos para las úlceras gástricas abarcan:

  • Vagotomía que consiste en seccionar el nervio vago que controla la producción de ácido gástrico en el estómago.

  • Gastrectomía parcial: extirpación de una parte del estómago.

Se recomienda además seguir una serie de medidas de estilo de vida como mantener una dieta equilibrada y sana, evitando las comidas ricas en grasas. Realizar comidas pequeñas durante el día a intervalos regulares. Se aconseja además evitar el tabaco, el té, el café y las bebidas con cafeína, así como el alcohol y el consumo de antiinflamatorios no esteroideos.

Prevención

Llevar una dieta saludable y si se tiene riesgo de úlceras evitar tomar antiinflamatorios no esteroideos o hacerlo asociados a un protector gástrico evita la aparición de una úlcera.

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Dra. Eva Ormaechea Alegre
Especialista en Medicina Intensiva
Medico consultor de Advance Medical