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Sillitas infantiles de segunda mano, ¿por qué no se recomiendan?

Niña sentada en una silla de coche en el interior de un vehículo
Elegir la correcta silla infantil para el coche es una decisión que no debe tomarse a la ligera, pues de ella depende la seguridad y el bienestar del niño. 
 
Por ello, la Alianza Española por la Seguridad Vial Infantil (AESVI), integrada en la Dirección General de Tráfico (DGT), ha publicado un Decálogo de Seguridad Vial Infantil con recomendaciones dirigidas a padres y tutores y que busca proporcionar una mayor protección a los menores cuando se encuentren a bordo de un vehículo. 
 
La iniciativa, denominada Cero niños fallecidos sin sistemas de retención infantil, se enmarca dentro de la estrategia de Seguridad Vial 2010-2020 y forma parte de las prioridades actuales de la DGT. Y es que, según datos facilitados por Tráfico, el buen uso de este tipo de dispositivos reduce de un 50 a un 80 por ciento los riesgos de lesiones en caso de accidente. 
 
En 2017, fallecieron dieciséis niños menores de 12 años en accidentes de tráfico en vías interurbanas. Cinco de ellos no utilizaban ningún sistema de retención infantil. 
 

Sillas infantiles de coche: mejor nuevas

Entre otras medidas, la AESVI pide a padres y tutores que “no compren sillitas infantiles de segunda mano” y que tampoco “acepten aquellas que han sido utilizadas previamente durante un largo periodo de tiempo”. Esto se debe a que los sistemas de retención infantil (SRI) también caducan. El uso y la temperatura interior del coche hacen que los materiales plásticos se degraden y pierdan eficacia. Los arneses, por su parte, se desgastan al contacto con objetos metálicos, como cremalleras o botones, o con productos de limpieza abrasivos. De modo que tras un impacto, el arnés no retendrá al niño con fuerza. Por eso, muchos fabricantes establecen un periodo máximo recomendable de utilización de sus dispositivos.
 
Además, comprar una silla de segunda mano es hacerlo a ciegas, sin saber el uso que se ha dado anteriormente. Incluso puede estar incompleta o carecer del libro de instrucciones, lo que favorece una mala instalación en el vehículo. En el caso de que haya sufrido un accidente, los efectos no se ven a simple vista, pero tras un leve golpe a una velocidad de 15 kilómetros por hora, la silla puede tener microgrietas.
 

Sillas infantiles de coche: cómo usarlas

Los menores deben viajar siempre con sistemas de retención infantil homologados y acordes a su peso, talla y edad. Un buen indicativo para saber cuándo pasar a una silla de un grupo superior es cuando el peso del niño supere el máximo indicado por el fabricante o su cabeza sobresalga por el respaldo del SRI.
 
Además, los expertos aconsejan colocar las sillas a contramarcha siempre que sea posible y al menos hasta los 15 meses de edad. Esto reduce cinco veces la posibilidad de sufrir lesiones graves en un accidente, ya que en caso de impacto se distribuye mejor la carga y se reducen los movimientos de la cabeza. Por su parte, los alzadores con respaldo proporcionan mayor protección frente a los impactos laterales, por lo que son más indicados que los que solo tienen una base para niños de hasta 1,35 metros de altura.
 
En cuanto al anclaje, tanto los de Isofix como los que van sujetos al cinturón son igual de seguros. Sin embargo, los de Isofix reducen la posibilidad de cometer errores en la instalación. 
 
Los menores deben ir siempre en las plazas traseras, teniendo en cuenta que el espacio central es el más seguro de todos. Solo podrán ir en el asiento delantero cuando los traseros estén ocupados por menores con sus correspondientes SRI o cuando no sea posible colocar más sillas en la parte de atrás por falta de espacio.
 
En el momento de sentar a los niños en sus SRI, hay que quitarles los abrigos o cualquier otro elemento que dificulte el ajuste de las sillas. Además, se desaconseja dejar elementos sueltos dentro del vehículo. En el caso de que haya que llevar objetos para usarlos durante el trayecto, se recomienda tenerlos a mano para evitar situaciones de nervios que distraigan al conductor, pero deberán estar siempre guardados en los distintos compartimentos del vehículo para evitar que se desplacen en caso de frenadas bruscas.
 
Asimismo, contar con un seguro de coche con amplias coberturas y una asistencia médica de calidad es la mejor forma de proteger a todos los ocupantes del vehículo frente a los diversos percances que puedan surgir
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