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Seguros de salud y tratamiento de fertilidad

Detalle microscópico de una fecundación in vitro
Hay parejas que tienen dificultades para concebir hijos de manera natural. Ya sea por la imposibilidad de conseguir el embarazo o problemas severos en la implantación del feto, actualmente entre el 10% y el 20% de las parejas españolas tienen problemas para tener descendencia. Sin embargo, existe la buena noticia de los grandes avances médicos realizados en este sector y la aparición de tratamientos de fecundidad cada vez más eficaces y menos invasivos. Cabría preguntarse si una pareja con un seguro de salud en vigor tiene derecho a que la póliza le cubra el tratamiento de fertilidad y cuantas oportunidades son incluidas en el contrato.
 
La edad, el estilo de vida y particularidades fisionómicas en los órganos reproductores son los problemas más comunes por los que no se pueden tener hijos. La creación de las técnicas de reproducción asistida ha supuesto un gran avance y actualmente las posibilidades de concebir son mucho más altas si se acude a un especialista. La Sociedad Española de Fertilidad (SEF) calcula que entre un 2% y un 3% de los nacimientos que se producen actualmente en nuestro país provienen del uso de estas técnicas. Por lo tanto, siempre hay esperanza.
 
Las compañías aseguradoras han empezado a tener en cuenta este tipo de tratamientos y desde MAPFRE, por ejemplo, se ofrece un Programa de Reproducción asistida adscrito de manera gratuita con el seguro de salud. En él se incluye el estudio de infertilidad, una cobertura de dos intentos de inseminación artificial, así como un intento de fecundación in vitro, además de la ayuda y cuidado directo de un especialista en todo momento. Veamos en qué consiste cada tratamiento y cómo puede ayudar a que se concrete en un embarazo:
 
- El estudio de fertilidad ayuda a analizar qué puede estar fallando para que no se produzca el nacimiento. Para poder calcular donde está el problema se analizará la historia clínica de ambas partes y se realizará una ecografía a la mujer. Además, también se analizará la sangre a principio de cada ciclo y se estudiará la reserva de óvulos y su calidad por medio de un informe hormonal. En el varón, por otra parte, se efectuará un análisis de semen, donde se visualizará el número de espermatozoides y su movilidad. En ocasiones especiales se incluirán estudios de la tiroides y de cromosomas en ambos miembros de la pareja. También es posible en casos puntuales que se realice una histerosalpingografía (radiografía del útero) para comprobar si la fisionomía de este órgano es la correcta o puede albergar problemas en la implantación del embrión.
 
- El tratamiento de inseminación artificial estudia el momento de evolución y a partir de ahí, en el momento más propenso para que se produzca la fertilización, se introduce en el interior del útero una cantidad de semen preparada anteriormente en el laboratorio. El semen puede provenir de la otra parte de la pareja o ser de un donante y al haber sido analizado previamente se garantiza una calidad superior a la que se tendría por métodos naturales. Además, al acortar la distancia que separa el espermatozoide del óvulo, se facilita el encuentro entre ambos y la creación de un embrión que se transformará en un bebé. 
 
- Por su parte, la fecundación in vitro consiste en la extracción de uno o varios óvulos de la mujer y unirlos en el laboratorio con un espermatozoide sano y totalmente funcional. De este modo nos aseguramos de que se ha logrado la fecundación y que se ha creado un embrión que será posteriormente implantado en el útero materno. En algunos casos se colocan más de un embrión con la finalidad de incrementar las posibilidades de procurar descendencia. Hay dos tipos de fecundación in vitro, que por sus siglas se conocen como FIV e ICSI. Cuando se trata de la FIV, los óvulos son introducidos con una abundante cantidad de semen y se deja la incubación durante 24h en unas condiciones ambientales excelentes para la fecundación. Por otro lado, la ICSI, conlleva una mayor complejidad pues en este caso se selecciona un espermatozoide y se inyecta directamente en el núcleo del óvulo. Esta segunda técnica es aconsejable cuando la movilidad de los espermatozoides es deficiente.
 
Las técnicas incluidas en el seguro de salud por lo tanto incrementan exponencialmente las posibilidades de tener hijos. Por lo tanto, se trata de una gran ventaja que un seguro de salud las incluya de manera gratuita dentro de su cobertura sanitaria. Sin embargo, hay una serie de requisitos necesarios para poder acceder gratuitamente a este servicio: la mayoría de las compañías, por ejemplo, exigen un periodo de carencia, pero el primer requisito, sin duda, es que las dos personas que integran la pareja tengan una póliza contratada. A este punto casi obvio, hay que añadir otros de carácter médico, como es que ninguno de los miembros haya sobrepasado los 40 años ni tenga una descendencia anterior. También se pide la confirmación de un diagnostico de esterilidad para una de las partes y que ninguna de ellas se haya sometido a cirugía anticonceptiva como puede ser la ligadura de trompas o la vasectomía. Como se puede comprobar, muchas de las limitaciones a los tratamientos se deben a causas naturales y tienen la finalidad de que los tratamientos sean lo más eficientes posibles pero que no sean intrusivos para la salud de los asegurados.
 
Será un especialista de la aseguradora quien decida que técnica conviene más a cada pareja, realizando estudios personalizados. De este modo se espera garantizar lo máximo posible la fecundación. Este tratamiento, entonces, se llevará a cabo en los centros médicos y hospitalarios y por los facultativos designados por la aseguradora. En el caso específico de la fecundación por medio de ICSI, será necesario el pago de una franquicia por parte del asegurado.
 
Podemos concluir por lo tanto que afortunadamente la medicina permite cada vez más variables para que las personas estériles puedan tener hijos. Las aseguradoras han empezado a tener en cuenta a las parejas con problemas de fertilidad incluyendo programas de fecundación que en muchos casos incluyen el estudio de infertilidad, dos intentos de inseminación artificial y un intento de fecundación in vitro. De esta manera, el sueño de algunas parejas de poder tener descendencia es cada vez más cercano y posible.
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